ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

miércoles, 1 de abril de 2026

Los tiempos tambien y la OTAn tan como esta diseñada hoy esta obsoleta. Trump quiere salrise de la OTAN

 

La idea de que Europa debe replantearse su dependencia de la OTAN no es nueva, pero cobra fuerza cada vez que desde Washington se cuestiona su utilidad o su coste. Las recientes declaraciones de Donald Trump se inscriben precisamente en esa línea: una visión más transaccional de la alianza, en la que Estados Unidos exige una mayor implicación —especialmente financiera y militar— de sus socios europeos.

Sin embargo, conviene matizar una premisa clave: la OTAN no fue creada para “ayudar a Estados Unidos en sus guerras”, sino como un sistema de defensa colectiva tras la Segunda Guerra Mundial. Su principio central, el artículo 5, establece que un ataque contra uno de sus miembros se considera un ataque contra todos. De hecho, este mecanismo solo se ha activado una vez, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en territorio estadounidense, lo que refuerza la idea de que la alianza también ha servido directamente a los intereses de Washington.

Ahora bien, el debate sobre una mayor autonomía estratégica europea es real y creciente. La Unión Europea lleva años planteando la necesidad de reforzar su capacidad de defensa, especialmente ante escenarios en los que Estados Unidos pueda reducir su compromiso. Iniciativas como la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) o el Fondo Europeo de Defensa son pasos en esa dirección, aunque todavía lejos de constituir un “ejército europeo” plenamente operativo.

Quienes defienden esta autonomía argumentan varios puntos:

  • Europa tiene intereses propios, no siempre alineados con los de Washington (por ejemplo, en Oriente Medio o en relaciones con potencias como China).
  • La dependencia militar de EE. UU. limita la capacidad de decisión estratégica europea.
  • Un ejército europeo permitiría responder con mayor rapidez y coherencia a crisis regionales.

Por otro lado, los críticos advierten de importantes obstáculos:

  • Falta de consenso político entre los Estados miembros.
  • Diferencias en capacidades militares y presupuestos.
  • Riesgo de duplicar estructuras ya existentes dentro de la OTAN.

Las tensiones con Irán (provocado por Israel y Trump), mencionadas en el contexto de las declaraciones de Trump, ilustran bien el problema: no todos los aliados comparten la misma estrategia ni el mismo nivel de implicación en ese tipo de conflictos. Esto refuerza la percepción de que la OTAN, en ocasiones, se ve arrastrada por las prioridades de Estados Unidos, aunque formalmente funcione por consenso.

En definitiva, más que una ruptura inmediata, lo que se vislumbra es una transición gradual: Europa intentando ganar autonomía sin romper completamente con la OTAN. La alianza sigue siendo, hoy por hoy, el pilar central de la seguridad europea, pero su futuro dependerá en gran medida de la evolución de la política estadounidense y de la capacidad europea para actuar de forma más unida y decisiva en materia de defensa. Por lo tanto debe plantearse desembarcar el portaaviones de los EE.UU., La guerra de hoy día no son terrestres ni aviones sino con drones no tripulados, y guerras tecnológica.

Europa deben aprender a no depender del petróleo, pero lo fue de Rusia, ahora de Oriente Medio ni de sus gas, alternativas a otros combustibles.