ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

miércoles, 24 de enero de 2018

Despedida a mi amigo Gaspar Peral Baeza, en la revista LETRALIA de Venezuela

Despedida sentida de mi amigo y mentor Gaspar Peral Baeza

Martes 23 de enero de 2018 LETRALIA de Venezuela.Compartir14


Gaspar Peral Baeza y Ramón Fernández Palmeral
Gaspar Peral Baeza y Ramón Fernández Palmeral.
La mañana del 23 de diciembre de 2017 hemos despedido a una buena persona con serenidad y reflexión, y con pena contenida, como era Gaspar Peral Baeza, un amigo y también mi mentor en temas hernandianos. A las 11:15 horas se inició la homilía en la capilla que tiene el tanatorio La Siempreviva, en el Vial de los Cipreses, situado a un kilómetro al sur del Cementerio de Nuestra Señora del Remedio. Un camino por donde pasó hace 75 años, un domingo del 29 de marzo de 1942, el paupérrimo féretro de Miguel Hernández sobre un coche fúnebre tirado por caballos negros, tal vez, sin la típica cresta de plumas de cuervos.
La homilía la ofició un sacerdote de color, lo hago tonar por ser la única persona de este color que había entre los cientos de files asistentes. El sacerdote, tranquilo, pausado y sabio ofició una misa en la versión larga de 45 minutos, en la que antes de terminar llamó al atril del altar para dar un responso a Aitor L. Larrabide, director de la Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela que a título personal dijo que conoció a Gaspar en los años noventa para poder hacer su tesis de licenciatura sobre el poeta de El rayo que no cesa, y a continuación leyó unos versos del Cancionero y romancero de ausencias: “Sigo en la sombra, lleno de luz ¿existe el día?”, en tono emocionado y casi con lágrimas en los ojos (una copia de los versos va metida dentro del ataúd). A continuación José Antonio Charques, y en nombre del Grupo Poético Miguel Hernández de Alicante, recitó de memoria —una memoria excepcional que posee— un poema propio, que sin apartar los ojos de ataúd nos emocionó a todos por su contenido elegiaco.
Luego el sacerdote roció con el hisopo el agua bendita sobre el ataúd con toda solemnidad y dio la mano a los hijos: Paco, Gaspar y Adela Peral Ribelles, presentes en primera fila, junto a sus nietos (y recuerdos de flores por sus bisnietos).
Se abrió el ala lateral de la capilla y pasó muy cerca del mí, casi rozándome, el féretro, hasta meterlo en el coche fúnebre, sin poder resistirme a dar, sobre el pino barnizado en caoba, un par de sordos golpes como una adiós definitivo y para siempre. No quise ir hasta al camposanto donde lo iban a enterrar en el panteón familiar, porque dejó dicho antes de morir que no quería que lo incineraran.
Allí mismo me despedí dolorido de algunas caras conocidas como Paco Esteve, Rosa Monzó Seva, José Luis Ferris, Joaquín Santo Matas y esposa, del pintor Carrasco, que había venido desde Játiva, de Charques y de los hijos de Gaspar, que en cuerpo de cadera rota tomó el camino del tétrico cementerio, detrás de su alma ya huida.
De regreso a mi casa, en mi coche, yo solo, recordé que a Gaspar lo conocí en la Senda del Poeta del año 2002 a la entrada del cementerio; me lo presentó Manuel Parra Pozuelo, también amigo y escritor hernandiano, con el que me unía y me une una gran amistad relacionada con la poesía. Desde aquel año, Gaspar al enterarse de que yo estaba preparando mi primer libro sobre Hernández, me invitó a consultar notas en su “oceánico archivo”, que así lo llamaba desde que lo bautizara, años atrás, el famoso hernandiano Eutimio Martín, autor de El oficio de poeta, 2010.
No solamente consulté su archivo en su casa de la Torre de las Águilas, en la mítica calle Virgilio 5 de la Albufereta, sino que cultivé su amistad muchas tardes, y además le serví de conductor para llevarlo a Orihuela muchas veces como en 2006, cuando le dieron la Medalla al Mérito Hernandiano de la Fundación Miguel Hernández; otras veces para el III Congreso de Miguel Hernández inaugurado en la Lonja de Orihuela en 2010, o para el curso de verano sobre Ramón Sijé, en Orihuela en 2013, donde compartimos mesa de oradores. Así podría seguir contando viajes y anécdotas, y horas de impagable magisterio.
Solamente me queda resaltar que Gaspar Peral Baeza había nacido el 21 de diciembre de 1924, el día de santo Tomás (Apóstol, el Incrédulo), y falleció a los 93 años, el mismo día que los cumplía, y empieza para nosotros el invierno. Gaspar me decía algunas veces: “Soy por naturaleza incrédulo como el apóstol santo Tomás, santoral de mi nacimiento”.
Cuando ibas a la casa de Gaspar en Torre de las Águilas de Alicante, en la Albufereta te podías encontrar a cualquiera de los famosos estudiosos hernandianos, rebuscando entre sus miles de libros, y no sólo hernandianos, sino de otros autores como Carlos Arniches o la colección completa de Estudios Alicantinos de la primera época. En medio de la casa hay una torre de defensa de la huerta de San Juan (siglos XVI y XVII), donde siempre contaba que cuando su padre compró la casa encontraron enrollado en una alfombra el esqueleto sin cabeza de un moro.



