ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

sábado, 23 de mayo de 2026

¿Quiénes son los veraderos santos? Aprovechando la visita del papa León XIV a España en su visita apostólica del 6 al 12 de junio

 

               (Viaje apostólico del papa León XIV a España en junio. Imagen de la IA)


¿QUIÉNES SON LOS VERDADERO SANTOS/AS?

La verdadera vida consagrada —aunque no salga en estampitas ni tenga proceso de canonización— quizá sea hoy la de un matrimonio corriente. Un hombre y una mujer que se levantan antes de amanecer, trabajan honradamente, vuelven agotados y aun así encuentran fuerzas para escuchar problemas escolares, tender lavadoras, revisar facturas y cuidar de unos padres ancianos que ya no pueden valerse solos. Si además tienen familia numerosa, entonces ya no hablamos de virtud teologal: hablamos directamente de milagro cotidiano.

Porque sostener una casa en estos tiempos exige más fe que entrar en un convento. Hay que creer en la providencia divina cada vez que llega la factura de la luz, el agua, la contribución, la basura, la hipoteca y los impuestos varios que brotan con misteriosa multiplicación evangélica. Y aun así, ese matrimonio sigue adelante, trabajando, educando hijos decentes y manteniendo una sociedad que después les da lecciones morales desde cómodos despachos.

Esos son los verdaderos santos modernos: los que cambian pañales en vez de hábitos, los que conocen el sacrificio no por voto solemne, sino porque no llegan a fin de mes y aun así no abandonan a sus hijos ni a sus mayores. Los que practican la pobreza no como ideal místico, sino porque Hacienda y el banco se encargan de mantenerlos humildes. Y encima cumple con lo mandamientos de la Ley de Dios y va a misa cada domingo, y cuando viene el papa se acerca a las misas multitudinarias. 

Mientras tanto, uno observa cierta ironía histórica: hay quienes pasan del seminario a una parroquia o a un convento con comida asegurada, techo asegurado y una comunidad que los sostiene materialmente. Muy respetable, sí, pero conviene preguntarse dónde está hoy el sacrificio más duro. ¿En el celibato protegido por una institución milenaria o en un matrimonio que lleva veinte años sosteniendo una familia entre nóminas precarias, impuestos crecientes y agotamiento permanente?

Porque la sociedad actual funciona todavía, en cierto modo, como un viejo sistema feudal elegantemente maquillado. Unos producen, trabajan y pagan; otros administran, legislan, cobran o viven alrededor de estructuras sostenidas por quienes madrugan. Encima da limosna a los mendigos de la puertas de la iglesias, y a los que piden en los Mercadonas y supermercados. Cambian los nombres —antes nobleza, clero y señores; hoy burocracias, élites políticas y aparatos institucionales— pero el campesino moderno sigue siendo el mismo: el padre y la madre de familia que sostienen el edificio entero mientras apenas tienen tiempo para respirar.

Y, sin embargo, nadie les dedica homilías. Nadie pinta sus rostros en vitrales. No habrá reliquias de la madre que hizo turnos dobles para pagar estudios a sus hijos ni del padre que cuidó de sus ancianos hasta el final mientras seguía trabajando. Pero quizá, si existiera una mirada verdaderamente justa sobre la santidad, esos serían los primeros en entrar por la puerta grande.

Ramón Palmeral

Alicante