ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

domingo, 11 de abril de 2021

miércoles, 7 de abril de 2021

Miradas: XII Certamen Nacional y LX Internacionak de Pintura 2020

 

                   (La portada es de Eduardo Naranjo, hiperrelismo surrealista del ojo)

 Catálogo:

 

 

 Premio de Honor a Eduardo naranjo

 Miradas: XII Certamen Nacional y LX Internacional de Pintura 2020


"La muñeca de porcelana rota"   es un óleo sobre lienzo de 100 X 80 cm, de Ramón Palmeral con el que concursé ala Premio de Pintura Fernando Soria 2019, que no ha ganado, porque los premiados han sido Gonzalo Rodríguez Gómez y José Cerezo Martínez, y se han dado varios diplomas. No sé si este  cuadro se expondrá o no entre los seleccionados.
Los que habían visto este cuadro se han llevado un impresión, y me han dicho que la muñeca es terrorífica, y para ese fin se pintó para crear una impresión una emoción. Porque como en la pipa de Magritte: "Esto no es una pipa", a este cuadro le sucede igual, "no es una muñeca rota y fea" sino un cuadro que representa a una muñeca desgraciadamente rota. Era díficil que el jurado lo viera como yo lo veo, como un cuadro que representa a esa muñecas de porcelana rotas en los trasteros o alacenas, que nos daban miedo, y de esto iba el tema, el de provocar una impresión en el espectador.
 Lo muestro para que lo vean mis amigos, aficionados a la pintura, por si no se expone en la Asociación de Artistas Alicantinos el 7 de septiembre.
  Ganar un premio es muy difícil, no se trata de ganar sino de participar. Además se celebra en nuestra Asociación de Artistas Alicantinos (era obligado). Porque cuando uno no gana no se debe sentir frustrado porque no gustar al jurado (el cuadro es bueno porque tiene un mensaje de terror), nadie obliga a los aspirantes a un premio a participar, es un acción voluntaria.

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México. Méjico: Es increíble que padres y madres abandonen a sus hijos en la frontera de los Estados Unidos. 19.000 niños

 Cómo es posible pensar que es un futuro abandonar a los hijos en la frontera de México con los Estados Unidos. Pensado que van a tener mejro futuros. No piensan en el trauma piscológico que le estan provocando. Jamés esos niños se lo perdonarán. Al presidente Andrés Manuel López Obrador  se le debería caer la cara de verguenza al permitir, semejante actividad. 19.000 niños abanados.  Este niño del video tiene los ojos morados de tanto llorar y se ha perdido. No lo puedo no ver:

....Esto es inhumano no me lo puedo creer. Serás tratados como huéranos en inmundos orfanatos.

¿Qué pasa una vez que los niños ingresan en Estados Unidos?

Una vez interceptados por la autoridad fronteriza, los niños son transferidos a celdas administradas por la Agencia de Aduana y Patrulla Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) por un periodo máximo de 72 horas establecido por ley.

Después asume la responsabilidad el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) que "atiende las necesidades del niño", dijo Mayorkas la semana pasada.

Niños migrantes duermen dentro de una celda de la Agencia de Aduana y Patrulla Fronteriza de Estados Unidos en 2014.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto,

En 2014 se registró una crisis en la frontera por el aumento de menores de edad ingresando en Estados Unidos.

A cada niño se le asigna un trabajador social y la agencia se encarga de examinar a las familias patrocinadoras que acogerán a los menores de edad mientras sus casos son adjudicados en tribunales de inmigración.

Durante este periodo de revisión, el gobierno debe proveer de vivienda y cuidado, incluida educación, para los niños hasta que puedan ser entregados a familiares u otros guardianes.

Los refugios del HHS tienen una capacidad de 13.000 camas para albergar a los menores.

En promedio los niños pasan un mes en este tipo de instalaciones, indicó Mayorkas.

No piensas en el traumaS psicológicoS que les pueden ocasionar. TRUMP BIDEN

martes, 6 de abril de 2021

Gran paradoja. Los mayores índices de desempleo con un gobierno socialista y podemista.

Desde que llegó Pedro Sánchez  al poder por una errónea y precipitada moción  de censura, los males de España han ido de mal en peor.  Con los mayores índices de paro. Un gobierno que no ha sabido hacer frente, a tiempo a la pandemia del covid. Un gobierno socialista herederos de la internacional de 1870, de nada ha servido las revoluciones obreras de La Internacional. 

Elecciona madrileñas: 4 de mayo.

sábado, 3 de abril de 2021

Marlaska pretendía que De los Cobos cometiera un delito de desobeder a la Justicia

 

«Marlaska pretendía que De los Cobos cometiera un delito»

Si el juez le restituye en la Comandancia de Madrid, como ha pedido el coronel, Interior suma otro problema a la lista

Madrid Actualizado:oticias relacionadas

«La Justicia consiste en dar a cada uno lo suyo». Es una frase de Fernando Grande-Marlaska, durante una entrevista hace seis años cuando publicó el libro «Ni pena ni miedo». Esta semana la Justicia, la Audiencia Nacional, le ha dado «lo suyo» -la razón- al coronel Diego Pérez de los Cobos y se la quitado al ministro del Interior, responsable último de su cese. Quienes conocen a uno y otro tienen claro que la 'pelea' no ha terminado, pero por ahora va ganando el coronel. Ya ha pedido su restitución como jefe de la Comandancia de Madrid y la decisión (que será provisional) la tomará el juez probablemente esta misma semana.

Si la acuerda, le crea otro contratiempo a Marlaska que en los últimos días ha ido empalmándolos. El primero, la defensa que hizo de la 'patada en la puerta' tras una intervención policial en Madrid por una fiesta ilegal, cuestionada de forma unánime por los juristas. La segunda, y la que más desgaste le puede causar, la sentencia que considera ilegal el cese de De los Cobos; y el broche, el acercamiento del sanguinario etarra Javier García Gaztelu, 'Txapote', asesino de Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordoñez, Fernando Múgica o Fernando Buesa.

Inveraz y arbitrario

Los duros argumentos del juez de lo Contencioso de la Audiencia Nacional que habla de motivación «inexistente, insuficiente, incoherente, inveraz, incompleta y arbitraria», y considera que el ministro incurrió «en evidente desviación de poder» hacen pensar que atenderá la petición de Diego Pérez de los Cobos para volver a ser el máximo responsable de la Comandancia de Madrid aunque la sentencia no sea firme.