Gaspar Peral Baeza en retrato de Ramón Fernández Palmeral
Gaspar Peral Baeza en retrato de Ramón Fernández Palmeral.

Breve currículum

Gaspar Peral Baeza fue empresario del ramo agroalimentario. Licenciado en derecho por la Universidad de Murcia. El 30 de marzo de 1949 se casó con Adela Ribelles, los casó el famoso jesuita padre Vendrell (quien asistiera espiritualmente en el Reformatorio de Adultos de Alicante al poeta Miguel Hernández), ceremonia oficiada en la concatedral de san Nicolás. En los años cincuenta fundó Teatro de Cámara del Instituto de Estudios Alicantinos y escribió varias obras dramáticas. También entonces comenzó a dar conferencias sobre temas o autores teatrales (Brecht, Rattigan, O’Neill, griegos, españoles de la posguerra, etc.) Publicó las obras titulada Cartas en voz alta, escrita en colaboración con su tío Lorenzo Peral Sempere, que consiguió el primer premio de teatro “Manuel Baeza”, aparecida en Revista Española, Nº 6 y último, 1955, publicación fundada por el académico de la Lengua doctor Antonio Rodríguez-Moñino. El reloj no vuelve atrás, emitido por el teatro invisible de la emisora La Voz de Alicante en 1958. La obra en tres actos Un rincón donde dormir, Nº 100 de la colección que editó la Caja de Ahorros Provincial de Alicante, 1983.
Fue fundador en 1953, con el poeta José Albi y el director de escena Antonio Ribes, del Teatro de Cámara del Instituto de Estudios Alicantinos, así como de la “Tertulia Teatral” que impulsó el crítico literario Dámaso Santos. Formé parte de otras aventuras teatrales como la Compañía La Escena, con el profesor José Ferrándiz Casares, o La Carreta Teatral, que anduvo por el Salón de la Caja de Ahorros Provincial. Participó, 1955, en los coloquios que se celebraron en la Universidad Menéndez y Pelayo, de Santander, invitado por Alfonso Sastre, sobre “Problemas actuales del teatro en España”, colaboró con el Grupo Alba y fue presidente de honor del Grupo de Teatro Independiente Alba 70, que dirigió Luis de Castro. Conoció al dramaturgo Alfonso Sastre. También dedicó tiempo a coleccionar libros sobre el comediógrafo paisano Carlos Arniches (1866-1943), colección que alcanza unos 3.000 volúmenes.
Desempeñó funciones como teniente de alcaldía de Cultura del Ayuntamiento de Alicante durante los años 1962 a 1967 y concejal de Cultura. Allí tuvo la ocasión de relacionarse con el mundo cultural alicantino de posguerra, cultivando amistad entre otros con Josefina Manresa, Vicente Ramos, Manuel Molina, Gastón Castelló, Polín Laporta, Margot, Vicente Mojica, Ángel Caffarena… En la segunda época del Instituto de Estudios Alicantinos (1968-1983) presidió la Sección de Publicaciones (1968-1973), fue secretario técnico del IEA (1973-1974) y después vocal secretario de la citada Sección de Publicaciones, donde se publicó la obra cumbre de Ramón Sijé, titulada La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas, 1973, que permanecía inédita desde 1935.
