ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

domingo, 5 de abril de 2026

En Baleares no se habla de otra cosa sino de la victoria del RCD Mallorca con el Real Madrid. 2-1

 


Hay equipos que juegan la temporada… y luego está el Real Madrid, que parece vivir en una especie de realidad paralela donde el calendario doméstico es poco más que un trámite administrativo entre noches europeas. La Liga, la Copa… detalles menores. Lo importante, al parecer, es esa crema fina, esa nata montada llamada UEFA Champions League, donde sí se sienten en casa, con smoking y banda sonora épica. No tiene tres equipos, solo uno de merengue.

 

 

El problema es que mientras se sueña con las estrellas, alguien tiene que bajar al barro los fines de semana. Y ahí, entre acelerones esporádicos y frenazos inexplicables, se le ha ido escapando la Liga como quien pierde un taxi en hora punta. No hubo rebeldía, ni siquiera drama. Algo casi más preocupante: la aceptación elegante del tropiezo, como si la derrota fuera parte del protocolo.

Ni siquiera la presencia de Kylian Mbappé, convertido en improvisado departamento creativo unipersonal, alcanzó para disimular el vacío colectivo. El ataque fue eso: lo que se le ocurrió a Mbappé. Y el resto, figurantes de una obra sin guion claro. Sin juego, sin nervio… y, para colmo, sin desesperación visible, que en el Madrid suele ser lo mínimo exigible cuando las cosas se tuercen.

Mientras tanto, en Son Moix, el RCD Mallorca jugaba otro deporte: el de la supervivencia. Ordenado con la batuta de Sergi Darder, punzante cuando hacía falta, y con dos símbolos de resistencia: Luvumbo desbordando por la banda y Vedat Muriqi peleando cada balón como si fuera el último de su carrera. No tenían nata, pero sí hambre. Y en el fútbol, a veces, eso alimenta más.

A siete puntos del FC Barcelona, la remontada blanca ya no parece una hazaña: suena más bien a ficción. Pero tranquilos, que en cuanto suene el himno de la Champions, todo volverá a tener sentido. O eso creen.

Años atrás cuando yo jugaba a las quinielas, ya no juego a nada, siempre le ponía victoria segura la Real Madrid, y nunca me fallaba ese partido, ahora apostar por el Real Madrid, sería una Lotería.