Su puesto lo asumió el que fue su segundo, el entonces teniente coronel Blanes, nombrado por Marlaska, y que ya ha ascendido a coronel. De producirse esa restitución, la Dirección General de la Guardia Civil deberá buscar otro puesto de su categoría a Blanes, teniendo en cuenta que ese nuevo destino también puede ser provisional. Esta decisión, tras el varapalo judicial y el cierre de filas en torno a Pérez de los Cobos, tampoco se aventura sencilla para el departamento que dirige Marlaska. Aunque, como informó ABC, fuentes de Interior sostienen que «hay mucha confianza en que la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional revocará la decisión» del titular del Juzgado 8.

La frase del ministro de «dar a cada uno lo suyo» ha cobrado esta semana un significado especial. Mientras que a él, al secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, y a la directora general del Cuerpo, María Gámez, PP, Ciudadanos y Vox les piden que dimitan, estos mismos partidos, asociaciones de la Guardia Civil y miembros del Instituto Armado evidencian su apoyo al coronel.

«Marlaska pretendía que De los Cobos cometiera un delito», señalan desde la Asociación Profesional de la Guardia Civil (APROGC). «Ha quedado acreditado que se le pidió información reservada que quizá él ni siquiera tenía». Su portavoz Francisco Pajuelo explicó a ABC que esperan que esta sentencia «frene la deriva peligrosa de cesar y nombrar a representantes públicos segun la idelogía política» y mostró su satisfacción porque restituye a un agente «cesado arbitrariamente por cumplir con su deber».

La sentencia, dicen, avala la neutralidad política de la Guardia Civil y deja claro que cuando los agentes actúan en funciones de Policía Judicial trabajan a las órdenes directas de jueces y fiscales.

Papel del secesionismo

Coinciden con la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), mayoritaria, en la cautela a la hora de pedir dimisiones. «Hay que esperar a que el fallo sea firme», indican. «Si se confirma que De los Cobos no fue cesado por pérdida de confianza sino por otros hechos, los tres responsables quedan muy marcados por haber utilizado un cese encubierto como régimen disciplinario», indican desde AUGC.

En esos otros motivos, mandos del Cuerpo vuelven a apuntar a la actuación del coronel durante el referéndum ilegal del 1-O. «La sensación de antes y de ahora es que los secesionistas pidieron su cabeza y eso se llevó por delante su impecable trayectoria». Ante esa sensación acuden a dos claves: una corporativista y otra ejemplificadora: «Si se lo hicieron a él, nos lo pueden hacer a cualquiera».

Quienes le conocen dicen que se va a cobrar factura y apelan a sus extraordinarias relaciones. Rescatan la defensa cerrada que hizo de él la ministra Margarita Robles, cuya mano algunos ven detrás de la sentencia, y recuerdan que su hermano fue presidente del Tribunal Constitucional.

Fernando Grande-Marlaska, el juez juzgado, por el caso del coronel Pérez de los Cobos

 

Fernando Grande-Marlaska, el juez juzgado

Desde su llegada a Interior, los traspiés han sido constantes. El caso del coronel Pérez de los Cobos es la gota que colma el vaso

Desde su llegada a Interior, los traspiés han sido constantes. El caso del coronel Pérez de los Cobos es la gota que colma el vaso
Desde su llegada a Interior, los traspiés han sido constantes. El caso del coronel Pérez de los Cobos es la gota que colma el vasoPlaton

Ha sido un varapalo de campeonato: “Si tuviera dignidad dimitiría”. Esta frase circula entre los altos mandos de la Guardia Civil sobre la figura de Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, y la dura sentencia contra su decisión de cesar al coronel Pérez de los Cobos. Un revés judicial sin precedentes a cargo de la Audiencia Nacional, el mismo organismo dónde Marlaska ejerció como magistrado antes de su paso a la política. El revuelo en el seno del Instituto Armado es enorme, máxime al saberse que, según algunas fuentes, la propia Directora del Cuerpo, María Gámez, atribuyó el cese del coronel a La Moncloa. El propio presidente del gobierno, Pedro Sánchez, respaldó la decisión de su ministro en una intervención en el Congreso y la justificó por una especie de limpieza de “policía patriótica”. En la Benemérita celebran la sentencia de la Audiencia y exigen el final de purgas o intromisiones políticas. El departamento de Interior recurrirá la sentencia, pero el coronel Pérez de los Cobos reclama que le repongan en su cargo. Por el momento, Marlaska guarda silencio y Moncloa le sostiene hasta que el veredicto sea declarado firme por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del mismo tribunal. 

Ironías del destino, Fernando Grande Marlaska ha pasado de ser un juez juzgador, a ser juzgado. El PP, Ciudadanos y Vox exigen de inmediato su dimisión, e incluso el partido de Santiago Abascal va más allá al presentar una querella contra el ministro ante el Tribunal Supremo por obstrucción a la justicia y prevaricación. Algo muy duro para quien durante muchos años fue un magistrado de prestigio, azote del nacionalismo y el terrorismo etarra. ¿Cómo pudo olvidar que un cese ilegal no sería validado por ninguna instancia judicial? ¿Fue una decisión suya o de Moncloa? ¿Pecó de soberbia o fue un regalo a los independentistas catalanes para destruir al coronel, su “bestia negra” tras el 1-0? Sea como fuere, nadie entiende que un juez de profesión como Marlaska, con dilatada experiencia en la propia Audiencia Nacional, haya podido cometer semejante dislate y se demuestra la injerencia política contra un servidor público que, en cumplimiento de su deber, respetó el orden constitucional y se negó a quebrantar la ley con una información que salpicaba los principios de su cargo y su uniforme. 

Fernando Grande Marlaska fue fichado por Pedro Sánchez como independiente, pese a que algunos compañeros le acusaban de haber estado en la órbita del PP. De hecho, fue el gobierno de Mariano Rajoy quien le propuso como vocal del Consejo General del Poder Judicial. Pero a Sánchez le gustaba este bilbaíno y su perfil de “progre” al ser el primer ministro homosexual casado de la democracia. Marlaska nunca ha ocultado su condición de gay y vínculos con el movimiento LGTB. En el año 2005, recién aprobada la ley entre personas del mismo sexo, contrajo matrimonio con Gorka Arotz, filólogo de profesión, y empezaron una vida juntos en un piso del madrileño barrio de Chueca. En su libro autobiográfico, “Ni pena, ni miedo”, el actual ministro admite su homosexualidad y confiesa los problemas familiares que la acarreó. El más duro fue la reacción de su madre, ya fallecida, que estuvo quince días sin salir de casa y seis años sin hablarle. Marlaska siempre ha reconocido este hecho como un trauma, pero ha sido un fiel defensor del colectivo gay en lucha por sus derechos. 

