(Sánchez entregando el poder. creado por IA)
Por higiene democrática, es necesario renovar el poder político, es decir al ejecutivo. Cambiar a Pedro Sánchez
Por higiene democrática, considero que un presidente del Gobierno como Pedro Sánchez, después de ocho años al frente del Ejecutivo, debería dar paso a otras fuerzas políticas y permitir una renovación en la dirección del país. No se puede enquistar en la Moncloa, porque se sabe el dogma popular que "El poder corrompe". Sánchez se afana al poder porque tiene muchos frentes abiertos en la Justicia.
La democracia no consiste únicamente en celebrar elecciones, sino también en garantizar la alternancia política, la renovación de los liderazgos y la existencia de controles efectivos sobre quienes ejercen el poder. Gobernar durante un periodo prolongado no convierte automáticamente a un dirigente en un dictador, pero la concentración del poder, el debilitamiento de los contrapesos institucionales y la falta de renovación pueden generar riesgos para la calidad democrática.
España conoce demasiado bien las consecuencias de vivir bajo un régimen autoritario. Durante casi cuarenta años, nuestro país sufrió una dictadura de Franco que privó a los ciudadanos de libertades fundamentales y de la posibilidad de elegir libremente a sus gobernantes. Precisamente por esa experiencia histórica, debemos valorar y proteger nuestra democracia, evitando cualquier tendencia que pueda debilitar sus principios esenciales.
La alternancia política permite que nuevas ideas, otros equipos y diferentes proyectos de país puedan someterse al juicio de los ciudadanos. También favorece la rendición de cuentas y recuerda a quienes gobiernan que el poder no les pertenece: es una responsabilidad temporal que reciben de la ciudadanía.
Por supuesto, la decisión de quién debe gobernar corresponde exclusivamente a los españoles a través de las urnas. Ningún presidente tiene la obligación democrática de abandonar el cargo simplemente por llevar muchos años gobernando, siempre que conserve la confianza parlamentaria y respete la Constitución y las reglas democráticas. Del mismo modo, ningún partido tiene garantizado el derecho a permanecer indefinidamente en el poder.
La verdadera higiene democrática consiste en aceptar que ningún gobernante es imprescindible, que ninguna fuerza política es propietaria del Estado y que la alternancia debe ser siempre una posibilidad real. Recordar nuestro pasado no significa equiparar automáticamente la España actual con la dictadura franquista, sino comprender por qué debemos defender, día tras día, las libertades, la separación de poderes y el respeto a la voluntad de los ciudadanos.
Porque la democracia se fortalece cuando el poder puede cambiar de manos pacíficamente, cuando las instituciones funcionan con independencia y cuando todos los gobernantes saben que, llegado el momento, deben rendir cuentas ante los ciudadanos.
Ramón Palmeral
Nuevo Impuslo.net de Alicante
