(El niño Liam iba al colegio y fue detenido y subido a un coche policial)
Es gravísima la detención de un infante de cinco años en Minneapolis (EE.UU.) como parte de un operativo migratorio destinado a detener a su padre, un ciudadano ecuatoriano solicitante de asilo político. El accionar de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha generado una ola de indignación, al punto de que diversos sectores han comparado sus métodos con prácticas propias de regímenes autoritarios del pasado. Para muchos críticos, estas operaciones recuerdan peligrosamente a la lógica de persecución y castigo colectivo que caracterizó a la Alemania nazi, con la SS persiguiendo, deteniendo y deportando a judíos.
El malestar social se amplificó con un episodio que golpeó de lleno la conciencia pública: la detención del niño hispano Liam Conejo Ramos, de apenas cinco años, durante una redada migratoria. El menor permaneció durante horas bajo custodia federal junto a un familiar, hasta que finalmente fue liberado por orden judicial. El hecho, ampliamente difundido por organizaciones de derechos humanos y medios locales, provocó una fuerte reacción política y social. Un juez ordena la puesta en libertad del centro de inmigración de la localidad de Dilley, al sur de San Antonio.
Para el Partido Demócrata, este caso evidencia el carácter profundamente deshumanizado de la actual ofensiva atimigratoria de DonalsTrump. En la misma línea, organizaciones civiles y defensores de los derechos de los migrantes sostienen que se ha cruzado una línea roja inaceptable: la criminalización indirecta de la infancia. La detención de un niño, aun de manera “colateral”, no solo vulnera principios básicos del derecho internacional, sino que expone el costo humano de una política migratoria basada en el miedo y la coerción, más que en la legalidad y la compasión.
Las Bolsas están castigando durante al dólar estadounidense, por ello, los inversiones prefieren las Bolsas Europeas.
