ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

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domingo, 26 de julio de 2026

Mentirosos y manipuladores. Confunden la realidad. Son infantiles y no lo pueden evitar

 

                              (No son joyas es un visión distorsionda del espectador)

 

Una de las técnicas psicológicas que pueden emplear algunos mentirosos o manipuladores consiste en negar de forma sistemática cualquier acusación, incluso cuando existen indicios o pruebas que parecen contradecir su versión. A esta estrategia suele añadirse la apelación al respeto por sus opiniones, la exigencia de que no se les juzgue anticipadamente y la invocación de la presunción de inocencia. De este modo, el debate puede desplazarse desde el análisis de los hechos hacia una discusión sobre el trato recibido o sobre los derechos de la persona cuestionada.

Es importante distinguir entre una estrategia de comunicación y un principio jurídico. La presunción de inocencia es un derecho fundamental en un Estado de derecho y debe respetarse en el ámbito judicial, con independencia de las opiniones que existan sobre una persona. Al mismo tiempo, en el debate público es legítimo analizar críticamente las actuaciones, las declaraciones o las contradicciones de cualquier responsable político basándose en hechos verificables.

PROFESIONALIZACION DE LA MENTIRA 

Políticos como profesionales de las mentira. Piensan que son los más listo, y los demás "gilipoyas"

Algunos analistas sostienen que esta combinación de negación, cambio del foco del debate y apelación a principios democráticos puede formar parte de una estrategia política eficaz para resistir el desgaste mediático. Sin embargo, atribuir esa conducta como una característica exclusiva de un líder o partido concreto requeriría pruebas específicas. Tanto José Luis Rodríguez Zapatero como VS Pedro Sánchez han sido acusados por sus críticos de emplear este tipo de estrategias comunicativas, mientras que sus defensores sostienen que simplemente ejercen su derecho a defender su posición y a exigir el respeto de las garantías democráticas. Se les ha cogido en mentiras, pero no las reconocen.

En definitiva, la cuestión no debería centrarse en quién niega o afirma con mayor contundencia, sino en contrastar las afirmaciones con los hechos, valorar las pruebas disponibles y mantener la diferencia entre el debate político y los principios jurídicos que protegen a todos los ciudadanos.

 

HE CONOCIDO A MENTIROSOS COMPULSIVOS:

 

Los mentirosos compulsivos presentan un patrón persistente de mentiras que va más allá de la conveniencia ocasional. En muchos casos, la mentira se convierte en un hábito automático que utilizan para proteger su imagen, evitar responsabilidades, obtener ventajas o mantener un determinado relato sobre sí mismos. No todas las personas que mienten con frecuencia tienen un trastorno psicológico, ni la mentira compulsiva constituye por sí misma un diagnóstico clínico.

Entre las estrategias que pueden emplear destacan:

  • Negar los hechos incluso cuando existen pruebas que los contradicen.
  • Cambiar el foco de la discusión para evitar responder al fondo del asunto.
  • Presentarse como víctimas de ataques o persecuciones cuando son cuestionados.
  • Exigir respeto hacia sus opiniones como si ello implicara que sus afirmaciones no pueden ser sometidas a crítica.
  • Apelar a principios como la presunción de inocencia cuando existen acusaciones, aunque este derecho jurídico no sustituye al análisis de los hechos en el debate público.
  • Repetir una misma versión hasta convertirla en el eje de su discurso, confiando en que la reiteración refuerce su credibilidad.

En política, los críticos de determinados dirigentes pueden considerar que estas estrategias forman parte de su forma de comunicación. Sin embargo, calificar a una persona concreta como "mentiroso compulsivo" implica una afirmación sobre su estado psicológico que no puede hacerse sin una evaluación clínica. Por ello, es más preciso describir conductas concretas —por ejemplo, contradicciones, negaciones reiteradas o cambios de versión— que atribuir un diagnóstico psicológico.

Ramón Palmeral

Administrador de Nuevo Impulso.net