ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

lunes, 1 de febrero de 2021

El héroe de Nador. (Anónimo) edicion de Ramón Palmeral

 


  El héroe de Nador (biográfico)

 (Anónimo)

De la edición Ramón Fernández Palmeral 

y José Ramón Fernández

 

Leer la introducción

1.- La Guardia Civil en Marruecos

 

La presencia de la Guardia Civil en Marruecos fue permanente a partir de  las primeras campañas entre 1859-1860,  en la que fueron enviadas  70 hombres de Caballería y otras 75 de Infantería,  mandados por un capitán, oficiales y suboficiales, organizados en una compañía y escuadrones, para unirse a tres cuerpos de Ejército de soberanía de un total de cuarenta mil hombres, al mando del general Leopoldo  O´Donnell, conde de Lucena, a la sazón Presidente del Gobierno y Ministro de la Guerra en el reinado de Isabel II.  El objetivo era la conquista de Tetuán (zona de Yebala) que tenía una importante población de origen andaluza. La guerra concluyó tras la batalla de Wad-Ras. Aunque otros historiadores opinan que fue una maniobra de invasión y distracción para acallar la intrigas palaciegas y los pronunciamientos de algunos militares.

Tenemos testimonios sobre los importantes  servicios de  la Guardia Civil a través de los escritores Pedro Antonio de Alarcón en su Diario de un testigo de la guerra de África,  Editorial Gaspar y Roig, Madrid, 1859, (que contiene abundantes ilustraciones) o la obra del corresponsal de Las Novedades, Gaspar Núñez de Arce. Ambos elogiaron la bizarría, valor y disciplina de estos veteranos soldados que se entregaron bravamente a la misión encomendada bajo el principio irrenunciable que les legó el Duque de Ahumada en el artículo primero de su Cartilla Militar: «El honor ha de ser la principal divisa del Guardia Civil, debe por consiguiente conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás».

Otros libros más recientes es el de Carlos Canales, Editorial Medusa, y comentado por Dani Alfonsea, octubre 2001, nos informa:

 «La Guerra de África saca del cuasi-olvido una guerra que podría considerarse la última guerra romántica de España. Fue éste un conflicto breve, pero sangriento, con auténticas batallas campales contra el ejército del Imperio de Marruecos, a diferencia de los diversos enfrentamientos fratricidas librados en la Península o los interminables combates contra las guerrillas rebeldes en otros conflictos exteriores».

 

En realidad el llamado Imperio de Marruecos, que dice Carlos Canales, no existía, ya que Marruecos era un entramado de sultanatos de los saadí, los alauitas, una serie de cabilas, siempre rebeldes a una ocupación como Ceuta y Melilla, las cuales pertenecen a España desde el mediado del siglo XVI, y anteriormente a los portugueses.

A la Guardia Civil en Marruecos le constan hechos de guerra y bizarría en sus misiones durante su peculiar servicio de orden público:  distribuidos por parejas ponían orden en los zocos, alrededores de las mezquitas, mantenían a raya a los ladrones y descuideros además ejercían el servicio de policía militar en los campamentos del ejército español, más de los servicios de escolta al propio conde de Lucena, comisarios o altas personalidades, puesto que eran los únicos militares profesionales de absoluta confianza del mando, los soldados más disciplinados imbuidos del espíritu de su fundador (El Duque de Ahumada y de las Amarillas ), basado, fundamentalmente en el honor y la disciplina.  Las demás  tropa del Ejército procedían del reclutamiento forzoso o de reemplazo.  La victoriosa campaña sobre Tetuán concluyó con un desfile militar en Madrid, la Guardia Civil tuvo el honor de encabezarlo. Estas victorias le valieron al general  Leopoldo O´Donnell el título de duque de Tetuán, y más tarde nombrado Presidente del Consejo de Ministros. 

 Tras la Conferencia de Algeciras celebrada en enero de 1906, representada por doce naciones Francia y España, se decidieron una serie de reformas, respetando la soberanía de Marruecos,  en la que, al legitimarse la «protección o administración» europea sobre el citado país, se dio luz verde a las aspiraciones españolas, que fueron sin embargo recortadas, debido a la pugna imperialista que enfrentaba a Francia, Inglaterra y Alemania. No se cumplieron los acuerdos, y, a consecuencia de ello se rebelaron las cabilas marroquíes, y como represalia se produjo el bombardeo francés de Casablanca en julio de 1907. Esta zona atlántica marroquí fue ocupada por Francia hasta 1963 en que le dio la Independencia. España Tenía Larache, Sidi Ifni, Cabo Yuby y el Sahara Español...

 

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