Nacido en Bilbao, su padre Avelino Grande era Policía Municipal, su madre costurera y tiene dos hermanas. Toda su vida estuvo dedicada la justicia, desde el ingreso en la carrera en 1987, y su puesto en un juzgado de Santoña, Cantabria, donde investigó el suicidio de Rafael Escobedo, condenado por el crimen de los marqueses de Urquijo. De allí pasó al País Vasco, fue presidente de la Sección Sexta de lo Penal de la Audiencia de Vizcaya y llegó a Madrid para sustituir a Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional.

Grande Marlaska fue siempre un juez comprometido contra el terrorismo de ETA, lo que le llevó a salir del País Vasco por numerosas amenazas de la banda hacia su vida. Instruyó números casos contra la violencia etarra, ordenó la entrada en prisión de Arnaldo Otegui, protagonizó el conocido “Caso Faisan” ante el “chivatazo” que impidió las detenciones en el bar abertzale, y se hizo cargo del accidente del Yak-42 en Turquía que costó la vida a sesenta y dos militares cuando regresaban de Afganistán, entre otros muchos casos de renombre.

Consejero del Poder Judicial a propuesta del PP, llegó ser presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, el mismo organismo que hoy le espeta un tremendo varapalo judicial. Algo muy duro para una carrera como la suya. Pero desde su llegada al ministerio del Interior, los traspiés han sido contantes: ceses de miembros de su equipo, entre ellos el anterior Director de la Guardia Cívil, Félix Azón, traslados polémicos de etarras a cárceles del País Vasco, y una política migratoria llena de conflictos, la última con las avalanchas de inmigrantes en el muelle de Arguineguin, investigadas por un juzgado de Gran Canaria. Se diría que su paso por la política no le ha sentado nada bien y que su figura está ahora en el punto de mira judicial. El caso del coronel Pérez de los Cobos es la gota que colma el vaso, aunque desde Moncloa trasladan el apoyo de Pedro Sánchez hasta que la sentencia sea firme y acabe la campaña electoral madrileña. El momento no puede ser peor para el PSOE y dar munición a la oposición.

En su vida privada, Grande Marlaska vive en la sede del ministerio con su marido, Gorzka Arotz, y dos perros. Amante de los animales, hubo un tiempo en que pensó en adoptar un hijo, pero luego lo desechó. Es habitual verle por los locales de Chueca, barrio emblemático para el colectivo LGBT. Le gustan la música, la lectura y algo de deporte. Muchos de sus compañeros en la carrera judicial no entienden sus errores al frente de Interior, en flagrante contradicción con su pasado. Y por ello, algunos le llaman “Pequeño Marlaska”.

viernes, 2 de abril de 2021

"Vicente Blasco Ibáñez", por León Roca. Blasco Ibánez se pone de moda en tiempos de republicanismo

 

Muere el escritor León Roca, el más importante experto en la obra de Blasco Ibáñez

El escritor, novelista e investigador valenciano Jose Luis León Roca, considerado el más importante experto sobre la vida y la obra de Vicente Blasco Ibáñez, falleció

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Muere el escritor León Roca, el más importante experto en la obra de Blasco Ibáñez

El escritor, novelista e investigador valenciano Jose Luis León Roca, considerado el más importante experto sobre la vida y la obra de Vicente Blasco Ibáñez, falleció en Valencia a los 91 años, informaron este miércoles a Efe fuentes del entorno familiar. José Luis León Roca, medalla de Oro de la Ciudad de Valencia, se dedicó a la investigación sobre la vida y la producción novelística del escritor y político valenciano Vicente Blasco Ibáñez y fue el autor de su más completa biografía.

Como experto en este novelista valenciano, León Roca promovió asociaciones, jornadas y congresos internacionales sobre este personaje, como el que se celebró en Valencia a principios de 1981 en el que participaron más de doscientos expertos nacionales e internacionales. José Luis León Roca nació en 1916, en Valencia. De formación autodidacta, su trabajo de investigación y erudición se centró en la vida valenciana del siglo XIX.

Entre sus obras destacan Cala preciosa (1942) y Los Romeu, con la que obtuvo el Premio Valencia de Literatura en 1954, además del estudio "Blasco Ibáñez y la Valencia de su tiempo", con el que consiguió el Premio Senyera de investigaciones históricas. Recopiló y prologó los artículos que componen el libro póstumo de Blasco Ibáñez Crónicas de Viajes (1968) y fue autor del libro Blasco Ibáñez, política y periodismo (1970).

En 1973 reeditó en edición facsímil la obra Los fills de la Morta-Viva (Los hijos de la muerta-viva), de Constanti Llombart, fundador de la Renaixença valenciana. Fue el animador y fundador de la tertulia La Vesperal, que a principios de la década de los cincuenta reunió en su casa de Patraix a una serie de intelectuales y artistas progresistas valencianos.

El entierro de León Roca, que falleció en Viver (Castellón), se celebrara este jueves jueves, a las 13.30 horas, en el Cementerio General de Valencia. 

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José Luis León Roca, el 'relojero' de Vicente Blasco Ibáñez

José Luis León Roca. (Foto: EFE)

José Luis León Roca. (Foto: EFE)

Actualizado lunes 25/06/2007 11:53 (CET)
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CARLOS AIMEUR

Nonagenario, convertido ya en referencia indispensable, biógrafo testigo y notario de la grandeza de Vicente Blasco Ibáñez, el corazón de José Luis León Roca dejó el martes de latir cuando le faltaba medio año para cumplir 92

.

Nacido el 29 de octubre de 1916 en Valencia era, para muchos, el metro de platino iridiado que medía todo lo relacionado con el gran novelista, periodista y político valenciano. El atlas al que acudir para recorrer su intricada vida.

A diferencia de su objeto de estudio, la vida de León Roca fue contenida, trasladando a las acciones vitales la precisión de un reloj. No en vano, antes que historiador, el erudito valenciano fue relojero.

En una tierra de excesos, su mecánica ajustada, su forma de ser pausada pero sin freno, podría parecer un contrapunto, la antítesis incluso, de la figura de Blasco Ibáñez, hombre desmedido, odiado y amado a partes iguales, y el novelista español más famoso en todo el mundo de los dos últimos siglos.

Que hoy Blasco Ibáñez siga siendo una asignatura pendiente no se debe a la carencia de estudios profundos sobre su figura. Más bien al contrario. Es a pesar del trabajo de León Roca, que hizo todos los posibles y más.

