Pedro Sánchez invoca en sus mítines presente ser PROGRESISTA. Campaña elecciones 29-N
(El 29-N le indica la puerta de salida. IA)
Pedro Sánchez es, sin duda, un gran mitinero. Como si acabara de llegar al teatro de operaciones. Tiene una extraordinaria capacidad para la puesta en escena, domina el gesto, administra la voz, maneja las palabras y sabe interpretar el papel que toque en cada momento. Se cree su propias mentiras. Es un magnífico actor político. Y, además, cuenta con un aliado de excepción: el altavoz de la televisión pública, RTVE, que parece empeñada en que el protagonista de la función tenga siempre su mejor plano. Habla como si acabara de llegar, y no 8 años gobernando como puede. No puede salir a lugares publico porque le abuchean.
El problema empieza cuando termina el mitin y hay que gobernar, como uno de los mas graves problemas que ha tenido el de no poder aprobar los presupuestos, durante tres años.
Porque Sánchez tiene una habilidad verdaderamente extraordinaria: nunca parece enterarse de nada. Los problemas le sorprenden, las responsabilidades le quedan lejos y las noticias, al parecer, siempre le llegan a través de la prensa. Uno podría pensar que el presidente del Gobierno dispone de ministerios, asesores, organismos públicos y servicios de información como CNI para conocer lo que sucede en España. Pero no. Según su particular versión de los acontecimientos, se entera por los periódicos, por los telediarios o cuando el escándalo ya es imposible de ocultar.
¡Qué casualidad! El presidente siempre está informado después que los ciudadanos.
Mientras tanto, las infraestructuras ferroviarias acumulan problemas, retrasos, averías y deficiencias y 116 muerto en nueve meses. Las líneas convencionales y de alta velocidad llevan años reclamando mantenimiento e inversiones. Y cuando se producen accidentes y tragedias ferroviarias, como los que han conmocionado como Adamuz o Urda, las explicaciones y las responsabilidades políticas parecen diluirse entre declaraciones, investigaciones y reproches cruzados. Las cifras de víctimas y las circunstancias de cada accidente merecen rigor, no propaganda ni utilización partidista.
En el Ministerio de Transportes, los problemas tampoco han faltado. Óscar Puente ha tenido que dimitir y afrontar una gestión marcada por controversias y una enorme presión política. Y, sin embargo, en el universo político de Sánchez, las responsabilidades parecen tener una curiosa propiedad: siempre se quedan un escalón por debajo de La Moncloa.
También está el caso de José Luis Ábalos, antiguo hombre de máxima confianza del presidente y exministro, cuya situación judicial ha provocado un terremoto político. Que cumple 24 años de prisión. Un personaje que formó parte del núcleo de poder socialista y que hoy representa uno de los mayores quebraderos de cabeza del Gobierno. Pero, una vez más, Sánchez parece haber sido un mero espectador de lo que ocurría a su alrededor. La cloacas de PSOE con Cerdán y Leiere Diaz, al frente extorsionando la juez Biedman. Pone en cuestión lo que investiga la UCO de la Guardia Civil.
Y qué decir de la inmigración. España necesita una política migratoria seria, ordenada, humanitaria y eficaz. Pero una cosa es defender la dignidad de las personas y otra muy distinta es no ofrecer respuestas suficientes ante los problemas de gestión, control fronterizo, integración y presión sobre los servicios públicos. También queda por explicar adecuadamente la crisis de Ceuta de mayo de 2021, cuando miles de personas cruzaron la frontera en una entrada masiva sin precedentes recientes, en medio de una grave crisis diplomática con Marruecos.
La vivienda merece otro capítulo. Alquileres disparados, precios de compra cada vez más inaccesibles y generaciones enteras que ven cómo emanciparse se convierte en una misión casi imposible. El caso del deshacio de Mari Carmen realizado por su propia policía Nacional a las ordene de Marlaska. Eso sí, siempre hay un anuncio, un plan, una promesa y una nueva declaración solemne. El problema es que los ciudadanos no pueden vivir de ruedas de prensa ni pagar el alquiler con discursos.
Y mientras tanto, seguimos con las consecuencias políticas de la amnistía a los responsables del proceso independentista catalán, una decisión que el PSOE defendió después de haber mantenido durante años una posición contraria. Lo que ayer era inaceptable, hoy se presenta como convivencia; lo que ayer era una línea roja, hoy se convierte en una necesidad parlamentaria. En política, parece que los principios también pueden cambiar de opinión cuando los votos aprietan.
A eso hay que añadir los acuerdos con Bildu, una formación en cuyo entorno político existen vínculos históricos con la izquierda abertzale. Sánchez ha hecho de sus apoyos parlamentarios una pieza imprescindible para mantenerse en el poder. Y las decisiones sobre la política penitenciaria y los acercamientos o progresiones de grado de presos de ETA siguen siendo motivo de controversia y exigencia de explicaciones. No es serio confundir decisiones penitenciarias con excarcelaciones automáticas ni atribuir al presidente la liberación de un centenar de presos sin precisar los casos y las cifras. Precisamente por eso, la transparencia es imprescindible.
Y, por si todo esto fuera poco, los procedimientos judiciales, las investigaciones y los escándalos políticos no dejan de rodear al entorno del Gobierno y del partido. Ante cada nuevo episodio, la respuesta parece seguir un guion perfectamente ensayado: desconocimiento, sorpresa, negación de responsabilidades y, finalmente, acusaciones de conspiración o de persecución política.
