Blindar la frontera europea con alambrada de espinos (IA Palmeral)
La Fragilidad Fronteriza de la UE
El reciente repunte migratorio en Ceuta ha vuelto a encender las alarmas sobre la vulnerabilidad de los límites exteriores de la Unión Europea. La cómoda Europa de norte comprendieron que la presión en el Mediterráneo era un desafío comunitario que requería acción inmediata de inversión y control. En esta ocasión, la respuesta geopolítica ha estado liderada por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien ha aprovechado la coyuntura para consolidar un frente de presión sobre el Gobierno español de Pedro Sánchez.
Un elemento clave en esta dinámica ha sido la alianza entre Italia y Dinamarca. La inesperada sintonía entre la conservadora Meloni y la socialdemócrata danesa Frederiksen evidencia cómo la firmeza frente a la inmigración irregular trasciende las barreras partidistas tradicionales en el continente. Tras la imposición unilateral de controles fronterizos por parte de Roma hacia España, Madrid respondió con reciprocidad, escalando la tensión diplomática dentro del espacio Schengen. Sin embargo, aunque el restablecimiento de aduanas internas genera una percepción inmediata de seguridad entre la ciudadanía, no resuelve las causas profundas del problema.
Para evitar la repetición de imágenes de alta tensión en las fronteras, diversos actores políticos exigen dotar de mayor capacidad operativa a las instituciones europeas. En este sentido, la líder Partido Popular Europeo, ha planteado en la prensa alemana multiplicar la capacidad de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas mediante el despliegue de miles de efectivos del ejercito que trabajen en coordinación con los cuerpos policiales. A esta medida se suma la necesidad de optimizar el intercambio de inteligencia entre los 27 países miembros para anticipar amenazas híbridas, así como dotar a las autoridades europeas de herramientas para exigir el cumplimiento estricto de la legislación en materia migratoria.
Por otro lado, la estrategia comunitaria avanza hacia la externalización del asilo y las devoluciones fuera del suelo europeo. Esta fórmula busca replicar el modelo albanés impulsado por Roma para acoger de forma extraterritorial a migrantes procedentes de países seguros o a solicitantes cuyas demandas han sido rechazadas. Como contrapeso, la propuesta italiana sugiere recompensar a los países cooperantes con facilidades comerciales y la apertura de vías legales para la migración regulada.
En última instancia, la cuestión migratoria expone las profundas fracturas internas de la Unión Europea, volvemos a la división entre países del norte y países del sur. Teniendo en cuenta que tanto Ceuta como Melilla son españolas y europeas. Y detrás de todo ello queda la necesitad de un Ejercito Europeo ante agresiones de terceros, porque la la OTAN no podemos depender.
Ramón Palmeral
