ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Sanidad en la autonomías. ¡Viva los nacionalismos! Así estamos


El hospital de ceuta y canarias en el que más tiempo hay que esperar para una cirugía en España

La demora quirúrgica se reduce en 11 días en el conjunto del sistema sanitario

El tiempo de espera para someterse a una cirugía no urgente en la sanidad pública se ha reducido 11 días en el último año, según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Se ha pasado de los 104 días de espera en junio de 2017 a 93 en el mismo periodo de este año. La mayoría de comunidades han hecho un esfuerzo para reducir el tiempo de acceso a una cirugía o al especialista, pero la tasa de pacientes con una lista de espera estructural es aún insoportable en algunos territorios.
Por ejemplo, el hospital universitario de Ceuta es el centro sanitario de España que más retraso acumula para una intervención. Los varones que deben intervenirse en este centro deben armarse de paciencia y esperar más de un año (380 días) para ser intervenidos de hiperplasia benigna de próstata, uno de los problemas urológicos más comunes en los varones con el envejecimiento.
A Ceuta le sigue Canarias con las artroscopias (cirugía de rodilla) que acumula en esta comunidad casi diez meses de demora. Y, después Castilla-La Mancha, con los «juanetes». Los castellanomanchegos deben esperar 202 días para resolver esta deformidad de los pies que puede ser incapacitante.
Por comunidades y tasa de pacientes en espera, la que peor parada sale en el listado del Ministerio de Sanidad es Cataluña, con 21,4 enfermos por cada 1.000 habitantes esperando una cirugía. A Cataluña le sigue Extremadura (19,97) o Murcia (18,50). Por el contrario, las que están en mejor situación son el País Vasco (8,02) y Madrid (8,05).

El envejecimiento lastra

Las enfermedades asociadas al envejecimiento son las que están lastrando a los sistemas sanitarios. Traumatología con cirugías de juanetes (113 días de espera), operaciones de cadera (88) y de rodilla (102) y Oftalmología, con cataratas (62 días de demora), son las que más pacientes acumulan. Otros procesos para los que también hay que tener paciencia si acudimos a un hospital público son: la cirugía para extraer la vesícula biliar, la operación de amígdalas, hipertrofia benigna de próstata, quiste pilonidal (el que aparece entre las nalgas) o la intervención de túnel carpiano.
El embudo no está solo en el quirófano, porque estos enfermos también son los que más aguardan para ser vistos en la primera consulta del especialista. Los tiempos de espera han disminuido en todas las especialidades, salvo en cirugía maxilofacial, neurocirugía y cirugía plástica.

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Desastre sanitario en Andalucía y en Cataluña.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Alicante: El fulgor de una década cultural

En el transcurso de los años que van de 1965 a 1975, Alicante vivirá una transformación cultural de una intensidad y magnitud desconocidas hasta entonces

27.10.2016 | 11:03

Conferencia de Cela en la primera Aula de Cultura de la Caja de Ahorros del Sureste.
Dibujar un panorama de la cultura alicantina en los últimos setenta y cinco años, no es una tarea fácil. Los sucesos que se han producido a lo largo del periodo han sido tantos y tan diferentes que resulta complicado resumirlos en unas cuartillas. Para trasladar al lector una imagen fiel de lo sucedido en el mundo de la cultura a lo largo de esos tres cuartos de siglo, necesitaría, además, unos conocimientos que no poseo. En el mejor de los casos, los periodistas sabemos un poco de casi todo, pero no dominamos ningún tema en profundidad. Es el punto débil de la profesión. Me limitaré, pues, a dibujar en unos trazos lo que para mí fueron aquellos años, recurriendo a la memoria que tengo de ellos. Espero que algún día los historiadores se animen a contar con detalle la historia de nuestra cultura, que tantas cosas podría revelarnos sobre nosotros.
El Alicante de los años cincuenta, que es el Alicante de mi infancia, apenas alcanza los cien mil habitantes. Es una ciudad amable, que se recorre en dos zancadas y en la que todo el mundo se conoce. Es, también, una ciudad triste. El país vive en un régimen de autarquía y escasez, sometido a una férrea dictadura. No es preciso decir que, en estas condiciones, la vida cultural de Alicante es pobre, muy pobre: unas exposiciones de pintura convencionales, alguna que otra charla, un concierto de tarde en tarde, y el teatro, sobre todo el teatro de revista.
En cuanto llega el verano, se produce, sin embargo, una excepción que rompe la insípida vida cultural de la provincia: los Festivales de España. Durante algunos días, el público tiene la posibilidad de asistir a conciertos importantes; ver obras de teatro a cargo de las mejores compañías, y, en ocasiones, incluso algo de ballet. El gran Maurice Bejart nos visitará en una de ellas. Los festivales más famosos de la provincia son los que se celebran en Elche, en el Hort del Xocolater, y se consideran un acontecimiento social. Alicante también tendrá sus festivales, pero ni el marco ni la programación alcanzarán la misma categoría.
Los Festivales de España no respondían a la realidad del país. Eran un instrumento de propaganda que el gobierno utilizaba para dar una imagen de modernidad que la prensa del momento, bien adiestrada, se encargaba de airear. Acabados los espectáculos, la vida cultural regresaba a la mediocridad propia de la época, ese tono gris que ha quedado grabado en mi memoria. Nada explica mejor el estado de la cultura en Alicante, durante aquellos años, que el número de centros de enseñanza que tenía la ciudad: un único instituto de Enseñanza Media, una Escuela de Magisterio y otra de Comercio.