¡Qué presidente tan desafortunado! Todo sucede a su alrededor, pero él nunca sabe nada. Sus colaboradores se equivocan, sus ministros dimiten o son cuestionados, sus antiguos hombres de confianza acaban envueltos en problemas judiciales y sus socios le exigen nuevas concesiones. Pero Sánchez permanece siempre en el centro del escenario, impecablemente peinado, con el gesto adecuado y el discurso preparado.
Ese es, quizá, su mayor talento: convertir la responsabilidad de gobernar en una representación permanente.
Y así llegamos a la paradoja de este supuesto Gobierno progresista: se presenta como el más social, el más moderno, el más feminista y el más comprometido con los ciudadanos, mientras millones de españoles se preguntan por qué les cuesta cada vez más acceder a una vivienda, por qué las infraestructuras no funcionan como deberían, por qué los servicios públicos sufren tantas dificultades y por qué parece haber siempre una explicación para todo, menos una responsabilidad política que asumir.
Pedro Sánchez no necesita gobernar bien para seguir protagonizando el espectáculo. Le basta con dominar el escenario, controlar el relato y encontrar siempre a alguien a quien atribuirle el problema.
Porque en esta función hay una regla de oro: si las cosas salen bien, el mérito es de Sánchez; si salen mal, la culpa es de los demás. Y si nadie se lo ha contado, entonces el presidente no sabía nada.
¡Qué extraordinario ejercicio de responsabilidad! ¡Y qué magnífico actor para una función que, lamentablemente, pagamos todos los españoles. Esperemos que el 29-N sea el destapón de esta piscina de lodo y mentiras que es el "sanchismo". Esperemos que no intente dar un pucherazo, porque de lo contrario se va a armas otro 36. Bolaños debe ser juicioso y sensato y no seguirle la plana,
Panorámica de los frentes judiciales que salpican al entorno de Pedro Sánchez
Aunque el nombre del jefe del Ejecutivo figura en múltiples dossiers de la Unidad Central Operativa (UCO) por referencias en conversaciones o debates sobre su papel en el PSOE, los investigadores no le imputan infracción penal alguna ni se encuentra formalmente investigado en causa alguna. No obstante, el escenario político que rodea a Moncloa es complejo debido a la proliferación de causas judiciales que salpican a personas de su ámbito personal e institucional.
Investigaciones en el ámbito familiar
Begoña Gómez: La esposa del presidente afronta diligencias dirigidas por el magistrado Juan Carlos Peinado por supuestos delitos de tráfico de influencias, corrupción privada, malversación y apropiación indebida. El juzgado evalúa si aprovechó su condición para beneficiar a empresas colaboradoras. En este procedimiento, Sánchez declaró como testigo desde el Palacio de la Moncloa. Este caso motivó su conocida carta pública y un periodo de reflexión de cinco días, tras el cual reiteró la honorabilidad de su cónyuge y tildó el proceso de campaña de acoso.
David Sánchez: El hermano del presidente se enfrenta a una causa instruida en la Audiencia Provincial de Badajoz para esclarecer si su contratación como coordinador musical en la Diputación pacense respondió a la creación de una plaza a medida. Sánchez, sin implicación en el procedimiento, defendió abiertamente la inocencia de su familiar durante una comparecencia ante las Naciones Unidas.
Ramificaciones del 'caso Mascarillas' y adjudicaciones públicas
Trama Koldo / Ábalos: La presunta red de comisiones ilegales en contratos públicos durante la emergencia sanitaria salpica a excargos como José Luis Ábalos y Koldo García, además de al empresario Víctor de Aldama, quien llegó a situar al presidente al frente de la operativa. Tras expresar su condena institucional por estos hechos, Sánchez distanció su relación con Ábalos, a pesar de sus anteriores muestras públicas de confianza.
Irregularidades en obra pública: Derivada de la causa anterior, la UCO investiga el amaño de contrataciones de infraestructuras. Los informes policiales señalan a Santos Cerdán, exsecretario de Organización socialista, como pieza clave en el supuesto cobro de mordidas a constructoras. Aunque inicialmente Sánchez mantuvo su respaldo a Cerdán, tras la dimisión de este admitió públicamente el error de haber depositado su confianza en él.
Otros frentes institucionales y de partido
Caso Plus Ultra: Centrado en la legalidad del rescate estatal a la aerolínea durante la pandemia y la búsqueda de indicios de blanqueo o tráfico de influencias, la causa sitúa el foco en el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Sánchez ha reiterado su respaldo al exmandatario y el compromiso de colaboración con los tribunales.
Línea de investigación 'Leire Díez': En el marco de este procedimiento, la UCO requirió documentación en la sede central de Ferraz. Las pesquisas indagan si, durante los cinco días de reflexión del presidente, se orquestó una estrategia con la participación de diversos cargos para interferir en causas judiciales y desacreditar a miembros de la judicatura y de las fuerzas de seguridad.
Situación del Fiscal General: Álvaro García Ortiz, designado por el Ejecutivo, fue inhabilitado por revelación de secretos tras la difusión de datos confidenciales. A pesar de que el Gobierno acató el fallo del Tribunal Supremo, Sánchez mostró públicamente su disconformidad con la sentencia y mantuvo la defensa del criterio del fiscal.
