Soy escéptico del viaje del hombre al la Luna en 1969, con una tecnología analógica.
Esperamos que ahora no nos engañen los norteamericanos de la NASA
Primero, sobre el alunizaje de 1969: la misión Apollo 11 no depende de “tecnología digital avanzada” como la actual. En esa época se usaban sistemas analógicos y computadoras muy básicas, pero eso no hacía imposible la misión. De hecho:
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La computadora de a bordo (AGC) era simple, pero suficiente para navegación.
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Las comunicaciones se transmitían por radio (no por internet ni tecnología digital moderna).
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Las imágenes se enviaron en formato analógico, por eso se ven con baja calidad hoy.
Además, no solo fue un evento de NASA:
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Fue seguido en tiempo real por observatorios y científicos de otros países, incluso de la Unión Soviética, que tenía todos los incentivos para desmentirlo si fuera falso.
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Se trajeron rocas lunares que han sido estudiadas en todo el mundo.
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Las misiones posteriores (Apollo 12, 14, 15…) también llegaron a la Luna.
La idea de que se grabó en Hollywood por Stanley Kubrick es una teoría popular, pero no hay evidencia sólida que la respalde, mientras que sí hay muchas pruebas independientes de que ocurrió.Ahora, sobre lo que comentas de la nueva misión:
La misión Artemis II es parte del programa Artemis program, cuyo objetivo es volver a llevar humanos cerca de la Luna y, más adelante, otra vez a su superficie.
Lo que describes encaja con la fase previa al lanzamiento:
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Todo el hardware (cohete, nave, plataforma) ha pasado revisiones.
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El factor crítico ahora es el clima.
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Hay una ventana de lanzamiento concreta (con probabilidad del 80% favorable).
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La cuenta atrás ya está en marcha desde el Centro Espacial Kennedy.
Charlie Blackwell-Thompson, como directora de lanzamiento, es quien coordina todos los equipos para decidir si se procede o se cancela.
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(En esta foto -abajo derecha- vemos un cable en el suelo lunar)
Las teorías conspirativas sobre la llegada a la Luna
Analicemos algunas de las principales afirmaciones de quienes dudan del alunizaje humano. Una de las más repetidas sostiene que en las imágenes de la misión Apolo 11 la bandera estadounidense parece ondear, algo que sería imposible en la Luna debido a la ausencia de atmósfera. Sin embargo, esto no es correcto. La bandera no se mueve por el viento, sino que presenta pliegues porque los astronautas tuvieron que fijarla manualmente y extender una varilla horizontal. El proceso, complicado por los trajes y guantes, hizo que quedara con ese aspecto rígido y arrugado.
Según explica Marcos Pérez, una de las evidencias más sólidas del viaje es la enorme cantidad de documentación generada. Miles de personas trabajaron durante años en el programa, produciendo informes, registros y materiales técnicos. Resultaría mucho más complejo falsificar todo ese volumen de información que llevar a cabo la misión en sí.
Otra duda frecuente es la ausencia de estrellas en las fotografías. La razón es técnica: las cámaras se ajustaron con tiempos de exposición muy cortos y aperturas reducidas para captar correctamente la intensa luminosidad de la superficie lunar. Esto provocó que el fondo del cielo, mucho más tenue, no quedara registrado.
Además, existe una prueba física directa: los reflectores láser instalados en la superficie lunar por los astronautas. Estos dispositivos siguen utilizándose hoy en día para medir con gran precisión la distancia entre la Tierra y la Luna, confirmando que ambos cuerpos se separan aproximadamente 3,8 centímetros cada año.
También surgen preguntas difíciles de responder desde el escepticismo. Por ejemplo, ¿cómo se explican los 22 kilos de rocas lunares traídos por los astronautas? Estos materiales presentan características y antigüedad —algunas muestras tienen unos 4.600 millones de años— que no coinciden con las rocas terrestres.
Por último, en el contexto de la Guerra Fría, resulta poco creíble que una supuesta falsificación de tal magnitud no hubiera sido denunciada por la Unión Soviética, principal rival de Estados Unidos en la carrera espacial. A esto se suma la enorme inversión económica —unos 110.000 millones de dólares— destinada al programa, lo que refuerza aún más la veracidad de la misión.

Stanley Kubrick rodó al llega del al hombre a la luna en1969, en la oscuridad no hay estrellas