Desde su biografía publicada en 1967 por ediciones Prometeo hasta sus recopilaciones de artículos, pasando por los estudios para facsímiles, 'el relojero de Blasco' —como muy atinadamente le describió su amigo el periodista Francisco Pérez Puche— fue el mejor cronógrafo emocional, sentimental e intelectual de la grandeza mitológica de la leyenda blasquista.

Una dimensión que conocía bien, ya que cuando tenía tan solo 17 años, el día de su cumpleaños, y con apenas dos libros de él leídos, 'Cañas y Barro' y 'Flor de mayo', asistió al regreso de los restos del escritor desde el sur de Francia. El cuerpo había permanecido apartado de su tierra natal por imposición de la dictadura de Primo de Rivera.

Presidente de la Asociación Vicente Blasco Ibáñez, dedicada al estudio del autor de 'La Barraca' y director honorario de la Casa Museo del novelista en Valencia, León Roca se sintió conmocionado por la repercusión que tuvo este regreso. Al ver la muchedumbre que se agolpaba en los puentes, en la estación y en todas partes, se dio cuenta de que Blasco era más que un escritor.

León Roca también fue novelista y tenía en su haber obras como 'Cala preciosa', editada por Hymsa en 1943 y 'Los Romeu', con la que obtuvo el Premio Valencia de Literatura en 1954. Pero si por algo era conocido era por su magisterio en torno a la figura del escritor valenciano y de su época.

Como experto, promovió asociaciones, jornadas y congresos internacionales, como el que se celebró en Valencia en 1981 y en el que tomaron parte más de 200 expertos de todo el mundo que analizaron la dimensión del escritor.

Desde la distancia resulta difícil imaginar que fuese de formación autodidacta, ya que su trabajo de investigación y erudición sobre la vida valenciana del siglo XIX fue de tan alto nivel que es digno del mejor historiador.

Recopiló y prologó los artículos que componen el libro póstumo de Blasco Ibáñez 'Crónicas de Viajes' (1968), y fue autor del libro 'Blasco Ibáñez, política y periodismo' (1970). Una pasión que después extendió a otra figura fundamental de la cultura valenciana, Constantí Llombart, fundador de la Renaixença valenciana, de quien reeditó en edición facsímil la obra Los fills de la Morta-Viva en 1973 y una biografía en 1979.

Fue divulgador frecuente en la prensa local y escribía con asiduidad en la revista Valencia Atracción y en Arte y Libertad. Como reconocimiento a su devoción por la ciudad, fue galardonado con la Medalla de Oro por parte del Ayuntamiento de Valencia en 2002. Su entierro se celebrará hoy, en el Cementerio General de Valencia.

El misterioso asesinato del general Prim que expulsó de España a la reina Isabel II.

 


El misterioso asesinato del general que expulsó de España a la reina Isabel II

Su vehículo recorría la calle del Turco (la actual Marqués de Cubas) cuando dos coches de caballos le cortaron el paso. Sin previo aviso, varios sujetos se acercaron hasta el carromato y, tras abrir la puerta, dispararon contra ocupantes. «¡Bájese usted, mi general, que nos hacen fuego!», esas fueron las palabras de uno de sus ayudantes

Madrid Actualizado:

El calendario marcaba el 27 de diciembre de 1870. La época era convulsa pues, tras una revuelta que había terminado con la expulsión del trono de toda una reina ( Isabel II), los partidos que ostentaban el poder en España se habían decidido a traer hasta la poltrona a un monarca extranjero, Amadeo de Saboya. Aquella jornada el presidente del Gobierno, Juan Prim y Prats, salió del Congreso y, como en otras tantas ocasiones, se subió a su berlina con el objetivo de llegar hasta el Ministerio de la Guerra. Las manecillas del reloj acababan de pasar las siete y media de la tarde cuando, mientras su vehículo recorría la calle del Turco (la actual Marqués de Cubas), dos coches de caballos le cortaron el paso al líder político del momento, a uno de los hombres más importantes del país por entonces. Sin previo aviso, varios sujetos se acercaron hasta el carromato y, tras abrir la puerta, dispararon contra ocupantes. «¡Bájese usted, mi general, que nos hacen fuego!», esas fueron las palabras de uno de sus ayudantes. Pero ya era tarde, aquel suceso había condenado a Prim.

Este fue el primer atentado a gran escala contra un presidente del Gobierno español e inauguró, para desgracia de otros tantos, una tendencia que se repitió en los años posteriores: el asesinato y los ataques sistematizados contra líderes políticos. Además, es un crímen que -en pleno 2015- sigue sin resolverse, pues se desconoce no solo quiénes fueron sus manos ejecutoras, sino quien les ordenó dirigir sus trabucos contra el presidente del Gobierno provisional instaurado tras la revolución de la Gloriosa.

Una carrera meteórica

España vio nacer a Juan Prim y Prats en diciembre de 1814. De madre ferretera y padre notario (quien también había combatido en la Guerra de la Independencia), accedió de forma muy temprana al ejército, donde combatió en las guerras carlistas en favor del trono de Isabel II. En esta primera etapa como militar pronto se hizo un hueco en la Historia. Así lo demuestra el que obtuviera en 1838 (con apenas 24 años) la Gran Cruz Laureada de la Orden de San Fernando por conquistar San Miguel de Serradell, donde se destacó por tomar por su propia mano la bandera del cuarto batallón de los carlistas de Cataluña. Posteriormente, en 1841 se pasó a la política y apoyó al partido progresista. Al final, se enfrentó directamente con el General Espartero (idolatrado por el pueblo y nombrado regente del país tras la marcha de María Cristina a Francia) y ayudó a derrocarlo. Esto le hizo recibir varios réditos políticos, aunque posteriormente se exilió al extranjero.

El general Prim
El general Prim - ABC

En 1854 volvió a cobrar protagonismo con la llegada al poder de los progresistas. Durante los dos años siguientes estuvo en el centro de la política al ser ascendido a teniente general y ser nombrado senador. Entonces ya era un hecho que, para él, el mundo castrense y el político estaban unidos. En los años siguientes fue enviado a la guerra de Marruecos que España libró entre 1859 y 1860. El objetivo era evitar que las tribus locales dejasen de atacar Ceuta y Melilla bajo el paraguas y el beneplácito de los gobiernos africanos de la región. Prim fue uno de los militares al mando de las operaciones en la zona. Allí consiguió un nombre gracias a enfrentamientos como la batalla de Castillejos o Tetuán, donde siempre se ubicaba en primera línea para motivar a sus soldados. En 1862, tras haber pasado por México en una nueva campaña, regresó a nuestro país y entró en la Unión Liberal. Sin embargo, en aquellos años las diferencias con los partidarios de Isabel II, además de la misma reina -por la que había combatido años antes- eran ya insalvables, por lo que se decidió a iniciar las conspiraciones pertinentes para expulsarla del trono a base de mamporros.

