Hemos de partir que EE.UU no es amigo de España, ni de Europa, cuando partimos de que está permitiendo la guerra en Ucrania porque no quiere una Europa fuerte, sino acosada por las balas.
Para Trump, con una mentalidad trasnochada Europa es un enemigo potencial
Lo que resulta evidente es que ni Israel ni Estados Unidos pueden actuar unilateralmente en el escenario Internacional sin asumir consecuencias. Un ataque contra Irán sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU ni respaldo de acuerdos internacionales supondría vulnerar el marco jurídico que rige las relaciones entre Estados. Actuar por cuenta propia en un conflicto de esa magnitud es comparable a intervenir en una pelea ajena y después exigir apoyo automático del resto de aliados.
En este contexto, la figura de Donald Trump es vista por sus críticos como la de un presidente con una política exterior impulsiva y confrontativa. Se le acusa de haber endurecido tensiones internacionales y de haber respaldado de forma incondicional a Benjamin Netanyahu, especialmente en escenarios de conflicto en Oriente Medio. Considera que Irán es un estado terrorista que quier liquidar del mapa a Israel. Para sus detractores, esa estrategia no busca estabilidad, sino demostrar fuerza, incluso a costa de debilitar consensos multilaterales.
Las declaraciones en las que Trump afirma que “no quiere tener nada que ver con España” [ni nosotros contigo] y amenaza con cortar negociaciones o comercio, tras la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a autorizar el uso de las bases de Rota y Morón en una operación contra Irán, reflejan una escalada diplomática significativa. España, como miembro de la OTAN, mantiene compromisos de defensa colectiva, pero también conserva soberanía sobre su territorio y sobre las decisiones relativas al uso de sus instalaciones militares. España no es que esté a favor de la tiranía y teocracia de Irán sino en contra de actuar contra normas internacionales y la legalidad.
Desde la perspectiva española, negarse a participar en una operación concreta no equivale a romper la alianza, sino a ejercer autonomía política. Desde la perspectiva estadounidense más dura, sin embargo, puede interpretarse como falta de compromiso. Si Trump, el Trumpas, quiere ir de Emperador del mundo, que va por su cuenta. Nos impone aranceles al aceite y al vino y luego viene lloriqueando. Trump es un aliado "terrible" para Europa y para el mundo. Su slogan es: "América primero y los demás a chuparme el trasero". El mundo está cansado de la amenazas constantes de Trump con los aranceles, sus soberbias y sus malas praxis.
En cualquier caso, el debate de fondo gira en torno a un principio esencial del derecho internacional: la legitimidad de las intervenciones militares. Sin respaldo internacional amplio, cualquier acción corre el riesgo de aumentar la inestabilidad regional y erosionar la cooperación entre aliados.
Pedro Sánchez no le tiene miedo a Trump, este se mete en peleas por su cuenta y luego pide ayuda. Esto no es así.
Enlace: España no quiere volver a la guerra contra Irák y con el 11-M
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Son mas importantes las vidas humanas que los 120.000 mil millones de Euros que se vana perder en la Bolsas españolas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha criticado nuevamente a Pedro Sánchez tras la negativa de su gobierno a que EE UU emplee las bases de Rota y Morón como lanzadera de sus tropas en su ofensiva contra Irán, en una operación conjunta con Israel denominada "Furia Épica".
Así lo ha hecho durante el encuentro celebrado con el canciller alemán Merz en la Casa Blanca, llegando a calificar a España como un "terrible aliado": "Alemania ha sido genial. Otros han estado bien. Pero algunos países europeos, como España, han sido terribles", declaró el mandatario. "Ahora España dice que no podemos usar las bases militares. Podemos usarlas. Simplemente volamos. Nadie va a decirnos cómo podemos usarlas", sentenció el norteamericano.
En este sentido, Trump también ha aprovechado para lanzar un órdago a España, amenazando con cortar el comercio: "Le he pedido a Scott (si secretario del Tesoro) que corte todo su comercio con España", aseguró. Asimismo, recordó el asunto de el presupuesto en materia de Defensa: "Todo empezó cuando pedí a los países que ampliaran sus aportaciones a la OTAN. Alemania fue entusiasta con ello. España no", recordó.
Y es que esa fue, precisamente, el principal detonante del deterioro de la relación entre España y Estados Unidos con los gobiernos de Trump y Sánchez, ocurriéndose más según se fueron sucediendo los asuntos internacionales.
El gasto en Defensa, el detonante
Con el regreso de Donald Trump al Despacho Oval, las tensiones entre el gobierno de Sánchez y del estadounidense no tardaron en llegar. Concretamente, en la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya en junio de 2025, cuando la mayoría de los líderes de la alianza se comprometieron a aumentar el gasto anual en defensa al 5% del PIB.
España, por su parte, decidió desmarcarse y ratificar su 2,1%, lo que llevó a Trump a amenazar a España con la expulsión de la OTAN, calificando la posición como "terrible", "injusta" y "extremadamente irrespetuosa". Asimismo, también apuntó al aspecto comercial, amenazando con la implementación de aranceles.
Medio Oriente
Los diferentes conflictos en Oriente también han servido para mostrar las diferencias entre los dos mandatarios. Uno de estos ya se vio en Gaza, cuando el gobierno español criticó el hacer israelí en la Franja, con el apoyo estadounidense. Con un acuerdo alcanzado entre Hamás e Israel, con la correspondiente liberación de rehenes, Trump anunció la creación de una Junta de Paz, invitación que fue rechazada por Pedro Sánchez.
Sánchez, por su parte, continuó su oposición a Trump en su papel en Venezuela, cuando se arrestó a Nicolás Maduro y se aupó al poder a Delcy Rodríguez, abogando por el derecho internacional; y en su posible invasión de Groenlandia, a pesar de que no enviara tropas a realizar maniobras militares como sí hicieron Alemania o Francia.
Así se ha llegado a este momento, cuando Sánchez se ha opuesto a que EE UU emplee las bases de Rota y Morón como lanzadera de sus efectivos para los ataques contra Irán en la operación Furia Épica, provocando una nueva discordia entre ambos países que ha provocado las críticas abiertas de Trump.