Era miembro de honor del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert desde 1984. La Fundación Cultural Miguel Hernández de Orihuela le concedió la Medalla al Mérito Hernandiano en enero del año 2006 junto a Antonio Julián Ramírez y Antonio García-Molina, que acudió en representación de Vicente Ramos (que fue a quien le concedieron la medalla).
Fue vocal del Patronato de la Fundación Cultural Miguel Hernández, de Orihuela, y vocal de la Asociación Amigos de Miguel Hernández de Madrid. Publicó en casi todos los números de la revista Perito Literario-Artístico (2005-2008) dirigida por Ramón Palmeral (autor de esta reseña). Un gran referente hernandiano es su libro, que en realidad es índice general de miles de documentos que coleccionó hasta 2012, titulado Archivo Miguel Hernández de Gaspar Peral Baeza, prologado por Aitor L. Larrabide y editado por el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, estando como director José Luis Ferris, de 461 páginas, y presentado en dicho instituto el 24 enero de 2013. Una obra imprescindible para los estudiosos de El rayo que no cesa.
La Universidad Miguel Hernández, de Elche, cuyo Consejo Social, a petición de su Cátedra Miguel Hernández, dirigida por el profesor Francisco Esteve, le concedió el Premio Cátedras UMH, Cátedras Institucionales, en otro mes de enero, el del año 2013. El 24 de febrero de 2015 se inauguró una exposición que llevaba por “Miguel Hernández y Alicante en el Archivo de Gaspar Peral Baeza” en la Casa Bardín del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, por la presidenta de la Diputación de Alicante Luisa Pastor, con publicación de catálogo hasta el 30 de marzo del mismo año. Concedió varias entrevistas a las revistas digitales El Eco Hernandiano y Alquiblaweb.
¡Que descanses en paz, amigo!


Ramón Fernández Palmeral

Ramón Fernández Palmeral

Escritor español (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947). Realizó estudios universitarios de geografía e historia en Castellón de la Plana e inició estudios de derecho en Granada. Colabora en medios de comunicación y revistas especializadas con monográficos sobre Cervantes, Azorín, Miguel Hernández, Carlos Fenoll, Ramón Sijé y Manuel Molina. Fundó en Alicante las revistas ilustradas Palmeral (Poético-Artístico) y Perito (Literario-Artístico), las revistas digitales Nuevo Impulso y Miguel Hernández Multimedia-Centenario. Colabora actualmente con artículos culturales en Mundiario. Ha colaborado esporádicamente en prensa en Levante EMV, Diario Información, Alicante Press y Diario de Almería. Es autor de ensayos sobre Cervantes y el Quijote, poetas como Federico García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández y Manuel Molina, o escritores como Azorín. Es historiador sobre temas malagueños: Frigiliana, Torrox y Nerja. Es autor de novelas históricas como El rey de los moriscos y El héroe de Nador, otras biográficas como El cazador del arco iris, novela negra como La mujer del Amadorio. Tiene 35 libro autopublicados en Amazon y Lulu, cuatro de ellos de poesía como Lágrimas ebrias de melancolía o La cólera de Aquiles (2017).

Sus textos publicados antes de 2015
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