No sería justo acabar el recorrido por ese tiempo sin mencionar la biblioteca Gabriel Miró. La biblioteca fue una creación de la Caja de Ahorros del Sureste de España y se inauguró en 1952, en un edificio de la calle Rafael Terol, a espaldas de la sede central de la Caja. Durante muchos años fue, si no estoy equivocado, la única biblioteca de Alicante en activo pues la Provincial se encontraba, en la práctica, fuera de servicio. Para el alicantino con alguna inquietud cultural, la biblioteca Gabriel Miró fue un refugio que le surtía de lecturas. Allí leímos, en la revista Poesía Española, los primeros versos de Pessoa –cuando todavía no sabíamos quién era Pessoa– y de Vicente Aleixandre, y conocimos a Camus, que tanto habría de impresionarnos.
Escándalo en la ciudad
 Al igual que en el resto del país, Alicante comienza a despertar a principios de los años sesenta. Las causas hemos de buscarlas en el Plan de Estabilización que el gobierno había aprobado en 1959, ante la mala situación en que se encontraba la economía. El Plan abrió la puerta a las inversiones extranjeras, que encontraron en España una mano de obra abundante y barata para sus empresas. Las consecuencias comenzarán a verse en los años siguientes, cuando el dinero circule y aumente el nivel de vida de la población. La cultura se contagiará pronto de ese clima favorable que trajo la buena la marcha de la economía.
El primer anuncio de que las cosas empezaban a moverse en Alicante se producirá en febrero de 1965, durante el fallo del III Salón Nacional de Pintura. El Salón era una de las escasas manifestaciones culturales de relieve que se celebraban en la ciudad. Su carácter nacional y el hecho de estar patrocinado por la Caja de Ahorros del Sureste le otorgaban una gran importancia a los ojos del público, poco habituado a las grandes exposiciones. La Caja era por entonces —lo sería durante muchos años—  una institución muy respetada entre los alicantinos, con un gran peso en la economía provincial.
La organización del Salón estaba encomendada a Ernesto Contreras, empleado de la misma Caja y que poco antes había obtenido un accésit en el Adonais, el premio de poesía más valorado en aquel momento. Formado en las ideas estéticas de Luckas y Galvano della Volpe, Contreras ejercía como crítico de arte en INFORMACIÓN. El jurado de esta tercera edición del Salón –jurado que había elegido Contreras– lo formaban los señores Aguilera Cerni, Rodríguez Aguilera, y Manuel Sánchez Camargo. Era, posiblemente, uno de los mejores jurados de arte –hablamos de pintura de vanguardia– que se podía reunir en aquel momento. El fallo respondió, como era lógico, a las ideas y al gusto estético de esas personas. Los artistas premiados fueron Solbes y Valdés, que compartieron la medalla de oro, Carlos Mensa y Eduardo Sanz. Visto con la perspectiva que dan los años, no podemos decir que el jurado estuviera desacertado en su elección.
Era imposible que Alicante aceptara sin protestar unas obras como las elegidas. La ciudad vivía por completo de espaldas a las corrientes del arte del momento. Como sucedía en la mayor parte del territorio, el alicantino se inclinaba por una pintura amable, de gusto fácil. El fallo,  por fuerza, tenía que disgustar en una sociedad semejante. El escándalo fue mayúsculo y durante varios días el tema dominó todas las conversaciones. El periodista Fernando Gil lo contaba de esta manera en INFORMACIÓN: «El asunto empezó con champaña y concluyó en un berrinche casi colectivo. Cincuenta personas invitadas, unas botellas de vino espumoso y dos horas de interminable espera para que el jurado facilitara su resolución y la hiciera pública.
Lo que había empezado con muy buen humor a las once de la noche, concluía a las dos de la madrugada en un ambiente de desagrado porque buena parte de los asistentes –y nos quedamos cortos– mostró su disconformidad al conocer el fallo que, dicen, es un fallo de otros». La polémica llegó a un punto que obligó a pronunciarse al propio director de la Caja, Antonio Ramos Carratalá: «El fallo del jurado [...] me decepcionó profundamente por dos razones: una, que no cabía esperarlo de un jurado que lo integraban personas de indiscutible valía por su solvencia intelectual en todos los órdenes y muy destacadamente en el artístico y pictórico; la otra, por las obras premiadas argüía que los primeros galardones premiaban una inquietud, un ambiente, en el campo de lo social; pero aun admitiendo ello, las obras, a mi criterio, no merecían ser premiadas».
Renovación artística
La labor de Contreras como crítico en las páginas de INFORMACIÓN tendrá una gran incidencia en el arte alicantino de la época. Contreras fue un decidido defensor del arte moderno y trabajó para abrir la provincia a las nuevas corrientes estéticas del país. La creación de Alcoiarts y del Grup d'Elx fue resultado de esa influencia y el crítico ejerció como mentor de los artistas durante un periodo. Estos dos grupos de pintores participaron activamente en la puesta al día de la pintura en la provincia. Su propósito era revitalizar el arte local, que se encontraba estancado ante la falta de estímulos, y asociarlo al que se hacía en las grandes capitales de la nación. Los encuentros que organizó el Grup d'Elx, a los que asistieron los mejores artistas españoles del momento, contribuyeron a difundir entre nosotros las nuevas ideas.
Atribuir la renovación del arte en la provincia únicamente al trabajo de estos hombres quizá resulte exagerado. Su labor fue, sin duda, destacada, pero quizá debamos verla como un elemento más del espíritu abierto que marcó la época. Aunque, en ocasiones, los cambios puedan deberse al genio individual, lo normal es que las cosas se produzcan de otra manera. Suele necesitarse algo más que la voluntad de un individuo para iniciar el proceso: hace falta un fermento que ponga a trabajar a la vez a un buen número de voluntades diferentes. Eso fue lo que sucedió en la provincia de Alicante en esta ocasión.
La gran transformación
En el transcurso de los años que van de 1965 a 1975, Alicante vivirá una transformación cultural de una intensidad y magnitud desconocidas hasta entonces. En cada población de cierta importancia surgirá un grupo de teatro: en Elche será La Carátula; en Elda, Coturno; Alba 70, en Alicante. Es en este periodo cuando La Cazuela, que se había fundado en Alcoy, en 1955, realice los montajes que le proporcionarán una fama nacional. En 1965, los alcoyanos presentan una adaptación de «El proceso», de Kafka y, al año siguiente, «La muralla china», de Max Frisch, la obra que tanto prestigio habrá de darle al grupo. La modernidad de los repertorios será una de las características de estas compañías. Las obras que producen son, casi todas ellas, de autores contemporáneos y, en muchos casos, de dramaturgos extranjeros. Hay un deseo general de cambio, un ansia por conocer cosas nuevas, actuales, en un intento de recuperar el tiempo perdido.
Esta inquietud no será exclusiva del mundo del teatro, y alcanzará otros ámbitos. A partir de 1965, los acontecimientos se suceden con rapidez, de un modo casi vertiginoso. En diciembre del 66, inicia sus sesiones el Cine Club Chaplin. Un año después, en 1967, se funda el Club de Amigos de la Unesco, bajo la presidencia de honor de Oscar Esplá. Ese mismo año, el Instituto de Estudios Alicantinos inicia una etapa con mayor presencia pública. Fundado en 1953, el Instituto apenas había mantenido actividad hasta la llegada de Pedro Zaragoza a la Diputación Provincial. El Centro de Estudios Universitarios —que será la base de la futura universidad— se crea en 1968. Cuatro años después, en 1972, la Sociedad de Conciertos comienza a ofrecer sus recitales. El Aula de Cultura de la Caja de Ahorros se inaugurará en 1974, y, al año siguiente, lo hará la Asociación Independiente de Teatro, que traerá a Alicante a las mejores compañías del país.
Estas instituciones desempeñaron, cada una a su modo, un papel relevante en la difusión de la cultura en Alicante. Con todo, hay dos que merecen una especial atención por el papel que desempeñaron en la transformación de la provincia: el Aula de Cultura y el Centro de Estudios Universitarios.
El Aula de Cultura de la Caja de Ahorros fue un proyecto personal de Francisco Oliver Narbona, su director general por entonces. En una de esas paradojas que con frecuencia nos ofrece la historia, fue un hombre de talante conservador quien creó la institución que más contribuyó a difundir las ideas modernas y liberales en Alicante. Oliver nombró director del Aula a Carlos Mateo, que había desarrollado toda su vida laboral en la Caja. Con un gran sentido común, Mateo abrió el Aula a las necesidades de la sociedad alicantina y ésta respondió llenando a diario las instalaciones. En el transcurso de unos meses, «el Aula –en palabras del propio Mateo– se convirtió en un auténtico foro de debate del mundo de las ideas y del pensamiento, y expresión de las corrientes estéticas y artísticas de la modernidad». Alain Touraine, Lefevbre, Umberto Eco, Leonardo Sciascia, Franco Basaglia, Paul Ricoeur, Edgar Morin, Jean Braudillard, Ferrater Mora, Hugh Thomas, Tuñón de Lara o Paul Preston fueron algunos de los conferenciantes que pasaron por sus salas. La programación tuvo siempre, en todo momento, un gran aliento intelectual.
La creación, en 1968, del Centro de Estudios Universitarios será un hecho de extraordinaria importancia en el futuro de Alicante. Aunque los comienzos fueron un tanto convulsos y la empresa estuvo a punto de naufragar en algún momento, la idea logró abrirse paso y once años más tarde Alicante tenía universidad. El periodista Mira Candel ha contado con detalle estos pormenores en el libro que escribió sobre la historia del CEU. Pese a la modestia con que el Centro funcionó en los primeros años, con el tiempo ha sido la institución que ha tenido un mayor impacto sobre la cultura alicantina. Sus efectos sobre la provincia, en general, fueron extraordinarios y la universidad se convirtió en un agente cultural de primer orden.
Cambio de escenario
La llegada de la democracia supondrá el fin del movimiento que había renovado la cultura alicantina de una manera tan excepcional. No hay en ello ninguna paradoja, pues se trata de un hecho perfectamente natural. Llega un momento en que estos movimientos se agotan porque las circunstancias que los propiciaron cambian o desaparecen, como todo en esta vida. Como es comprensible, el fin de la actividad no se produce de un día para otro, porque se precisa un tiempo para abandonar la escena. Hacia el final de los setenta, un observador atento ya podía intuir que el clima cultural estaba cambiando en la provincia. La aparición de los partidos políticos desempeñará un papel fundamental en este giro. La novedad que suponía trabajar en la política, atrajo a muchas personas que hasta ese momento habían dedicado su tiempo a la cultura.
Pronto se vio que la nueva situación del país requería unas instituciones diferentes para promover la cultura. La iniciativa privada, que había estado en la base de lo sucedido en Alicante, y que tanto éxito obtuvo, fue sustituida de una manera paulatina por la oficial. Comenzó una época donde el dinero público entró con facilidad –y, a menudo, de manera exagerada– en el mundo de la cultura. El resultado fue un progresivo desplazamiento hacia el espectáculo. La exposición Cota Cero, que se inauguró en Alicante el mes de enero de 1985, es un buen ejemplo del cambio que se estaba produciendo. Organizada por el crítico Kevin Power, sus objetivos eran llamativos pero sus consecuencias resultaron simples: mostrar lo variado de la pintura española del momento. La exposición deslumbró pero los resultados fueron parcos.
En los últimos treinta años, la cultura en Alicante ha alcanzado –siempre dentro de un tono menor– una cierta normalidad. Al estar en manos de los políticos, sus resultados han dependido en cada momento de la calidad profesional de estas personas. Como todo el mundo conoce la historia de Alicante en este tiempo, no me extenderé más. Hay, sin embargo, un fenómeno al que me quisiera referir: el número tan elevado de personas que se dedican a la práctica del arte –pintar o escribir– en la actualidad. Siempre han existido aficionados a ejercitar una u otra forma de arte, pero las proporciones que ha alcanzado el fenómeno no las había visto jamás.
En contra de lo que cabía esperar, el aumento del número de practicantes no se ha traducido en una mejora del clima cultural; al menos, en una mejora perceptible. Desde hace un tiempo, la provincia de Alicante ha caído en un cierto conformismo que es, por lo demás, una de las características de la época. Nuestras diversiones nos ocupan de tal modo que no nos queda tiempo para cultivar un espíritu crítico. Tal como están las cosas, no creo que esto pueda cambiar en el futuro. Desaparecida el Aula de Cultura, en las circunstancias tan penosas por todos sabidas, Alicante vive al margen de los circuitos de la actualidad. Sólo algunas galerías de arte, muy pocas, resisten en una lucha desigual. Uno echa en falta aquella información directa, viva, actual, que el Aula de Cultura ofrecía y que mantuvo hasta su cierre. La universidad, que podría haber ocupado ese lugar, ha renunciado a ello por unas u otras razones. Sin arte nuevo, sin ideas, sin un debate sobre esas ideas, es difícil que una sociedad pueda evolucionar.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Gibraltar español. De cómo engañaron a Pedro Sánchez con un papel sin valor jurídico

