No se trata de un accidente laborar si no de una negligencia estatal
LA BATALLA CONTRA EL NARCOTRÁFICO ESTÁ PERDIDA EL EN ESTRECHO Y EN EL MUNDO
Las asociaciones de la Guardia Civil llevan años denunciando la escasez de recursos. En Huelva, por ejemplo, una de las embarcaciones incorporadas recientemente contaba con tecnología puntera. Sin embargo, los agentes consideran que eso no basta. «La Arister es una gran patrullera, probablemente una de las mejores interceptoras del mundo, pero su rendimiento destaca sobre todo en trayectos rectos. Para alcanzar una “goma” que navega a 60 nudos —alrededor de 110 kilómetros por hora— harían falta medios similares a los que utilizan los narcotraficantes: lanchas de unos 15 metros con cuatro motores fueraborda que alcanzan los 500 caballos. El problema es que ese tipo de embarcaciones están prohibidas y nosotros no deberíamos emplearlas», explica un guardia civil con amplia experiencia en este tipo de operativos.
El abordaje directo es un sistema peligroso, es arriesgado para los agentes lo lógico sería poder disparar a los motos de las narcolanchas cuando no atiendan a las advertencias preventivas de los agentes.
Por otro lado, el Ministerio del Interior rechaza de plano la posibilidad de permitir que los agentes antidroga disparen contra los motores de las narcolanchas que introducen grandes cargamentos de droga por las costas españolas, especialmente en Andalucía. El fallecimiento de dos miembros del Servicio Marítimo de la Guardia Civil el pasado viernes, durante la persecución de una de estas embarcaciones, ha vuelto a evidenciar las difíciles condiciones en las que trabajan los agentes frente a organizaciones criminales cada vez más agresivas. En el sur de la península, la presencia de armamento de guerra se ha convertido en un elemento habitual en muchas operaciones policiales.
