Sánchez nunca dejara el gobierno por voluntad propia, es lo único que tiene. En Moncloa se vive muy bien y todo gratis
Es un principio troncal del Estado de derecho la renuncia de cualquier demócrata cuando la democracia, esto es, el Parlamento, lo censura a través de sus proyectos. Esa convención calibra la virtud del sistema y la talla del dirigente. Sánchez no cree en ello

El Gobierno sumó otra derrota en el Congreso en la votación para convalidar el decreto para prorrogar los contratos de alquiler.
Era otra iniciativa clave del denominado escudo social que Sánchez sabía a la perfección que contaba con pocas posibilidades de salir adelante pese a sus insondables capacidades negociadoras y su extrema generosidad con los socios que entregan sus votos. Pero los separatistas de Junts y también ahora los del PNV parecen decididos a modificar el tono de su relación con Moncloa, y de esta manera acentuar más todavía su debilidad parlamentaria y su incapacidad para legislar.
En esta ocasión, PP, Vox, UPN, Junts y la abstención de los nacionalistas vascos enmendaron en su totalidad la política de vivienda del Gobierno plasmada en un decreto intervencionista contra el mercado del alquiler. La mayoría del Parlamento se negó a refrendar los fundamentos de la izquierda que han convertido el acceso a una casa en un auténtico infierno, fulminada la oferta, demonizado al propietario y colapsado en suma un sector esencial entre topes ineficientes, sobrerregulaciones ideológicas y una inseguridad jurídica disolvente y que repele.
Ocho años después de encadenar errores, y de crear una tormenta perfecta, la arrogancia y la soberbia políticas han hecho el resto con la incapacidad para la autocrítica y el análisis sereno sobre los errores cometidos. Nada de escuchar a los expertos y al mercado y menos de sondear y aprender de los modelos libres que han cosechado resultados.
La otra lectura de la sesión parlamentaria, la trascendente, fue que el amargo desenlace y la angustia sanchistas no son la excepción, sino la norma para un presidente que no cuenta con la confianza de las Cortes y que en consecuencia las rehúye cuanto puede. Es un principio troncal del Estado de derecho la renuncia de cualquier demócrata cuando la democracia, esto es, el Parlamento, lo censura a través de sus proyectos. Esa convención calibra la virtud del sistema y la talla del dirigente. Sánchez no cree en ello. Ni siquiera cuando socios decisivos amagan con dar por agotada la legislatura, ahora que sus intereses particulares desaconsejan lo que aconsejaron durante ocho años.
Nada de todo esto provocará la más mínima turbación en Moncloa, porque los riesgos de perder el blindaje del poder son infinitamente mayores que las consecuencias de conservarlo a cualquier precio. El precio no lo pagarán Sánchez ni su entorno, al menos de momento, sino el Estado de derecho y los ciudadanos. La legislatura nació muerta, pero Sánchez nunca la enterrará por voluntad propia. Es un presidente que se ha saltado la Constitución de manera reincidente y que ha cancelado de facto al Parlamento. Se ha servido de la democracia, pero a costa de la democracia. Mandará sin pasar por las Cortes y sin Presupuestos. Y no dará voz al pueblo mientras pueda evitarlo.
EL PNV pone a Sánchez al pie de los caballos
"¡Vaya! Ahora hay agua en la piscina del nuevo Estatuto... Dice el PNV. Habrá que celebrar el optimismo de Aitor Esteban, aunque ya es casualidad que coincida con un momento difícil para su partido, cuando han decidido seguir la estela de EH Bildu, aumentar la exigencia del euskera en las oposiciones y abandonar los consensos recientes, de hace dos años, trabajados con los y las socialistas", publicaron desde el PSE en su perfil oficial.
Sin embargo, lo que más molestó a los nacionalistas vascos no fue el mensaje en sí, que independientemente del tono no dista demasiado de una declaración que podría haber hecho algún dirigente, sino la imagen que lo acompañaba. En ella se veía a Esteban, generado con IA, tirándose literalmente a una piscina.
Los nacionalistas vascos respondieron asegurando que "no hay nada que justifique una falta de respeto de este calibre" y que la imagen era "indecente". Pero, sobre todo, anunciaron que cancelaban una reunión que Estaban iba a mantener con Pedro Sánchez hoy mismo en la Moncloa. La cita no había sido anunciada hasta el momento y murió antes incluso de que diera tiempo a incluirla en las previsiones de la agenda de las dos partes.
El encontronazo, sin embargo, se produjo cuando el ambiente entre las dos formaciones ya estaba caldeado. Ayer a primera hora, la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, compareció en la sala de ruedas de prensa para hacer dos anuncios. No suele comparecer en esas citas, que se celebran los martes, así que su asistencia daba cuenta de la importancia que los nacionalistas vascos le otorgaban a sus palabras.
Por un lado, Vaquero anunció que hoy preguntará a Pedro Sánchez sobre la viabilidad de la legislatura. En la sesión de control al Gobierno de este miércoles, interpelará al presidente cuestionando cómo pretende gobernar lo que queda de legislatura con lo que llamó una "aritmética parlamentaria negativa". También dijo que quiere que Sánchez explique si va a estar sustentando su política en "promesas y mensajes de campaña hasta que termine la legislatura".
Los nacionalistas vascos llevan tiempo pidiendo al Ejecutivo que intente darle la vuelta a la situación parlamentaria. Lo hicieron a finales del año pasado, por ejemplo, cuando se hablaba sobre la posibilidad de presentar presupuestos y veían en ese proyecto una oportunidad de unificar al bloque de investidura. Sin embargo, las palabras de Vaquero de ayer van más allá y llegan en un momento muy delicado para Sánchez.
Precisamente, porque la semana pasada Junts ya pidió que convocara elecciones. En la sesión de control del miércoles pasado, Míriam Nogueras le preguntó a Sánchez "qué argumento democrático le queda para no convocar elecciones". Aunque Vaquero ayer no fue tan lejos y no llegó a pedir que convocara elecciones, sí se mostró más crítica que nunca con la viabilidad de la legislatura.
En esa misma rueda de prensa también aprovechó para comentar que su partido iba a abstenerse en el decreto con medidas de vivienda que se votó ayer por la tarde. Fue muy crítica, además, con el Ejecutivo por no haber negociado las medidas antes con los grupos parlamentarios y reconoció que, en ese todo o nada que es convalidar un decreto ya registrado, no se iban a poner del lado del Gobierno. Si alguien entendió que esas palabras eran una invitación a negociar acuerdos futuros, todo quedó desdibujado horas después con la foto de Esteban saltando a la piscina y la rotura de relaciones.
Los presupuesto, tras meses de mentira los da por perdidos.

