Pedro Sánchez en Moncloa.
Pedro Sánchez en Moncloa. Efe


Política BREXIT

Sánchez se conforma con una declaración escrita sobre Gibraltar y levanta el veto al 'brexit'


Pedro Sánchez ha aceptado las garantías que le ofrece la UE para Gibraltar y ha anunciado que irá a la cumbre de este domingo en Bruselas. "Tenemos un gran Estado y un gran país", ha dicho para cerrar su alocución convocada de urgencia en Moncloa. El presidente ha asegurado que la relación de Gibraltar con la UE siempre pasará por España, pero no ha logrado la reapertura del acuerdo del brexit que en su artículo 184 dejaba insatisfecha a España. Eso sí, ha asegurado que la UE se pone de su lado para "resolver un conflicto de más de 300 años con Reino Unido".
Sánchez ha informado al Rey del acuerdo, que consiste en una declaración conjunta del Consejo y la Comisión que descartan que el artículo 184, el de la discordia, sea "aplicable al contenido de la relación futura incluida en el ámbito territorial". Y afirma que el Gobierno británico que "reconoce por escrito esta interpretación", lo que es "trascendental" para el presidente.
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Argentina: cuando el fútbol es una pasión estupida, violenta y retrógrada.

La violencia destroza la fiesta del fútbol argentino

La vuelta de la final de la Libertadores, aplazada para este domingo a las cinco de la tarde (21 h. en España) después de que Boca Juniors llegara con el autobús destrozado y jugadores heridos tras el ataque de los ultras de River Plate




 Uno de los millones de argentinos que ayer tenían el corazón aprisionado por un partido que moldeaba a sus vidas hasta deformarlas, que el fútbol es una de las mayores factorías de ficción que existen. La frase queda bañada en melancolía después de lo acontecido ayer en Buenos Aires. La previa de la vuelta de la Copa Libertadores que enfrentaba a River Plate y Boca Juniors, dos equipos que sitúan en el mapa a Buenos Aires como pocos otros ámbitos pueden hacerlo, señaló en fosforito la capital argentina. La miseria moral, la ineptitud y el vandalismo contaminaron como pocas veces se recuerda lo que estaba llamado a ser la gran final del fútbol de siempre. Para Argentina, terminó siendo el final de su fútbol para siempre.
Todo se rompió cuando el autobús que trasladaba a Boca Juniors al Monumental enfilaba la Avenida del Libertador. Escoltado a cada metro del trayecto por un nutrido grupo de policía, el vehículo se vio inexplicablemente expuesto a un reducto de hinchas de River que se había apostado en un cruce. En cuanto asomó, el bus recibió una descarga de piedras, ladrillos, latas y un sinfín de objetos que oficiaron como proyectiles. El resultado, además de varias lunas rotas y en palabras del médico de la Conmebol, fueron «lesiones de piel superficiales en miembros superiores, miembros inferiores, facial y tronco, del mismo modo dos jugadores refirieron lesión en la cornea», si bien asegura que esta última no pudo confirmarse. Entretanto, Pablo Pérez y Gustavo Lamardo llevaban un par de horas examinando sus ojos en una clínica privada.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Mi paisano Antonio Gala Velasco

Nacimos los dos en Ciudad Real, Antonio en Brazatortas en 1930, y yo Ramón Fernández Palmeral en Piedrabuena en 1947. Los dos formamos parte de la antología de poetas de Ciudad Real, de Nieves Fernández publicado en Ledoria.
Lo primero que lei  de Antonio Gala fue su El manuscrito carmesí, premio Planeta de 1990, me gustó mucho,sobre la biografía novelada de Boabdil, tanto me gustó que yo escribí El rey de los moriscos, sobre el nieto de Boabdil.
El libro que he leído unas 20 veces es La soledad sonora de 1991, que lo tengo dedicado por él, lo compré en una feria del libro en Alicante. Es un libro de filosofía social y urbana, esencial para conocer el alma humana, y defensa de líos animales. Nos habla de la soledad en la que entramos las personas mayores, no ancianos, es una palabra que odio, porque nos ancianos es peyorativo de viejos con pañales.


jueves, 15 de noviembre de 2018

Sentencias para políticos y presidentes

Llegas al poder con los votos y luego te pones las botas.
Rectificar es de sabios pero hacerlo a diario es de necios.
Ser político es ir contra uno mismo diariamente.
Ser presidente es tener una cruz debajo de la cama y otra en el Valle de los...
El poder es un chute de droga en la vena.
Los yonkis de la Moncloa puede acabar en el psiquiatra o en elecciones.
Hay que decir las mentiras a lo Marlon Brando.
Mentir sin un gesto de mentira.
A la prensa caramelos y al auditorio mentiras que parezcan verdades manzaneras.
El poder corrompe si te pillan.
Votame y luego ya veremos lo que puedo hacer.
Ganar una moción de censura es como si te tocará la lotería, todos tus familiares serás tus enemigos.
Cuando des la mano mira el reloj para largarte.
No des la espalda a un posible votantes, antes de unas elecciones, después siempre.
Sacrifica ministros para mantener tu yate a flote.
Recuerda que has de estar siempre en campaña, con tu pareja, siempre.
Cuando la olla a presión pita es que los concejales están ya cocidos.
Una pancarta de jubilados cabreados es doblemente peligrosa.
Un sillón o poltrona  es siempre como sentarse sobre una bomba de relojería.
Recuerda que tienes pelotas mientras te dure el cargo.
Con el cargo vienen los  amigos y las comidas, sin cargo viene la soledad.
Un político dimitido es como un jarrón chino grande, no sabes dónde ponerlo.
Gobernar sin los votos, es como entrar por la puerta del corral.
Si en política sales igual que como entrastes, has perdido el tiempo, y la salud.
Llegan con las ideas claras y salen con las ideas turbias.
Cuando falta la razón se impone el decreto ley.
Invertir en cárceles es una de las mejores salidas políticas.
Cuando dices una mentira cada 24horas es hora de dimitir con gallardía.
No predican con el ejemplo los que son hipócritas.
Haz lo que te de la gana pero que no se entere la prensa.
Con Internet el mundo se ha hecho más  pequeño.
Cuando Justicia va a la huelga es que el Gobierno se ha derrumbado.





