ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

viernes, 12 de marzo de 2010

MUSICA Y PINTURA SE ARMONIZARON EN EL MUSEO

(Vídeo de Palmeral)



MUSICA Y PINTURA SE ARMONIZARON EN EL MUSEO

En la tarde-noche del viernes, quedó inaugurada en el Museo del Calzado de Elda, la exposición “PINCELADAS A CINCO MANOS”, en la que CARMEN RUBIO, RAFAEL ESTELA, GABRIEL ORTIZ, JOSE ZAPATA y CARLOS BERMEJO, exponen una cincuentena de sus últimas obras.

Presidieron el acto de inauguración, Jose Francisco Mateos, Concejal de Cultura y Juan Carlos Galvañ que lo hacía por ausencia del Director del Museo Juan Carlos Martínez y fue quien dio la bienvenida a los cerca de cien asistentes. A continuación tomó la palabra en nombre de los artista que exponían, Carlos Bermejo, quien después de agradecer su presencia al Concejal Mateos, como político, pero mas como amigo y colega que habitualmente viene asistiendo a las inauguraciones en esta Sala, destacó, por lo inhabitual, la asistencia de nuestro Presidente Juan Antonio Poblador y de su esposa Conchita Sanjose, que haciendo un “receso” en sus muchas ocupaciones habían tenido la deferencia de asistir. Tras esto dio unas ligeras pinceladas, algunas de ellas tomadas prestadas al Crítico de Arte Carlos de Villaelena, que fueron las más enjundiosas de sus disertación: “Cinco pintores se juntan para esta colectiva. Los nexos de unión entre ellos, son los de ser miembros de la Asociación de Artistas Alicantinos y amigos en común o entre sí. Pero también y como siempre en la historia de la Pintura, se trata de afinidades electivas basadas en criterios estéticos comunes o muy similares. En este caso ninguno de ellos ha roto con lo que podríamos llamar “figuración” en el amplio sentido del término. Sin embargo son cinco miradas distintas y cinco estilos, en los que la figura humano o su entorno está presente, para humanizar el cuadro”.

Después de decir que hacia suyas (sin autorización) las palabras del Critico, añadió algunas de su cosecha:” Las opiniones del crítico de cualquier Arte, son fruto de una visión subjetiva influenciada por los múltiples factores que conforman toda opinión. Para los demás son meras orientaciones especializadas que pueden influir o no, en el espectador. Sin embargo la autentica prueba de fuego, se da cuando ese espectador se pone delante del cuadro: si aguanta y no le quema como para salir corriendo, lo podemos considerar como un veredicto personal de aprobación. A eso y solo a eso, es a lo que aspiramos los cinco artistas que nos sometemos a vuestro juicio, que para nosotros será como ese Juicio Divino al que los reos eran sometidos en la antigüedad·”

También tuvo el atrevimiento de comparar a los asistentes con las fieras, cuando dijo: “Y como “la música amansa a las fieras”, nuestro querido amigo Jóse Zapata, ha querido curarse en salud y para amansar vuestro espíritu crítico y no porque os considere fieras, ha tenido la feliz ocurrencia de traernos a un par de violinistas profesionales de prestigio, que se han juntado para esta ocasión, a fin de ofrecernos algunas composiciones de Vivaldi y San Martin. Y añadió, que se trataba de Javier y de Pablo. Que el primero de ellos era el padre de la segunda nieta de Zapata y el segundo un amigo, y que habían venido de forma altruista a amenizar la velada artístico-musical.

Cerró las disertaciones el Concejal de Cultura, quien alabó la muestra y dijo que la consideraba de mucha calidad. Que una vez más, se encontraba entre amigos y colegas y que para él era un placer saborear el Arte y no una mera obligación de su cargo.

Y ya como broche de oro, el improvisado dúo de violines, tocaron con la maestría y conjunción armónica, de como si toda la vida lo hubieran estado haciendo juntos. Emocionaron al “respetable” y dieron sonora prueba de su profesionalidad, que más bien fue de virtuosismo por la dificultad de las partituras elegidas.

Finalizaron y recibieron el merecido y unánime aplauso de un público entregado, al que le supo “a poco” las tres piezas interpretadas.

Después se paso a recorrer la galería y a degustar un sobrio lunch de tiempos de crisis, que el Museo ofreció a los asistentes y que después del alimento espiritual de música y pintura armonizadas, saturó la ansiedad alimentaria de todos, e incluso de los que no alcanzaron a probar nada.

Carlos Bermejo