Llega la Gloriosa

En los meses posteriores Prim se hizo famoso por conspirar continuamente para acabar con Isabel II. Todos sus intentos fueron fallidos. Al menos hasta la llegada de septiembre de 1868, momento en que, con la ayuda de varios partidos políticos contrarios a la monarca, se levantó en armas contra la monarca en Cádiz. «El general don Juan Prim se presentó en la bahía de Cádiz el 17 de Septiembre de 1868, y de acuerdo con el jefe de escuadra Sr, Topete, instaron al general gobernador de la plaza su rendición, la que se verificó, pues la población entera con la guarnición se pronunciaron en favor de la causa popular […] Dos días después [...] toda la marina y cuerpos del ejército que guarnecían aquel distrito se unieron con entusiasmo al glorioso alzamiento nacional. El infatigable general Prim se dirigió á Ceuta, que se pronunció al momento de divisarle sobre la cubierta del buque que le conducía; lo mismo hicieron Málaga, Cartagena, Alicante [...] Barcelona, Lérida y Zaragoza,», explica el Despacho Sucesores de Hernando en su obra «Biografía del general Prim» (editada en 1860).

Menos de un mes después, la Gloriosa llegó a Madrid, el centro político. Así se plasmó su llegada ese mismo año: «¡EI día 7 de Octubre llegó á Madrid el genera! Prim, á quien salieron á recibir unas veinte mil almas [...]. Fué recibido con el entusiasmo mayor que el que puede haber ocasionado: el mas glorioso conquistador ó el héroe de mas fortuna». El día 30, a la reina no le quedó más remedio que huir de la región. Acababa de ser expulsada del trono. Multitud de pequeñas gazetas empezaron a cargar entonces nuevamente como su reinado. Algunas, como la que nos ocupa, dijeron lo siguiente de ella: «El reinado de doña Isabel de Borbón con la pandilla moderada, había sido una penosísima y no interrumpida serie de desastres: sangre, inmoralidad, despilfarro y todo linaje de crímenes». Fuera como fuese, Prim instauró entonces un gobierno provisional que, con el paso de los meses, terminó con sus huesos en la poltrona como presidente del Gobierno y con la regencia de Francisco Serrano en espera de la llegada de un nuevo rey. Este no era otro que el italiano Amadeo de Saboya quien, por 191 votos a favor, había sido seleccionado para sustituir a Isabel por las Cortes.

Un misterioso asesinato

El 27 de diciembre de 1870, pocas jornadas antes de que Amadeo de Saboya llegase a España, comenzó de forma bastante negativa para Prim. La elección de un monarca italiano había generado todo tipo de tensiones entre algunos partidos políticos y varios altos cargos cercanos al gobierno que veían su posición peligrar. El general se había ganado, por tanto, el odio de todo tipo de enemigos. Así lo demuestra, por ejemplo, el que el diario «El Combate» le hubiese dicho en sus páginas que le mataría «en la calle como a un perro». Todas estas amenazas, sumadas a algunas agresiones anteriores, hicieron que se doblase su escolta. Con todo, el presidente nunca se llegó a tomar demasiado en serio aquellas advertencias y acudió, como casi siempre, a las Cortes para tratar varios temas relacionados con el nuevo rey. «La sesión se dedicó a la dotación del presupuesto destinado al rey, que quedó fijado en seis millones de pesetas más medio millón para el príncipe heredero y uno para la conservación de los edificios de la Corona», explica el historiador José Andrés Gallego en su obra «Historia general de España y América».

A las seis y cuarto acabó la sesión, lo que implicaba que Prim debía partir hacia el Palacio de Buenavista -la sede del Ministerio de la Guerra, ubicado en la calle Alcalá-. Sin embargo, estuvo unos minutos charlando y bromeando con algunos políticos como Sagasta. Al final, a eso de las siete se subió a su berlina junto a sus ayudantes, Moya y González Nandín. «El recorrido era breve: las calles de Floridablanca; del Sordo -la actual Zorilla- y del Turco -la actual Marqués de Cubas- que desemboca en Alcalá», añade el experto. Pasadas las siete y media, el carruaje y sus ocupantes entraron en el último tramo: la calle del Turco. El frío se palpaba en el ambiente y la nevada que había caído durante el día había dejado la calle blanca, pero aquello no era más que un paseo habitual. Sin embargo, la situación cambió radicalmente cuando el coche de caballos se topó con otras dos berlinas que bloqueaban el camino. El cochero se vio obligado a detener el vehículo. En ese momento comenzó la pesadilla. «En ese momento, varios hombres embozados y con trabucos rodearon el coche del general, rompieron los cristales de las ventanillas y comenzaron a disparar sobre Prim y sus ayudantes», añade el experto.

La muerte de Prim
La muerte de Prim - ABC

Lo último que alcanzó a decir uno de los presentes a Prim antes de los disparos fue «¡Bájese usted, mi general, que nos hacen fuego!». Pero ya era tarde. «Los asesinos dispararon ocho tiros apuntando á quemaropa al general Prim. El general Prim fué herido de dos balazos en el antebrazo izquierdo y en la mano derecha, dél a cual hubo necesidad de amputarle un dedo», apunta la obra «Biografía del general Prim». Hoy en día las heridas no serían mortales, pero -en la época- implicaban la posibilidad de muerte por infección o porque el afectado se desangrase. Tras los primeros disparos, y después de enfrentarse con su látigo a los captores, el cochero azuzó a los jamelgos para salir al trote de allí. Al poco se hallaba en su destino, que era también su residencia. Dice la leyenda que subió él mismo, y por su propio pie, hasta los aposentos. De hecho, también se cuenta que le dijo a su mujer que no le tocase, pues iba «ligeramente herido» y que en ningún momento su cara reflejó ningún dolor.