40 Aniversario de Loquillo, por María Fidalgo Casares.

Apoteosis de una megaestrella del rock en Sevilla en la gira del 40 aniversario de Loquillo

"Nadie debería perdérsela. Una cita imprescindible y homenaje a una vida, una vocación, convicción, autenticidad y fidelidad al rock-and-roll". María Fidalgo, una de las críticas más leídas del país, analiza el inicio de la gira de Loquillo "40 años".

Loquillo en Sevilla.
Loquillo en Sevilla.
Sevilla inauguró la gira "40 años" con la que Loquillo conmemora sus cuatro décadas en la música. El auditorio Rocío Jurado, se convirtió en el perfecto escenario para la actuación de una megaestrella con una banda de lujo: Loquillo, Leyenda "viva y coleando" del rock and roll.
En uno de los escenarios al aire libre más grandes del mundo, y con una temperatura que pareciera ex profeso para el evento, cinco mil personas de todas las edades esperaban con expectación la salida del artista coreando una única palabra que lo decía todo "Loco"... Una palabra fetiche que se convertiría en el mantra de todo el concierto.  Y como siempre, apasionó desde el primer aliento.
El tema elegido para abrir no podía ser otro que "Rock and Roll actitud", nombre de su disco antológico con el que empezó un concierto de más de dos horas y media ininterrumpidas.  El tema inicial, toda una declaración de principios.
Loquillo en Sevilla
Loquillo en Sevilla.
Sevilla siempre se ha considerado un territorio algo hostil para el rock and roll, sin embargo se encontró con un público totalmente entregado al que Loquillo correspondió con una espectacular sonrisa que no le abandonó en todo el concierto. Se mostró exultante y  feliz y pese a la parquedad extrema en palabras  -que esta vez llegó al paroxismo porque casi podían contarse los dedos de la mano las frases que dijo - transmitía pasión, empatía y sobre todo un enorme disfrute de la música y de compartir el extraordinario talento de su banda. No paró de bailar y como él mismo suele decir como un equipo de basket perfectamente sincronizado, hizo que brillaran todos y cada uno de sus miembros, que convirtieron cada tema en una fiesta coreográfica.  A veces daba la sensación de que Igor Paskual, Josu García, Mario Cobo, Alfonso Alcalá, Lucas Albadalejo y Laurent Castagnet eran una pandilla de nobles y rebeldes guerreros recreándose en el juego del puro rock y de la interacción con el público,  bajo la atenta mirada de un rey complaciente - y hasta cariñoso-  cuáles caballeros en el Camelot del Gran Rey del Rock.
Loquillo fue hilvanando sus antiguos éxitos y temas recientes, dosificando in crescendo aquellas canciones que -ya es una frase hecha-  se han convertido en himnos generacionales y banda sonora de las vidas de tantos. No podrían destacarse unas sobre otras. Todas tan vivas y frescas como fueron creadas, pero mejoradas y transportadas a la esfera de los mitos. "Rock and Roll Star" sonó más existencialista que nunca, "Rey del Glam" pareciera que jamás hubiera sido de otro, la otrora simple "Esto no es Hawai",  con la solidez de un rock clásico americano...  Una tras otra fueron desfilando sin pausa, intercalando un dueto con Nat Simons o bajando a saludar en "Carne para Linda". "El Rompeolas" sonó circunspecto y épico a la vez y quizás el Loquillo más profundo apareció en "Memoria de jóvenes airados" y  en " Cuando fuimos los Mejores". Todas sin excepción fueron cantadas, estrofas y estribillos, por un público emocionado que casi se desborda con el tema final: un Cadillac Solitario más desgarrador que nunca.
Algunos criticaron que la actuación sevillana se pareciera en exceso al recordado Concierto de las Ventas 2016, algo que lejos de un demérito es una loa, ya que en ese concierto, considerado histórico marcó para la crítica un antes y un después que consolidaría para la posteridad a Loquillo como  el más grande entre los grandes del rock patrio y uno de los mejores artistas musicales del siglo.
Loquillo.
Loquillo en Sevilla.
Una puesta en escena espectacular 
La puesta en escena fue soberbia. Una plataforma escénica, de 3.000 m2, donde fueron desarrollándose distintos efectos de luces y color, humo, fuego y sobre todo lo más emocionante: las proyecciones. Centenas de retazos temáticos de su vida personal, musical, cultural a velocidad de vértigo. homenajeando todo el contexto en el que ha crecido, en el que se ha formado y crecido como persona y como artista. Desde la Historia de la España de todos:  desde milicianos republicanos a José Antonio , la lucha por las libertades desde Goya a  las Cortes de Cádiz a la España actual, de la música que ha admirado como sus ídolos Johnny Hallyday, David Bowie, Johnny Cash, Eddie Cochran, Buddy Holly, The Clash, las bandas de los 60, Los Sirex, Lone Star, Los salvajes, Los Gatos. Su barrio y su ciudad natal, el mundo del basket  - al que siempre agradece haberle inculcado valores- y un maravillosos homenaje a la movida-  dando una bofetada ética a tantos que reniegan cuando le deben lo que son. De las calles de Madrid,  del Penta al  Rock -Ola, Ana Curra y  Eduardo Benavente, La Bobia, La Edad de Oro, Ceseppe a la movida gallega con Germán Coppini o la cazadora icónica de la Sala Clangor diseñada por el artista Fernando Pereira, las portadas de sus libros, sus discos.  Toda una vida que compartió con el público fiel que le ha mostrado una lealtad inquebrantable acompañándolo "en la pobreza y en la riqueza"  "de los años duros a la opulencia de sus éxitos",  desde nostálgicos recalcitrantes a ochenteros furibundos y las nuevas generaciones.
En el show de Sevilla, como una estrella del star system, cuidó con detalle su imagen porque Loquillo desde el principio no fue sólo un cantante y una banda. Parte de su tirón se debía a  un sello propio, una imagen única e intransferible en el panorama musical español. Ninguno como él y ninguno que se le pareciera jamás.  En Sevilla compareció vestido de negro riguroso, de clásica americana  que se cambió cuatro veces - se las hacen a medida- , pero no quiso renunciar al cuero con el que mantiene lazos ancestrales. Todavía conserva su primera prenda de cuero, una cazadora de Guardia Civil de los 50 con la que se sentía un Salvaje como Marlon Brando.
Junto a las dos primeras americanas de cuero, lució dos de paño con apliques en terciopelo y con el logotipo del Pájaro Loco, que también llevaba en su anillo. Su símbolo desde que el gran Juan Antonio San Epifanio (Epi )  así le llamara por el dibujo grabado en aquella cazadora de beisbol que siendo quinceañero compró a un marine americano y que convertiría en su segunda piel durante años. Incluso se dejó ver  humorísticamente atusándose el pelo a lo Danny Zuko.
Junto a su identitario look, un loquillesco megaidentitario lenguaje gestual. Miradas desafiantes y de poderío, paseos por el escenario, ademanes chulescos, y tal vez por concesión a la ciudad, atisbos de ciertos toques toreros  Una parafernalia en la que se permitió el lujo de fumar, beber una copa ¿ Jack Daniels?  e incluso, tal vez como revulsivo a la corrección política - con valentía para los tiempos que corren- no obvió cantar "La mataré" que fue de las más coreadas. Paralelamente, un gran guiño al LGTB  por parte de Igor Paskual  que ataviado con  falda- que le sentaba como a Brave Heart, también lució la boa roja del vídeo de Rey del Glam, que sonó como hemos dicho, como si hubiera sido de Loquillo de toda la vida.
Siempre he afirmado que José María Sanz (Barcelona 1960)  no ha sido fagocitado por Loquillo. No hay personaje o sólo hay personaje. Es así  y siempre lo ha sido. Soñó desde niño en llegar a donde está ahora y ser lo que es: una superestrella del rock. Pero lo más llamativo es que asumió que lo era desde el principio, pese que pocos hubieran apostado por aquel adolescente con más estilo que talento que surgió en el maremágnum de la movida donde todo valía si eras transgresor o diferente.  Y desde luego que él era diferente –y lo es–. Tenía vocación, convicción y cierto mesianismo que el tiempo demostraría que era pura clarividencia. Cuarenta años de coherente, exitosa y evolutiva trayectoria asi lo avalan.  El concierto de Sevilla, como las siguientes citas de la gira, serán ocasiones históricas para constatar su categoría de rocker y que su banda es la mejor banda de rock.
Al terminar,  no se pidieron bises...  El público, agradecido, tenía plena conciencia de que lo habían dado todo... Por ello, cuando sonó Heroes de Bowie, se asumió como la más perfecta sintonía para su despedida.." We can be heroes, just for one day" . Loquillo y su banda, en comunión mística con el auditorio, habían logrado hacerle sentir que formaban parte de un selecto grupo de héroes, viviendo de forma intensa, aunque sólo fuera por un día, la grandeza del Rock.

