ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

martes, 6 de enero de 2026

Ética y moral en el entorno profesional: límites a las ofensas y bromas

 


Ética y moral en el entorno profesional: límites a las ofensas y bromas

La ética y la moral constituyen pilares fundamentales en cualquier entorno profesional, y cobran especial relevancia en espacios como un despacho o bufete. o unidades del Ejército, donde se exige respeto, responsabilidad y confianza. La moral se refiere a los valores y principios personales que guían la conducta de cada individuo, mientras que la ética profesional establece normas de comportamiento compartidas que garantizan una convivencia justa, respetuosa y digna dentro del ejercicio laboral.

En una unidad o despacho no debe permitirse, bajo ninguna circunstancia, que amigos, compañeros o subordinados realicen ofensas, burlas o bromas que afecten la dignidad de las personas. Aunque algunas bromas puedan parecer inofensivas o justificarse por la cercanía personal, cuando se desarrollan en un contexto profesional pueden generar incomodidad, humillación, discriminación o abuso de confianza. La ética exige reconocer que el respeto no es negociable y que el ambiente laboral debe ser seguro para todos.

Asimismo, permitir este tipo de conductas puede reforzar relaciones de poder injustas, especialmente cuando provienen de superiores o se dirigen hacia personas en situación de inferioridad jerárquica. Las bromas ofensivas pueden convertirse en una forma de acoso, normalizando actitudes que vulneran la moral colectiva y dañan la reputación profesional del despacho. Desde una perspectiva ética, quien dirige o integra un bufete tiene la responsabilidad de marcar límites claros y actuar con imparcialidad, incluso cuando se trate de amistades. Es decir, el jefe ha de  poner orden y llamar la atención a los que la infringen.

En conclusión, la ética y la moral profesional obligan a no tolerar ofensas ni bromas inapropiadas en un despacho o bufete, unidad o compañía. Mantener un entorno basado en el respeto, la cortesía y la igualdad no solo protege la dignidad de las personas, sino que fortalece la integridad profesional y la confianza interna y externa en la institución.

A veces, se puede incurrir en conductas delictivas o contra los principios fundamentales de las Constitución. 

Respeto