Fue atendido a todo correr, pero ya estaba sentenciado. «Inmediatamente un cirujano, muy cotizado en el Madrid de entonces, don Melchor Toca, asistía al herido, y junto con otros afamados médicos comenzó el intento de salvar la vida del general, que, pese a los esfuerzos, se iba a extinguir el día 30, a las ocho y cuarto de la tarde», explica el historiador. Así fue como murió Juan Prim. Hoy en día, sin embargo, se sigue desconociendo quiénes fueron sus asesinos. Tan solo se sabe que a lo largo de Madrid había varios grupos de sicarios dispuestos a acabar con él esa noche. Uno de ellos se hallaba, según cuenta la leyenda, frente a la supuesta residencia de un grupo de la Masonería que iba a visitar. Pero poco más se conoce de quién organizó aquel atentado. Con todo, hace poco unos investigadores españoles hicieron una autopsia a su momia y determinaron que no había dejado este mundo por sus heridas, sino por un estrangulamiento «a lazo» realizado por los que él creía sus amigos, pero que en realidad solo buscaban arrebatarle el poder. Este estudio, a su vez, ha sido desdicho por otro de la Universidad Complutense, aunque sus autores siguen defendiéndolo. El enigma sigue.



Detrás del asesinato de Prim están las claves para entender lo que ocurre en España en pleno siglo XXI.

Una pista buena

Tras contar el asesinato de Carrero Blanco, Miguel Bardem nos narra otro magnicidio, el que le costó la vida al general Prim en 1.870.

Nacho Faerna -guionista de Miguel Bardem- fija nuestra atención sobre el hecho de que “en España hemos asesinado a bastantes presidentes”. Tiene razón. En los últimos 150 años podemos contar hasta cinco. Es el único país europeo donde ha sucedido algo parecido. ¿Por qué?

La pista que apuntan Miguel Bardem y su guionista es buena. Porque detrás de cada uno de esos magnicidios no está “la rebelión popular”, sino la intervención de poderes ocultos para reconducir el curso de la política española. Cargando a otros -los “terroristas” de turno- el peso de la culpa.
Con “El asesinato de Carrero Blanco”, Miguel Bardem se atrevió a situar a EEUU como el cerebro del magnicidio que ejecutaron los pistoleros de ETA.

Washington necesitaba desprenderse del franquismo -demasiado caduco para garantizar el orden-, y sustituirlo por una “democracia controlada” que permitiera incorporar rápidamente a España en la OTAN, como retaguardia de su disputa con la URSS.

Carrero Blanco, con su pretensión de perpetuar el franquismo después de la muerte de Franco, era un obstáculo para los planes imperiales. Y el obstáculo fue “convenientemente” removido. Colocando en bandeja a ETA la posibilidad de asesinarlo.

Las pruebas que confirman esta versión -y que la serie de Miguel Bardem presenta valientemente- son numerosas, pero han sido cuidadosamente silenciadas.

Entre París y Londres estaba España

¿Y qué ocurre con el asesinato de Prim? ¿Acaso podemos leerlo desde las mismas claves que esclarecen el atentado contra Carrero Blanco?
Para responder a esta pregunta es necesario situar el contexto histórico.
España, en el siglo XIX forma parte del área de influencia de las potencias más poderosas, Francia e Inglaterra, y queda reducida a un estatus con acusados rasgos de país semicolonial. La rivalidad entre Inglaterra y Francia por el dominio de España es lo que explica los principales acontecimientos del siglo XIX y es la lucha entre ambas, la que va decidir el destino del país.
Tal y como establece el prestigioso hispanista francés Pierre Villar, “políticamente débil, España será tratada por el extranjero como zona de influencia. La intervención de 1823, las posiciones adoptadas en torno a los matrimonios españoles, las intrigas en torno a Espartero y Narváez, son otros tantos episodios de la rivalidad anglofrancesa en torno a España. Habría que reconstruir el papel de Inglaterra en el distanciamiento de las colonias, en el control de los yacimientos mineros, en los esfuerzos de Cobbden contra el proteccionismo textil, en las tendencias de Mendizábal, Espartero y los librecambistas. España escapó a la suerte de satélite que aceptó Portugal, pero sus riquezas y su posición no cesaron de atraer las intrigas extranjeras”.
La intervención exterior es salvaje. A través de invasiones abiertas -tras la ocupación napoleónica vendrá la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis- desde Francia acabarán con los gobiernos liberales y reinstaurarán a Fernando VII en el trono. O mediante la intervención política, convirtiendo a los liberales en una fuerza al servicio de aumentar la influencia británica sobre España.

Detrás de cada uno de los golpes de Estado que jalonan el XIX español hay una u otra potencia, Francia o Inglaterra, disputando su dominio sobre España.

Una grieta se abre
En 1868 estalla “La Gloriosa”, la revolución liberal que aparta del trono a Isabel II. No es uno más de los muchos pronunciamientos del XIX español. Según Pierre Villar, “la revolución de 1.868 será una especie de grieta que da al país la posibilidad de gobernarse a sí mismo. Tal fue el sentido profundo de la Revolución de Septiembre”.
En 1.854, con la “Vicalvarada” habían irrumpido las clases populares como un protagonista político. Sectores de la mediana burguesía, especialmente la burguesía catalana, pugnaban por dar una nueva orientación al país. Y la pequeña burguesía más radical se organizaba, con creciente éxito, en los partidos republicanos y federalistas.
La rebelión contra el insoportable dominio de Isabel II, cuya decrepitud y corrupción movilizan a todas las clases y sectores sociales, da lugar a un escenario nuevo, e imprevisible, donde por primera vez España podía haber encontrado un camino propio para modernizarse, acabando con que fueran las potencias imperialistas las que tenían la última palabra sobre lo que ocurría en nuestro país, y escapando del nefasto dominio de las oligarquías locales.
Cerrar esa grieta fue la prioridad de Francia, Inglaterra, y de la naciente oligarquía española. Y para ello estuvieron dispuestos a cualquier cosa. Entre otras, a asesinar a Prim.

El “problema” Prim
Prim se convirtió en la única figura política capaz de encarnar, en un programa de gobierno real y factible, los postulados de la revolución de 1.868.
La figura de Prim se creó en España. No es equiparable a Mendizábal, líder liberal, “héroe” de la desamortización que arrebató a la iglesia buena parte de sus propiedades… pero en realidad un agente inglés, formado en Londres y del que, una vez retornó a España, el embajador británico dirá que “es nuestro hombre en España y debemos sacarle el máximo partido”.
Prim era liberal, y siguió a Mendizábal o a Espartero -cuyos vínculos con Londres eran notorios-. Pero representaba los intereses de la gran burguesía catalana. Y se enfrentó abiertamente a toda la cúpula liberal defendiendo el proteccionismo -como defensa de la industria textil catalana- frente al librecambismo que promocionaba Inglaterra para quebrar la industria propia e inundar el país de mercancías británcas.
En España Prim intentó la cuadratura del círculo, la de encumbrar a una nueva dinastía que no permitiera la irrupción de la república -que consideraba un desorden inaceptable-, pero que asumiera el credo liberal y no fuera una marioneta en manos de las grandes potencias.

