Los ciberataques están a la orden del día, y aplicaciones como WhatsApp se han convertido en una de las principales vías para cometer estafas. Los delincuentes digitales aprovechan la confianza que existe en los entornos cercanos —la familia, las amistades o las relaciones afectivas— para engañar a sus víctimas con mayor facilidad. Un mensaje que aparenta venir de un hijo, una madre o un amigo puede ser el inicio de un fraude económico o del robo de información personal.
Nunca jamas dar datos de cuentas corrientes ni PIN a nadie.
También están los "volanteros" van por la calle y se te acercan por preguntar por un restaurante, sacas el móvil para mirar el mapa y te roban el móvil de un tirón. O te dicen es que hijo de una vecino y que tiene un problema puntual de un pago. Eso me lo hicieron a mí y no caí. Normalmente se lo hacen a personas mayores, con poso reflejos o agilidad mental. DESCONFIAR SIEMPRE.
Uno de los métodos más comunes es la suplantación de identidad de familiares que “han cambiado de número” y solicitan ayuda urgente, normalmente dinero. También son frecuentes las estafas emocionales o románticas, en las que los atacantes detectan personas con necesidad de afecto o atención —mujeres y hombres por igual— y construyen una falsa relación de confianza para luego pedir dinero o inversiones falsas. Estas estafas no se basan en la ingenuidad, sino en la manipulación emocional.
Otro foco importante de engaño son las criptomonedas. Muchos ciberataques prometen ganancias rápidas y seguras a través de supuestas oportunidades de inversión (Esto nunca puede ser así, nadie da duros por pesetas) Utilizan testimonios falsos, imágenes manipuladas y lenguaje técnico para parecer legítimos, cuando en realidad solo buscan que la víctima transfiera su dinero sin posibilidad de recuperarlo.
Ante este panorama, la desconfianza preventiva es una herramienta clave. No se trata de vivir con miedo, sino de verificar siempre la identidad de quien escribe, no compartir datos personales ni códigos de verificación, y desconfiar de ofertas demasiado buenas para ser verdad. En el mundo digital, no fiarse de nadie sin comprobar es una forma básica de protección. La información, la prudencia y el pensamiento crítico son las mejores defensas frente a los ciberataques actuales.
