ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

lunes, 9 de febrero de 2026

Lectura del resultado de la elecciones en Aragón 2026

 


El resultado de las elecciones es claramente catastrófico para Pedro Sánchez. Aunque intente minimizar el golpe —incluido el castigo sufrido por figuras como Pilar Alegría—, su discurso se centrará en una lectura interesada: el supuesto auge de la extrema derecha de Vox y la imposibilidad del Partido Popular de gobernar en solitario. Para Sánchez, el escenario ideal no es tanto ganar como impedir que Alberto Núñez Feijóo se consolide como alternativa de gobierno estable. Por eso insistirá en una interpretación en clave nacional, presentándose como dique de contención frente a la derecha, aunque esa lectura no refleje fielmente la voluntad mayoritaria expresada en las urnas.

En el fondo, Sánchez no acepta que la derecha pueda gobernar porque choca con su concepción ideológica del poder y con una visión que se autoproclama progresista y casi moralmente superior. Sin embargo, en una democracia madura, es el electorado quien pone a cada cual en su sitio, y ese ajuste de cuentas llegará previsiblemente en las elecciones generales de 2027.

Un poco de Historia 

La historia ofrece precedentes preocupantes. Durante la II República (1931–1939), una parte del socialismo español no concebía la posibilidad de una república gobernada por la derecha (CEDA). Líderes como Indalecio Prieto o Largo Caballero reaccionaron de forma desleal al sistema cuando la CEDA ganó las elecciones. Episodios como Casas Viejas o la Revolución de Octubre de 1934 en Asturias evidenciaron una estrategia de confrontación que debilitó gravemente la República. Posteriormente, la victoria del Frente Popular en 1936 estuvo rodeada de acusaciones de pucherazo, lo que terminó de erosionar la legitimidad institucional y abrió la puerta a un periodo de extrema inestabilidad y, finalmente, a la tragedia de la guerra civil que perdieron y los líderes o acabaron en prision o se exiliaron.

En el contexto actual, España se encuentra ante una realidad política clara: existen dos derechas. Por un lado, el Partido Popular, como fuerza de centro-derecha; por otro, Vox, situado más a la derecha y con posiciones claramente más radicalizadas. Feijóo y Abascal están, les guste o no, condenados a entenderse si quieren traducir la mayoría social en una mayoría de gobierno. Así lo demandan muchos territorios, como Aragón, y esa parece ser la tendencia general en España.

Feijóo no debería caer en la ilusión de que puede gobernar en solitario. El escenario político actual exige pactos, pragmatismo y realismo. Ignorar esa realidad sería repetir errores del pasado y desaprovechar una oportunidad histórica de ofrecer un gobierno sólido y alternativo al proyecto de Sánchez. En cambio, Sánchez conformó en el pasado un gobierno con Pablo Iglesias como vicepresidente, con socios como Junts, Bildu (antigua Batasuna), Sumar, Podemos, ERC, Existe Teruel y otros; lo tuvo que hacer y lo hizo. Ha ido tragándose sapos y culebras, porque en el fondo lo que prende Sánchez es volver a conforma un Nuevo Frente Popular para seguir en la Moncloa.

Si no se entienden que las dos derechas se enfrentes, le están haciendo el caldo gordo a Sánchez,  que es feliz que las derechas (asociada por él a los herederos de franquismo) no pueda gobernar sin Vox. Esta es la cuestión, y las urnas con las que mandan.

Ramón Palmeral

Alicante, 09-02-2026