Los motivos de los asesinos
Ante la pregunta de quién asesinó a Prim, la respuesta sigue siendo el misterio. Debemos rastrear, como en una novela policíaca, quién tenía motivos para cometer el crimen.

Inglaterra consideraba a Prim un obstáculo a remover, pues su cerrada defensa de la “industria nacional” -como se correspondía a quién representaba los intereses de la burguesía catalana industrial- no permitía que conquistara para sí sola el mercado español.

Francia acumulaba rencores hacia Prim. Por haberse opuesto a su “emperador mexicano”, y por atreverse a promocionar un candidato a la corona española que no contaba con el beneplácito de París.
Y las nuevas potencias en ascenso, como EEUU, también deseaban liberarse de Prim, que se negaba a aceptar los planes de anexión de Cuba. El historiador cubano Manuel Moreno Fraginals nos desvela que en la isla la canción popular nos decía que “Prim fue asesinado en Madrid, pero el gatillo lo apretaron en La Habana” -es decir, desde los sectores de la oligarquía cubana más vinculados a EEUU-. Remarcando que “cuando 27 años después sea aseinado Cánovas del Castillo, el gatillo también será apretado en La Habana”.
En la oligarquía española en construcción, todos odiaban a Prim. Como por arte de magia, los círculos conservadores más “reaccionarios” y los sectores liberales más “progresistas” se unieron para matar a Prim.
Lo que no podía avanzar, fuera cual fuera el precio que había que pagar para decapitarlo, era un proyecto autónomo que buscaba la modernización de España y una nueva colocación independiente en el mundo.
El asesinato de Prim desembocó en una convulsión política. El nuevo rey coronado por Prim -Amadeo de Saboya- abdicó poco más tarde. Y el 11 de febrero de 1.873 fue proclamada la Iª República.
Sólo duró dos años. Un golpe encabezado por el general Pavía trajo como rey a Alfonso XII desde su exilio en Londres.
El fracaso “programado” de la Iª República representa la renuncia completa de la burguesía española a mantener un proyecto propio, aceleran el cierre definitivo de la fusión entre la burguesía financiera y la aristocracia terrateniente y su dependencia del imperialismo.
Instaurando los rasgos principales en la formación española que subsisten, por muchos cambios y muchas “modernizaciones”, hasta hoy.

Oír esta conferencia S.XIX. Merece la pena saber y aprender, por el Dr. en Historia D. Hugo O’Donnell

 Mágnicidios. Asesinato político del general Prim /Organizado por Mutua Madrileña

 

Hugo O’Donnell y Duque de Estrada, Duque de Tetuán

Nace en Madrid, 29-X-1948.

Abogado, empresario agrícola y Comandante de Infantería de Marina (ECR). Gran Cruz del Mérito Naval y Gran Cruz de Honor y Devoción de la Orden de Malta. Cruz blanca al Mérito Naval, Cruz del Sahara (Teatro de Operaciones).

Académico de Mérito de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía y miembro electo de la Royal Historical Society del Reino Unido y correspondiente de diversas academias.

Ha sido vicepresidente de la International Commission for Maritime History, Asesor histórico de la Asamblea Española de la Orden de Malta, repreesentante de España en los Premios Europa Nostra de la UNESCO y Vocal de los Premios Santa Cruz de Marcenado y de los Premios de las Órdenes Militares Españolas. Asesor histórico de la firma de abogados Covington & Burling de Washington, en el litigio por el pecio de la fragata «Mercedes» (2007-2012). Profesor de los cursos (Vexilología, Heráldica e Historia) del Servicio Histórico Militar y colaborador de los institutos de Historia y Cultura Militar y de Cultura Naval durante más de treinta años.

En la actualidad es Vicepresidente de la Comisión Española de Historia Militar, Censor de la Academia de la Historia, director de su Boletín y miembro de las comisiones de Gobierno, Correspondientes y Publicaciones de la misma. Patrono del Real Patronato del Museo Naval y del Real Patronato del Museo del Ejército.

Diploma de Honor de los Premios Virgen del Carmen (1989); Premio Elcano (Periodismo) (1990); Premio Del Mar de la Armada (1993). Premio Nacional de Historia compartido con D.ª Carmen Iglesias, D. Faustino Menéndez Pidal y D.ª Begoña Lolo (2000) y en 2005 distinguido por S.M. el Rey con el Premio Santa Cruz de Marcenado otorgado cada cinco años a la mejor trayectoria como historiador en el ámbito de las Fuerzas Armadas. Galardonado asimismo con el premio Sabino Fernández Campo otorgado por ABC y el BBVA, destinado a reconocer actuaciones cuyas aportaciones hayan sido relevantes para poner en valor al colectivo militar (2014). Premio Cultura y Nobleza: Mecenazgo, Obra Social y Coleccionismo, correspondiente a su V edición (2016).

Elegido (med. 28) el 22 de junio de 2001; tomó posesión el 1 de febrero de 2004.

jueves, 1 de abril de 2021

De los Cobos también dijo “no” a Roldán cuando le pidió que le identificara a un chivato etarra

 

De los Cobos también dijo “no” a Roldán cuando le pidió que le identificara a un chivato etarra.


El que fuera número 1 del Instituto Armado amenazó a un joven Pérez de los Cobos con abrirle expediente porque se negó a facilitarle la identidad de un infiltrado en ETA que quería cobrar 180.000 euros

Roldán Cobos
El ex director de la Guardia Civil Luis Roldán y el coronel Diego Pérez de los Cobos.

El ministro Fernando Grande-Marlaska ha destituido al coronel Diego Pérez de los Cobos como jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Madrid, por negarse a facilitarle un informe confidencial dirigido al Juzgado de Instrucción número 51 sobre la decisión del Gobierno de autorizar las manifestaciones del 8-M en plena pandemia.

Genio y figura. En su larga trayectoria en el Instituto armando, jalonada de reconocimientos, no es la primera vez que Pérez de los Cobos se expone a graves consecuencias disciplinarias por desafiar la orden de un superior que consideraba injusta o que chocaba con sus férreas convicciones.