martes, 13 de noviembre de 2018

María Amérigo en el cuadernillo de la revista AUCA, 3 de diciembre 2018, Sede la la Unviersidad Alicante

 
Eb diciembre de 2012 presente a María Amerigo en la Sala Minerva de Alicante, y sigo pensando lo mismo  que tiene un gran estilo personal.
 
 
Texto de entonces:
 
María ha comprendido muy bien el concepto de Arte Contemporáneo, que no consiste solo en quienes pintan en la misma época, sino que tiene otras connotaciones de compromisos y actualización. Ella lo lleva a la práctica con valentía y decisión, porque investiga y se deja llevar por su intuición, después de muchos años de formación. En el arte actual lo que impera, lo que importa es el PUNTO DE VISTA con que el pintor, el artista engeneral, aborda, contempla el mundo más los contrariedades de su mundo interior, y es SU INTERPRETACIÓN, que es, en definitiva lo que se valora y lo que nos interesa, porque además es su identidad, su estilo y su personalidad, su actitud creativa, o lo que se llama COMOSVISIÓN del artista:  lo que ve y aporta al Arte como un médium.
No importa que se pinten 4 pimientos, 4 manzanas o 4 tomates, sino que sean del propio “huerto-plástico” el que, sin recato, sin timidez, se muestra con valentía y decisión con todo el andamiaje de su verdad y su aportación. Porque ya no estamos en tiempos de que la obra ha de gustar por su belleza, sino por el mensaje expresivo: bien figurativo o abstracto. Es el concepto, la síntesis lo que nos importa: provocar e impresionar.
María Amérigo nos trae 18 obras, donde podemos ver una muestra de lo que ha hecho y está haciendo, divididos en dos grupos, uno de figuras humanas donde recrea su mundo onírico, sus fantasías y sus impresiones; el otro grupo, no menos oníricos, son sus collage de peces y figuras entrecruzadas, que me recuerdan los trabajos de Miquel Barceló en el retablo de la catedral de Palma de Mallorca.  
A mí no me tiene que convencer de su vanguardismo y de su creatividad explosiva, de sus ganas,  pues ya lo estoy y, además, soy un admirador de su obra, en sus últimas obra demuestra el paso que ha dado hacia la perspectiva de que ya tenemos ante nosotros a una gran artista. Espero y deseo que continúe por el camino de la innovación, la renovación y el compromiso con el arte contemporáneo, y pueda nostrarnoslo en una sala de mayores dimensiones en las que se pueda expresar con entera libertad.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Almudena Arteaga, escritora española de novelas históricas

Leí, hace muchos años, la novela la Princesa de Eboli de Almudena Arteaga, entonces descubrí  a una gran promesa de la novela histórica como asi ha sido.  No hace falta que detrás  haya asesinatos para escribir una novela de intriga, la intriga es el deseo del lector de pasar a la siguiente página.
Tiene detrás a la editorial Planeta, que es la mejor editorial en España.
Yo escribí El rey de los moriscos, publicada en Amazon y no la ha leído nadie.
Ahora quiero comprar la novela del barco María Pita, con los 22 niños huérfanos de la expedición del médico alicantino Francisco Javier Balmis, porque en 2019 será el 200 aniversario del nacimiento de Balmis. Es necesario y obligado que la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbres haga un sello de Correos.
Arteaga es abogada y tiene títulos nobiliarios, pero nunca ha estado en Frigiliana.
Ramón Fernández Palmeral

Libro: "Mi amo Palmeral y yo",






http://www.lulu.com/shop/ramon-fernandez-palmeral/mi-amo-palmeral-y-yo/paperback/product-23868347.html

Libro de Frico reside en Frigiliana (Málaga).
Interpretado por Ramón Fernández Palmeral
Publicado en LULU y Amazon
Plumilla de Palmeral realizada el 29 de octubre de 2018

miércoles, 7 de noviembre de 2018

140º aniversario del nacimiento de Gabriel Miró 1879-2019

Nuestro barrio [de Benalúa en Alicante] ha sido cuna de prolíficas personalidades, su ambiente ilustrado, sus dotaciones culturales, y la armonía que se vivía en las calles, era el caldo de cultivo perfecto para que de allí brotaran algunos de los nombres alicantinos más importantes del Siglo XX.
Como a continuación veremos, el ambiente del barrio pudo ser tan importante que hasta influyó en el carácter de un escritor ilustre alicantino, como fue Gabriel Francisco Víctor Miró Ferrer, "Gabriel Miró". Su vida triste y monótona, de empleo en empleo, fue paliada con un mundo mágico de espléndida belleza trasvasada en relatos, cuentos y novelas, claramente influidos por la nostalgia y la melancolía con la que añoraba su ciudad natal, su barrio y sus vivencias de niño.



Retrato-dibujo del escritor Gabriel Miró reproducido en el libro "101 Hijos Ilustres del Reino Valenciano".
Fotografía de la placa conmemorativa de su nacimiento, en la calle Castaños 20 (ahora restaurante Nou Manolín y antes Bolsos Montserrat). Cortesía de Elkiko.
Nació en el seno de una familia conservadora y católica, en Alicante el 28 de julio de 1879, y vivió los primeros años de su vida en la Calle Castaños, donde hoy una placa conmemorativa recuerda este dato. Apenas cinco años después, arrancaban las obras del Barrio de Benalúa, siendo su padre, el ingeniero de Obras Públicas Juan Miró Moltó (casado con Encarnación Ferrer) uno de los doscientos accionistas, pues adquirió un título que le daba derecho a una de aquellas nuevas y preciosas casas lejos del entonces agitado y denso centro urbano.

La vivienda original donde vivió la familia de Gabriel Miró, en el chaflán de la placeta -Foglietti con Pérez Medina-, al trasladarse a Benalúa en cuanto se construyó el barrio. Fotografía cedida por Elkiko.Los hermanos Juan y Gabriel Miró.

Gabriel Miró, según el historiador Vicente Ramos (su mejor biógrafo), sintetizó en su carácter lo que es nuestra provincia, puesto que en su espacio vital y anímico confluyeron la ciudad barroca, religiosa, tradicional, que es Orihuela, donde nació su madre, con la ciudad industrial, técnica, progresista, Alcoy, donde vino a la vida su padre.
A todo esto se unió que nació en Alicante, entonces una ciudad eminentemente marinera, de cielos azules y de sol resplandeciente. Durante la vida de Gabriel, Vicente Ramos recuerda que donde vivía el escritor se disfrutaba de un horizonte limpio, abierto al mar, sin límites, que le empujó espiritualmente hacia nuevos ámbitos estéticos, hacia el Mediterráneo. El mar fue la puerta que le abrió el alma hacia la cultura clásica, hacia un origen griego y latino.

Y esto es cierto: su casa estaba en una posición privilegiada, en el chaflán entre la calle Pérez Medina y Foglietti, frente a la plaza, junto al casino (y posteriormente, el Salón Granados), gozando de unas estupendas vistas. Al asomarse al balcón, podía ver el mar al fondo de Pérez Medina, así como el chalet del que sería su gran amigo, Óscar Esplá. Si miraba al frente, podía ver los árboles, y el templete de la placeta.

Gabriel Miró, de niño, pintado por Lorenzo Casanova.

