YO SOY EL PRIMERO QUE NO VA A PUBLICAR EN FACEBOOk
No debemos ceder al chantaje de Facebook. Resulta inaceptable que una plataforma que ha crecido gracias al contenido y la interacción de millones de usuarios pretenda ahora imponer un modelo de pago para acceder o mantener la visibilidad de nuestros propios espacios. Internet nació como un entorno abierto, donde la información y la participación eran accesibles para todos, y este tipo de decisiones van en contra de ese principio.
Aceptar estas condiciones no solo sienta un precedente peligroso, sino que también limita la libertad de expresión y el acceso equitativo a la información. Muchos proyectos, pequeños negocios y comunidades dependen de estas plataformas para darse a conocer; obligarlos a pagar supone una barrera injusta que favorece únicamente a quienes tienen más recursos.
Es momento de cuestionar estas prácticas y buscar alternativas. Existen otras redes y herramientas que respetan más a sus usuarios y no basan su modelo en la presión económica. La respuesta no debe ser la resignación, sino la acción: informarse, diversificar canales y apoyar espacios digitales más justos.
En definitiva, no se trata solo de pagar o no pagar, sino de defender un modelo de internet más libre, accesible y equilibrado para todos.