Ocurrió en los años 90, bajo la presidencia de Felipe González, cuando Luis Roldán era el todopoderoso director general de la Guardia Civil y un joven teniente Diego Pérez de los Cobos desarrollaba su labor en el servicio de Información del Instituto armado, en tareas de lucha contra el terrorismo de ETA.

El teniente coronel Ángel González, entonces responsable de la Unidad Central de Información de la Guardia Civil, acudió al despacho de Roldán para comunicarle que sus hombres se habían ganado la confianza de un confidente que podía facilitar información sobre los movimientos políticos de ETA.

El ‘topo’ pedía 30 millones de pesetas

No obstante, el informador quería cobrar 30 millones de pesetas de la época (180.000 euros), una cantidad que Luis Roldán consideró excesiva. En ocasiones, el CESID había llegado a pagar esta cantidad, con cargo a los fondos reservados, por información vital que permitiera desarticular a un comando de ETA y detener a varios miembros de su cúpula. Pero el director general no estaba seguro que este fuera el caso.

«¿Treinta millones? Eso es mucho dinero», objetó Luis Roldán, «¿quién es el confidente? ¿Nos va a entregar algún comando? ¿Qué clase de información nos puede a facilitar?». Su interlocutor no supo darle más detalles: «No sé quien es el confidente, ha contactado con él el teniente Pérez de los Cobos».

«Pues que suba, y veamos si realmente la información que puede conseguir vale 30 millones», ordenó el máximo responsable de la Guardia Civil. Poco después se presentó en su despacho el teniente Diego Pérez de los Cobos. Pero cuando el director general le pidió el nombre del confidente, el oficial se negó a dárselo porque se había comprometido a proteger su identidad.

«Teniente, le recuerdo que está hablando con el director general de la Guardia Civil. Si no acata mis órdenes tendrá que asumir las consecuencias», le espetó Luis Roldán [alias el LADRON], que no estaba dispuesto a tolerar ninguna insubordinación. Pero el joven teniente se mantuvo es sus trece: se negó a desvelar el nombre ante el máximo responsable de la Guardia Civil, por temor a que cualquier fuga de información pusiera el peligro el trabajo que había desarrollado durante meses para captar al topo.

La caja fuerte de Luis Roldán

Su actitud agotó la paciencia de Luis Roldán: «¡Póngase en pie y firmes! ¡Le ordeno que me dé el nombre de ese informante!». Sobresaltado, Pérez de los Cobos se puso en pie, intentó disculparse pero se mantuvo su negativa con la misma firmeza. Malhumorado, Roldán zanjó la cuestión: «Muy bien, retírese».

El director general llamó de nuevo a su despacho al responsable del servicio de Información: le dio instrucciones de que destituyera inmediatamente a Pérez de los Cobos y le abriera un expediente disciplinario por desobediencia. Roldán sentía que el joven teniente había desafiado su autoridad por ser un mando civil: si se encontrara ante un general de la Guardia Civil, no se habría atrevido a desobedecer sus órdenes.

El servicio de Información de la Guardia Civil protegía la identidad de sus confidentes con un nombre en clave. El propio Luis Roldán guardaba en la caja fuerte de su despacho un libro con la identidad real de cada uno de los informadores del Cuerpo, clasificados según su nivel de fiabilidad y su proximidad a los objetivos operativos: A1, A2…

Al día siguiente, el teniente coronel Ángel González regresó al despacho de Roldán, para interceder por su subordinado: «Debería usted disculparle, es un chico muy joven, con poco experiencia, todavía no sabe cómo funciona esto… pero hasta ahora ha hecho un gran trabajo». El jefe del servicio de Información reveló entonces el nombre del confidente, que Pérez de los Cobos había accedido a darle. Se trataba de un personaje del mundo abertzale, próximo al diario Egin, que durante años actuó como el brazo mediático de la banda terrorista ETA.

La liberación de Ortega Lara

El topo captado por Pérez de los Cobos podía facilitar información sobre los movimientos políticos de la banda, pero no sobre la identidad de sus comandos ni sobre los atentados que preparaba. Luis Roldán descartó entonces el pago de 30 millones de pesetas, una cifra considerable para la época. El servicio de Información de la Guardia Civil contaba con confidentes de mucho mayor nivel, que habían permitido adelantarse a los movimientos de la cúpula de ETA, colocar micrófonos en sus lugares de reunión y descabezar varias veces a la banda.

Pero ya en aquel momento, el director general de la Guardia Civil tuvo constancia de la tenacidad del joven teniente Diego Pérez de los Cobos que, pocos años después, en 1997, participó en la liberación del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, al que ETA mantuvo encerrado en un zulo durante 532 días.

No obstante, aquel enfrentamiento con Luis Roldán poco tuvo que ver con el que ahora ha provocado su destitución como jefe de la Comandancia de Madrid. En aquella ocasión, el exceso de celo llevó a Pérez de los Cobos a desobedecer la orden del máximo responsable de la Guardia Civil, quizá porque la condición de civil de Roldán le restaba a su juicio autoridad.

Por el contrario, ahora el coronel Pérez de los Cobos ha sido destituido fulminantemente por negarse a violar el secreto de sumario dictado por la la titular del Juzgado de Instrucción 51 de Madrid, Carmen Rodríguez-Medel, que investiga la responsabilidad del delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por autorizar las manifestaciones del 8-M en plena pandemia.

Ha sido asesor de Rubalcaba

A través de sus superiores, el ministro Grande-Marlaska exigió a Pérez de los Cobos que le facilitara el informe confidencial elaborado por la Policía Judicial –cuyo único destinatario legal era la juez instructora– para conocer cómo puede afectar esta causa al Gobierno de Pedro Sánchez.

El coronel Diego Pérez de los Cobos fue asesor personal del ministro socialista de Interior Alfredo Pérez Rubalcaba durante cinco años, desde 2006 a 2011. Ya bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, fue el encargado de coordinar el dispositivo policial para impedir el referéndum ilegal de independencia del 1-O, bajo las órdenes de la Fiscalía Superior de Cataluña.

Su hermano, Francisco de Asís Pérez de los Cobos, ha sido presidente del Tribunal Constitucional entre 2013 y 2017. Durante el juicio contra los golpistas del 1-O, el coronel Pérez de los Cobos señaló la responsabilidad del mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero y afirmó que el dispositivo diseñado por la Policía autonómica estaba destinado, en realidad, a facilitar la celebración del referéndum ilegal. Por este motivo, ERC había reclamado a Pedro Sánchez varias veces la cabeza de Pérez de los Cobos.