Gabriel era un niño de carácter retraído. Vivió junto a sus padres y su hermano mayor, Juan, los primeros años de su infancia en Benalúa. En un primer momento estudió con el maestro D. Marcelino y con su tío, el pintor alicantino Lorenzo Casanova. Allí nació su vinculación con el arte. En la academia de su tío aprendió la estética de la pintura. Le emocionaba el color azul en todos los matices, al ser el color del cielo de Alicante.

Posteriormente ingresó a los diez años como alumno interno entre 1887 y 1892 en el Colegio de los Jesuitas Santo Domingo en Orihuela, junto a su hermano. Podemos imaginarlo cuando iba o volvía, quizá una vez al mes o incluso menos, a aquella ciudad, subido en el tren de vapor que salía desde la maravillosa Estación de Benalúa, junto a la playa del barrio.

Gabriel Miró, pintado por Adelardo Parrilla, en su casa de Benalúa.

Su estancia en el colegio se tradujo en una profunda melancolía y añoranza de su hogar y de su madre, que caló hondo en su ánimo y en un inexplicable reuma de su rodilla izquierda.
Allí aprendió a amar la naturaleza, y le concedieron su primer premio literario con un trabajo de redacción escolar titulado Un día de campo. Al enfermar de su rodilla, quizás por hipocondría, pasó largo tiempo en la enfermería del colegio, marcando esta larga estancia uno de los episodios que más influyó de forma decisiva en su prosa. Desde allí pudo contemplar el paisaje de la huerta oriolana, y sus costumbres y detalles que posteriormente quedaría recogida en su obra.

Su delicado estado de salud movió a sus padres a trasladarlo de vuelta a Alicante con doce años, y matricularlo en el Instituto de Enseñanza Media de Alicante, del que fue expulsado en numerosas ocasiones. Después marchó con su familia a Ciudad Real, como reflejará en su novela Niño y grande; allí terminó el bachillerato.

En Octubre de 1895 entró a estudiar Derecho en la Universidad de Valencia. A causa de sus amistades, no se centró lo suficiente en sus estudios por lo que al finalizar el segundo curso, sus padres decidieron trasladarle e ingresarle en la Universidad de Granada donde se licenció en 1900. Al finalizar sus estudios, volvió a Alicante, a la casa de sus padres, en el barrio donde vivió de pequeño, por tratarse de un lugar tranquilo, apartado y silencioso, donde dio inicio a su prodigiosa carrera de escritor, dedicado por entero a la lectura de los clásicos castellanos. Miró era objeto de admiración y respeto por parte de sus contertulios en el Ateneo Senabrino, donde se fraguó su su afinidad con Óscar Esplá, con Francisco Figueras Pacheco, y con los que se reunían en aquella Zapatería de los hermanos Senabre.


Debido a la precaria situación económica en la que se encontraba decidió presentarse a unas oposiciones a Judicatura, con el deseo de complacer a sus padres. Pero fracasó en las dos convocatorias y pasó a ocupar cargos modestos de escribiente en el Ayuntamiento de Alicante y en su Diputación provincial. Aquí comenzó su existencia gris, de pobres empleos mal remunerados.

También desempeñó el cargo de oficial en el Hospital Civil de San Juan de Dios; del que no estaba muy entusiasmado. Posteriormente desempeñó las funciones de auxiliar administrativo de la Junta de Obras del Puerto y secretario particular del Ayuntamiento de Alicante.


Gabriel Miró y su familia en 1915

En 1901, a los veinticuatro años contrajo matrimonio con una chica del barrio de la que se había enamorado: Clemencia Maignon, hija del Cónsul de Francia en Alicante, de cuyo matrimonio nacieron sus hijas Olympia (1902) y Clemencia (1905). Los primeros años de su vida en pareja los vivieron en el piso superior que se había añadido a la casa de sus padres, que lo acondicionaron como una vivienda aparte.
Fue entonces cuando escribió su primera obra, La mujer de Ojeda (1901), que fue tachada por el escritor de muy naturalista y la eliminó de sus obras completas.


Posteriormente, parece que se fueron a vivir a un chalet propio, al final de la Calle Foglietti, junto al puente por el que entraba el Tranvía al barrio, donde hoy una escueta placa recuerda su figura, sin aportar muchos más datos. Durante los veranos (probablemente en su etapa como soltero) disfrutaba de la calma de la alejada Finca Benisaudet, hoy en un estado lamentable junto a la Gran Vía, próxima al Parque Lo Morant.

El edificio levantado sobre la antigua vivienda en la que residió Gabriel Miró, en la confluencia de la calle Foglietti con Óscar Esplá, por la que el tranvía que venía por la calle de Ramales (actual Reyes Católicos) entraba al barrio de Benalúa. Si bien las viviendas del barrio original se reducían a un perímetro más pequeño, la relevancia de esta conexión con la ciudad hizo crecer al barrio a lo largo de esta calle.
Esta es la placa que recuerda a Gabriel Miró en Benalúa, homenajeado en el 75 aniversario de su fallecimiento. Una placa similar podemos encontrar en la que también fuera su vivienda en la Calle Castaños.
Chalet donde pasaba los veranos Gabriel Miró, en compañía de Daniel Bañuls. Fotografía de Alicante Vivo.
Su primera novela fue La mujer de Ojeda, y su segundo libro Hilván de escenas. Abandonó la profesión de abogado para dedicarse a escribir novelas y preparar artículos periodísticos, pues deseaba vivir tranquilo en Benalúa, en paz y serenidad de alma, sin anhelos de grandezas, a pesar de los consejos dados por sus padres para que se creara un porvenir desahogado y seguro.
En 1908 ganó su primer galardón: el primer premio de novela organizado por El Cuento Semanal, adquiriendo rápidamente gran fama de narrador y estilista: en ese mismo año le dieron un homenaje varios escritores, entre ellos Valle Inclán, Pío Baroja y Felipe Trigo; también en ese año falleció su padre, el mismo día en que publicaba su novela Nómada.
Colaboró en muchos diarios y revistas españolas y americanas, entre ellas El Heraldo, Los Lunes de El Imparcial, ABC y El Sol de Madrid, y Caras y Caretas y La Nación de Buenos Aires.

En 1911 le nombraron cronista de Alicante, un puesto que anhelaba, pero el puesto no le satisfizo y tres años después, en 1914, se trasladó a vivir a Barcelona para trabajar como empleado en la Diputación de Barcelona. Allí trabajó como cronista de Barcelona en la Casa Provincial de Caridad.En la ciudad condal combatió el tedio de la burocracia realizando traducciones del francés y dirigiendo una Enciclopedia sagrada para la editorial catalana Vecchi & Ramos, proyecto que no se llegó a concluir pero que le satisfizo íntimamente, y entre 1914 y 1920 colaboró en la prensa barcelonesa: Diario de Barcelona, La Vanguardia y La Publicidad.

Allí conoció al editor de muchas de sus novelas, Domenech.
En Barcelona escribió: Dentro del Cercado, Del Huerto Provinciano, Los amigos, Los amantes y la muerte, Las cerezas del cementerio, El Abuelo del Rey, El libro de Sigüenza, Figuras de la Pasión del Señor y el Humo dormido.
Gabriel Miró en 1921.
De nuevo volvió a cambiar de residencia, y en 1920 se trasladó a Madrid al ser nombrado funcionario del Ministerio de Instrucción Pública, donde desde 1921 trabajó como empleado de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Trabajo. La vida en Madrid no se le presentó como él pensaba en un principio, hasta que fue nombrado auxiliar competente artístico y literario para la organización de concursos nacionales, cargo que desempeñó con gran acierto hasta su muerte.

Escribió artículos periodísticos en ABC, El Sol y la Nación de Buenos Aires, y colaboró con El Heraldo y Los Lunes del Imparcial. Preparó una monografía referente a los templos de Santo Tomás y San Vicente de Ávila. Tarde, pero por fin parecía que mantenía una posición notable y segura. Mientras, iban apareciendo sus nuevos libros: El Ángel, El Molino, El Caracol del Faro, Nuestro Padre San Daniel y Niño y Grande.

