Romería a la Santa Faz en Alicante al monasterio en San Juan
Días después de cada Semana Santa llega el misticismo de la Santa Faz, que resuena en mi interior como una voz que me llama al recogimiento y a la peregrinación más devota e ineludible. En esta jornada me veo impulsado a recorrer la calzada, hilvanando mis pasos como en un vía crucis, desde el Ayuntamiento hasta el Monasterio, acompañando la comitiva oficial con mi caña y mi andar silencioso. Mientras avanzo, medito sobre ese rostro divino impreso en el paño de la Verónica y, por un instante, logro apartar los pensamientos mundanos y materiales. Pido paz: por los enfermos, por las víctimas de cualquier guerra, sea legal o ilegal.
Camino solo entre la multitud, empujado por una fe íntima y solitaria. Es una romería a la que acuden todas las autoridades municipales e incluso el presidente de turno de la Generalitat Valenciana.
Tras ocho kilómetros de asfalto, convertido en alfombra y cerrado al tráfico, nos acercamos al Monasterio en dirección a San Juan. Construido en 1766, combina el estilo renacentista con una fachada barroca, y fue confiado a las religiosas Clarisas de clausura. Sobre la pila bautismal, una placa de mármol atestigua que por allí pasaron todos los reyes de España.
En su interior solemne y eclesiástico se elevan exvotos ofrecidos en cumplimiento de promesas o en agradecimiento por favores recibidos. Detrás del ábside se encuentra una rica capilla donde se custodia, bajo tres llaves, la sagrada reliquia: un lienzo en el que la Verónica enjugó el rostro de Cristo camino del Calvario. La historia cuenta que esta reliquia fue traída desde Roma en el siglo XV. Cabe recordar los estudios sobre la Santa Faz del doctor en Historia y cronista de Alicante, Enrique Cutillas Bernal.
Tres llaves guardan la custodia en la basílica de la Santa Faz. Cuando se abre la puerta y el obispo muestra a los fieles la venerada reliquia, el romero florece en nuestras cañas y sentimos que hemos alcanzado el jubileo. Nuestros pecados anuales parecen quedar perdonados y nos invade una extraña energía espiritual que nos acompaña después en la celebración compartida con amigos y familiares.
Por un día, los coches ceden su fuerza arrolladora, domesticados por el poder singular de esta romería reconfortante, tanto para el cuerpo como para el espíritu. Un día que nos permite olvidar el belicismo en el que vivimos y el constante bombardeo de propaganda política.
Sin embargo, si fuéramos verdaderamente devotos, cualquier domingo bastaría para acercarnos a la reliquia, pedir perdón por nuestros errores morales y éticos, y sentir el alivio de liberarnos, aunque sea por un momento, de las ataduras que nos aprisionan en nuestra vida cotidiana.
Ramón Fernández Palmeral
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.......................................................Nadie sabe que el Monasterio fue un checa..............
Guerra Civil
Al comenzar la Guerra Civil Española de 1936-39, se inician los ajustes de cuentas, venganzas y asesinatos en ambos bandos. Alicante, al quedar en zona republicana, cae en los primeros meses de la guerra bajo el poder de milicianos. El 26 de julio de 1936 los milicianos asaltan el Monasterio y la Iglesia de la Santa Faz. Arriesgando su vida, Vicente Rocamora Onteniente acompañado por el alcalde pedáneo Antonio Ramos Alberola (Tonico Santamaría) entran en el camarín y tras romper el cristal sacan la Santa Faz guardan la reliquia escondiéndola en un capazo de la compra, ya que veían que en el saqueo y destrucción del Monasterio la reliquia corría serio peligro. Tras pasar la noche en la casa del alcalde pedáneo, la reliquia es trasladada en tranvía o en vehículo municipal (según las versiones) a la Diputación Provincial donde es almacenada en la caja fuerte. Posteriormente el alcalde comunista Rafael Millá y el exalcalde Lorenzo Carbonell salvarían la reliquia de caer en manos de funcionarios del gobierno que requisaban objetos de oro para la Caja de Reparaciones.
La checa de la Santa Faz
El Monasterio de la Santa Faz, un enclave religioso de gran tradición en la provincia, se vio afectado por la convulsa situación al inicio de la Guerra Civil Española donde se torturó y asesinó a personas de derechas, católicas, falangista y guardias civiles. Como ocurrió en muchos edificios religiosos en zona republicana, el monasterio fue incautado tras el estallido del conflicto en julio de 1936, en un contexto de violencia anticlerical, desorganización institucional y control del territorio por milicias.
Durante esos primeros meses, distintos inmuebles —conventos, iglesias, colegios— fueron reutilizados con fines diversos: almacenes, hospitales improvisados y, en algunos casos, centros de detención. Es en este marco donde algunas fuentes, especialmente la documentación de la Causa General, sostienen que el monasterio funcionó como una “checa”, es decir, un lugar de reclusión e interrogatorio gestionado por milicias o comités revolucionarios.
Según esa documentación, su uso como centro de detención habría tenido lugar aproximadamente entre el verano de 1936 y mediados de 1937. Sin embargo, es importante subrayar varios matices:
- La Causa General fue una investigación promovida por el régimen franquista tras la guerra, con un con intención de documentar la represión del Frente Popular en zona republicana.
- Aunque contiene testimonios y datos valiosos, los historiadores coinciden en que debe analizarse críticamente, contrastándola con otras fuentes debido a posibles sesgos, exageraciones o falta de verificación en algunos casos.
- No toda la historiografía contemporánea confirma de forma unánime el uso concreto de este monasterio como “checa” en el sentido más estricto, aunque sí es plausible su uso como espacio incautado y reutilizado.
En síntesis, es razonable decir que:
- El monasterio fue incautado en el contexto revolucionario de 1936.
- Existen testimonios (principalmente de la Causa General) que lo señalan como centro de detención temporal.
- Pero la naturaleza exacta de su uso y su calificación como “checa” deben considerarse con cautela y contrastarse con investigaciones históricas más recientes.
- Una gran mayoría de milicianos custodios de las checas se embarcaron el buque Stabrook, dirección a Orán.
- (Enlace a "Alicante en guerra" de Pablo Rosser Limiñana)
Por ello, pensamos, que para reforzar la Memoria Histórica en la fachada del Monasterio de la Santa Faz se debe colocar un placa diciendo que aquí hubo un checa del Frente Popular donde se torturó y asesinó a españoles.
Principales centros de detención (Checas) en Alicante: Chalet Herrero y Clínica Olivaer: Mencionado entre los puntos de detención en la ciudad. Convento de la Precisísima Sangre de Cristo. El 11 de mayo de 1931 comenzaron días aciagos en los que se produjo la primera oleada de quema de conventos e iglesias en España, Alicante sufrió la embestida de los violentos que quemaron, entre otros edificios, el convento de las agustinas y murió la monja Josefa Jover Pérez de 82 años; además hubo graves daños materiales especialmente en su iglesia-capilla de la Preciosísima Sangre de Cristo donde ardieron los altares, incluida la talla de la Virgen de la Soledad . Las supervivientes fueron acogidas por familias cercanas dada su situación crítica.




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