Tampoco en la capital de España resolvió sus continuados problemas económicos. En 1921, manifestó, a este respecto, que sentía el más grande y doloroso desencanto de su vida y, en busca de la curación de su hija Clemencia, inició sus veraneos en Polop de la Marina.
Al año siguiente optó, sin éxito, por segunda vez al premio Fastenrath de la Real Academia Española, con su novela Nuestro Padre San Daniel; en esta ocasión, los sectores reaccionarios llevaron a cabo una sucia campaña de desprestigio y enviaron a los integrantes del jurado los recortes de los periódicos en los que se le atacaba por sus Figuras de la Pasión del Señor.

El 1 de agosto, el Ministerio de Instrucción Pública lo nombró “Auxiliar, en concepto de competente literario y artístico de los Concursos Nacionales de protección a las Bellas Artes”. En 1923 la Diputación de Alicante lo nombra Cronista de la Provincia, aunque momentáneamente sin sueldo, mientras que la de Barcelona le reclama el fruto de los trabajos por los que ha sido remunerado, afirmando: “No ha entregado trabajo alguno referente al encargo que se le confió y no se ha presentado en ocasión alguna a prestar servicio”.

Allí en Madrid permaneció los últimos diez años de su vida. En 1925 ganó el Premio Mariano de Cavia con un jurado constituido por José Francos Rodríguez, Gabriel Maura, Pedro Muñoz Seca, Eugenio D´Ors y Darío Pérez, por su artículo Huerto de cruces, en el que glosa una estampa tan alicantinista como el cementerio de Polop de la Marina. En 1927 fue propuesto para la Real Academia de la Lengua, pero no fue elegido, quizá por el escándalo levantado ante su novela El obispo leproso, considerada anticlerical.

Gabriel Miró, paseando por tierras levantinas.
Entrevistado por César González Ruano para el Heraldo de Madrid, en 1929, diría al afamado periodista, al ser preguntado por sus aspiraciones a ocupar un sillón de la Real Academia de la Lengua Española: “Además yo no tengo espíritu académico sería un hombre inútil en la Academia como lo he sido casi en la vida…Nadie se ocupa de mí. Yo soy un hombre retraído, que no puede ser tema de actualidad.”
Hasta en los últimos años de su vida tuvo que sufrir las tristezas que le proporcionaba un mundo del que no se podía apartar totalmente. Los arañazos que la sociedad le diera los lavaba con las bondades de su noble corazón.

En este tiempo, la familia Miró tuvo que afrontar circunstancias muy dolorosas que comenzaron en 1919, con la pérdida de los dos hijos de su hermano Juan. Después, vino la enfermedad de su hija Clemencia, que marcó sus últimos años de vida, con largos paseos en sus vacaciones estivales por Polop y la Sierra de Aitana, donde reencontró la calma al volver al contacto con su añorado paisaje alicantino.

Comenzó a sentirse enfermo después de asistir al homenaje de Miguel de Unamuno. Los últimos días de su modestísima vida transcurrieron en mayo de 1930. El día 27, tras recibir la visita de un sacerdote, al que permitió, por corrección, permanecer unos instantes en su habitación, aunque a su salida, dijese: “El hombre no me ha servido para nada”, despidiéndose de todos con el nombre de la ciudad que le vio nacer y que siempre estuvo en su corazón y en sus escritos, expiró.

Gabriel falleció rodeado de su familia, con apenas 51 años de vida, el 27 de Mayo de 1930, en Madrid, a causa de una grave enfermedad, de la que fue intervenido quirúrgicamente sin ningún éxito.

Vinieron a despedirse de él, entre otros, Azorín, Menéndez Pidal, Pérez de Ayala, Pedro Salinas, Ricardo Baeza, Eugeni d´Ors, Benjamín Jarnés, y sus amigos alicantinos: Eufrasio Ruiz, Heliodoro Fuster, Óscar Esplá, José Guardiola Ortiz, Enrique Puigcerver, Adelardo Parrilla y Federico Madrid.

El Busto a Gabriel Miró, en la Plaza de su mismo nombre, hoy olvidado, deteriorado y descuidado.
Aunque sus paisanos reclamaron el traslado de sus restos mortales a su ciudad natal, siguiendo sus instrucciones fue enterrado en Madrid, el día 29 de mayo. En el segundo aniversario de su muerte, el 27 de mayo de 1932, Don Lorenzo Carbonell, alcalde de Alicante, propuso a la corporación municipal que, como homenaje a Gabriel Miró, se erigiese un busto en la plaza que hoy lleva su nombre. En la sesión en la que se hizo pública esta iniciativa, el portavoz de la minoría socialista González Ramos proclamó su convencimiento de que el escritor no era propiedad exclusiva de esta ciudad, sino que pertenecía a toda la provincia y, aceptando el alcalde esta puntualización, el busto del escritor, obra del escultor José Samper Ruiz, fue, efectivamente, sufragado mediante aportaciones procedentes de todos los pueblos de la provincia.
En Orihuela se le erigió otro busto, obra del escultor José Seiquer Zanón, y existe una curiosa anécdota sobre el día de su inauguración, acaecida en 1932, que está recogida en el libro Vega Baja y da cuenta de ella su autor, Vicente Bautista. Al acto, llamado en su día “Romería lírica a Oleza”, acudieron, entre otras personalidades, Miguel Hernández, Ramón Sijé, María Cegarra, Carmen Conde, su esposo Antonio Oliver y el responsable de dirigir unas palabras a los asistentes al acto, Ernesto Caballero, periodista y escritor que fuera uno de los teóricos del falangismo. Éste se presentó vestido con el uniforme de falangista y durante el discurso, que no fue de lo más acertado, se armó tal algarabía que tuvo que presentarse la policía y terminaron todos en comisaría.
A pesar de sus méritos, Gabriel Miró no ha recibido el título de hijo predilecto ni de la ciudad ni de la provincia, ni la medalla de oro de la provincia de la que fue su cronista oficial. Tras su muerte, fue incluido en la nómina de sus hijos ilustres y se designó con su nombre la plaza en la que se ubica su busto, que, con anterioridad, se denominó de las Barcas y cuando se cambió su nombre se llamaba de Isabel II, la actual Plaza de Gabriel Miró.


Su obra:Hombre sencillo, humilde y bondadoso, Gabriel Miró tuvo un temperamento hiperestésico, una sensibilidad exacerbada a colores, aromas, texturas y sonidos que refleja en sus obras, de tempo lento y moroso y carácter muy lírico y descriptivo; su estilo, muy elaborado, se halla esmaltado de palabras castizas, arcaísmos y sinestesias.
Creador de una obra selecta y minoritaria, su prosa modélica podemos considerarla como la más sensorial de todas las de los novelistas del s. XX. Maestro del estilo y domeñador de la lengua, buscó en el impresionismo poético una posible salida al callejón, en que había desembocado el modernismo.


Enclaustrado en su vida familiar hondamente, y torturado también por su existencia de burócrata y funcionario, Miró permaneció ajeno a las relaciones sociales, a los grupos, generaciones y escuelas, que son las formas en que se modeló el campo literario en su época. Seguramente le atraía más la contemplación del mar, el paseo por el campo, la charla con la gente sencilla de Polop, de La Nucía, de Parcent…: “socialmente no ejerzo de escritor, por desgana y por escasez de horas”, escribió en aquellos años. Fue una persona tan difícil de comprender que apenas tuvo amigos. Entre esos pocos, podemos destacar a dos alicantinos ilustres: el compositor Óscar Esplá y Francisco Figueras Pacheco, de su mismo barrio; el escultor Daniel Bañuls, amigo en común con Óscar Esplá, y al escritor José Martínez Ruiz, "Azorín". La mayor parte de la crítica considera que la etapa de madurez literaria de Gabriel Miró se inicia con Las cerezas del cementerio (1910), cuya trama desarrolla el trágico amor del hipersensible joven Euss Valdivia por una mujer mayor y presenta (en una atmósfera de voluptuosidad y de intimismo lírico) los temas del erotismo, la enfermedad, la marginación autóctona y la muerte.

Gabriel Miró es uno de los escritores más originales y renovadores de la literatura española. Su originalidad es el resultado de la fidelidad a su propia percepción del mundo, del minucioso análisis de sentimientos y sensaciones, y, sobre todo, es la consecuencia de su continuado esfuerzo para encontrar las palabras que dan forma única y precisa a su compleja manera de entender las relaciones del hombre con el mundo.

Su amigo Óscar Esplá dijo: "Si el hondo fenómeno vital del universo tomara conciencia de sí mismo en todas las cosas, su emoción de cada hora en ellas sería exactamente esa que Miró recoge al contemplarlas".

Sus novelas son, ante todo, la manifestación artística de los más firmes principios de la condición humana: el amor, el dolor, el poder del tiempo, el sentimiento y los límites de esa felicidad.
En 1921 apareció un libro de estampas, El ángel, el molino y el caracol del faro y la novela Nuestro padre San Daniel, que forma una unidad junto con El obispo leproso (1926), cuya aparición supuso un cierto revuelo literario y social. Ambas se desarrollan en la ciudad levantina de Oleza, trasunto de Orihuela, en el último tercio del siglo XIX. La ciudad, sumida en el letargo, está vista como un microcosmos de misticismo y sensualidad, en el que los personajes se debaten entre la represión social, la intolerancia y el oscurantismo religioso.

En 1928, publicó Años y Leguas. A pesar de estar bien acomodado económicamente y satisfecho con su trabajo, recordaba cada vez con más nostalgia y anhelo su ciudad natal, algo que emanaba de sus letras. Por ello, siempre que tenía ocasión, marchaba a Benalúa.
En tantos viajes atravesando carreteras, caminos y barrancos, por su imaginación iban apareciendo escenas tristes y escenas alegres de su vida pasada. Miró, a pesar de ser un hombre sencillo, y bondadoso, no pudo vivir ajeno a las envidias que le rodeaban.

No alcanzó el éxito indiscutible de público del que se beneficiaban otros autores, pero tampoco pasó de puntillas como escritor. Ni su orfebrería con la palabra ni su universo novelesco cayeron en el olvido mientras vivió; todo lo contrario, resultaron ser elementos provocadores que merecieron la atención de nombres de altura intelectual, sobre todo en los años veinte. Unos le abordaron con benevolencia, otros le denostaron.Y estos últimos parece que le afectaron más; aunque justo es consignar que ni cedió ni acomodó su estética para obtener el aplauso fácil. A lo más que llegaba era a quejarse.

Al año siguiente de su muerte, Juan Gil-Albert le dedicó un libro que tituló Gabriel Miró (El Escritor y el Hombre). Dejaba constancia de sus visitas al domicilio madrileño del escritor alicantino en 1928, y en sus páginas recordaba algún que otro lamento mironiano con la crítica de su tiempo: "Los críticos han desvirtuado mi trabajo. Dicen que escribo con dificultad; pero no se trata de eso: creo con dificultad. Yo necesito ver las cosas antes de escribirlas; necesito levantarlas, tocarlas".


Bibliografía:
Se editaron dos veces unas Obras completas de Gabriel Miró; en Madrid, 1931, por los "Amigos de Gabriel Miró" y en Madrid, 1942, en un solo volumen, por Biblioteca nueva.

  • La mujer de Ojeda, 1901.
  • Hilván de escenas, 1903.
  • Del vivir, 1904.
  • La novela de un amigo, Alicante, 1908.
  • Nómada, 1908.
  • La palma rota, 1909
  • El hijo santo, novela corta, 1909
  • Amores de Antón Hernando, novela corta
  • Las cerezas del cementerio
  • La señora, los suyos y los otros, 1912, novela corta
  • Del huerto provinciano, Barcelona, 1912, cuentos
  • El abuelo del rey, Barcelona, 1915.
  • Dentro del cercado, Barcelona, 1916.
  • Figuras de la Pasión del Señor, 1916 y 1917.
  • Libro de Sigüenza, 1917.
  • El humo dormido, Madrid, 1919.
  • El ángel, el molino y el caracol del faro, Madrid, 1921.
  • Nuestro padre San Daniel, Madrid, 1921.
  • Niño y grande, Madrid, 1922.
  • El obispo leproso, Madrid, 1926.
  • Años y leguas, Madrid, 1928.

Las huellas de Gabriel Miró, hoy:
La inquisitorial depuración llevada a cabo tras la Guerra Civil también afectó a un grupo escolar, que había sido designado con su nombre en la época republicana, y en abril de 1939, por resolución de la Comisión Provincial de Enseñanza fue denominado “Víctor Pradera”, escritor tradicionalista, cuyas obras completas fueron prologadas por Francisco Franco; esta denominación fue mantenida por el citado colegio público hasta mayo de 1982, y a partir de esa fecha pasó a denominarse “Nou d´octubre”, conservando este nombre hasta el día de hoy. Actualmente existen en la provincia tres Colegios Públicos de Enseñanza Infantil y Primaria con el nombre del eximio escritor (uno en Alicante, próximo a Benalúa, junto al Puente Rojo; otro en Benidorm y otro en Calpe), y un Instituto de Enseñanza Secundaria, desde 1964, en Orihuela (la Oleza mironiana).
En el año 2005 se estrenó la película basada en su obra, Las cerezas del cementerio, con Concha Velasco como actriz principal. Se rodó en Rocafort, Alcira, Polop, El Puig, Bétera, Picaña, los Jardines de Monforte, la playa de la Malvarrosa, la iglesia de Campanar, el Museo del Ferrocarril, el Salón de Cristales del Ayuntamiento de Valencia, la Estación de Algodor, en Toledo, el hotel Ritz y el Casino de Madrid. La mayor parte de los escenarios son levantinos, aunque no se trata de lugares de la ciudad de Alicante.

En Alicante, la Biblioteca Gabriel Miró de la Obra Social de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (Calle Ramón y Cajal, 5) conserva la biblioteca personal del gran escritor que le da nombre, así como su epistolario, documentación familiar, manuscritos, fotografías y toda la bibliografía publicada sobre su obra.El despacho-biblioteca, los distintos fondos documentales y los derechos de autor, fueron cedidos a la Biblioteca por Olympia y Emilio Luengo Miró, nietos del escritor. Además, se encuentran en la Biblioteca a disposición de estudiosos e investigadores los legados de otros eminentes creadores e intelectuales como Francisco Figueras Pacheco, Eusebio Sempere, Óscar Esplá y Triay, Carlos Arniches o Rodolfo Llopis. La Biblioteca Gabriel Miró, dedicada a las Humanidades cuenta con más de 85.000 volúmenes, una extensa hemeroteca y bases de datos en CDROM. Entre sus secciones especializadas cabe destacar las de fondo local, antiguo, americanista y temas del mar.

Anualmente, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (con sede en su barrio natal), recuerda su figura con la convocatoria de un Premio Literario de Cuentos, que lleva su nombre.

Actualmente, el busto en su homenaje, erigido en 1935 en la plaza que lleva su nombre en Alicante, está olvidado, degradado y con la nariz rota.

Un joven Gabriel Miró, retratado por Adelardo Parrilla en Benalúa.
Libros de consulta recomendados:- Biografía íntima de Gabriel Miró. José Guardiola Ortiz. 1935. Alicante: Imprenta Guardiola.
- El mundo de Gabriel Miró. Vicente Ramos. 1964. Madrid: Gredos.
- Gabriel Miró: His private library and his literary background. Ian R. MacDonald. Tamesis Books Limited, Londres, 1975.
- Vida de Gabriel Miró. Caja de Ahorros del Mediterráneo, Instituto de Cultura Juan Gil Albert, Alicante, 1996
- La novelística de Gabriel Miró: nuevas perspectivas.
Carlos Ruiz Silva. Instituto de Cultura Juan Gil Albert, Alicante, 1993.


Fuentes:Alicante Vivo
Wikipedia
Eco Hernandiano
Revista AUCA número 9, monográfico sobre Gabriel Miró.
Llibret de la Foguera Plaça Gabriel Miró 2005
¿Quién lee a Gabriel Miró?
Artículos recomendados:Francisco Figueras Pacheco
Óscar Esplá y Triay
Juanito Miró
El Ateneo Senabrino
Barrio de Benalúa
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Fotos aportadas por Ramón Palmeral: 


                                         (Retrato de lápiz de Gabriel Miró por Palmeral)