ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

jueves, 30 de mayo de 2024

EXPEDIENTE MILITAR DE MANUEL MANRESA PAMIES, GUARDIA CIVIL, SUEGRO DE MIGUE HERNÁNDEZ

 

 

 


 

EXPEDIENTE MILITAR DE MANUEL MANRESA PAMIES, PADRE DE JOSEFINA MANRESA MARHUENDA y SUEGO DE MIGUEL HERNÁNDEZ

 

 

                                       Por Ramón Fernández Palmeral

 

     La vida del poeta oriolano Miguel Hernández no sólo nos interesa a los hernandianos a través de su obra, sino que también nos es aprovechable la vida de sus familiares directos o afines,  amigos y allegados. Todo ello sirve al propósito de ampliar diferentes puntos de vista que nos acerquen a conocer zonas oscuras, dudosas o circunstancias aleatorias que enriquezcan la vida del  universal poeta. En este caso, la aclaración de diversos errores que algunos críticos han cometido con el suegro del poeta, de quien poco se conoce y, por lo general, aluden a él despectivamente como el padre de Josefina o el padre de la novia.

     Con este artículo pretendo aclarar documentalmente los malentendidos existentes en torno a la identidad de este importante personaje que influyó decisivamente en el cambio de parecer de su hija en lo que toca las relaciones de ésta con el poeta. En definitiva, llevar la investigación a un razonamiento objetivo, sin tomar partido por ninguno de los dos personajes: suegro y yerno.

    Quiero aproximarme al expediente militar del guardia civil de segunda clase MANUEL MANRESA PAMIES (con acento átono en la a), suegro de Miguel Hernández, por los documentos que me han llegado gracias a la generosa aportación del Jefe de los Servicios de Estudios Históricos de la Guardia Civil, así como indagar en la filiación de Manuel y en las razones que llevaron a Josefina a negar la pertenencia de Miguel al Partido Comunista, según los artículos de Ramón Pérez Álvarez recientemente publicados por la Fundación Cultural Miguel Hernández y Asociación Cultural Empireuma (Hacia Miguel Hernández, edición, prólogo y notas de Aitor L. Larrabide y José Luis Zerón, epílogo de César Moreno, 2003). De este modo, podremos razonar los frecuentes viajes de Miguel Hernández al pueblo de Cox.

 

 

     FILIACIÓN

 

     Manuel Manresa Pamies nació en Cox (Alicante) el 6 de julio de 1889. Hijo de Juan y de Gertrudis, que yo sepa tenía un hermano mayor llamado Juan y una hermana, Gertrudis, cuando fue filiado como quinto por el cupo de Cox en el reemplazo de 1910 para servir como soldado durante un tiempo de doce años. En la ficha correspondiente figura como jornalero, y en el pertinente acto de entrar en Caja o «ser medido» el 1 de agosto de 1910 se le leyeron las leyes penales según las ordenanzas militares. Como testigo figura el Alcalde constitucional de Cox, Manuel Cuenca.  

 

     Ingresó como soldado en el Regimiento de Infantería San Fernando número 11 de Alicante el 5 de marzo de 1911. Fue destinado a  Melilla y sirvió durante tres años en el Protectorado español de Marruecos en el Rif, donde se llevaron a cabo encarnizadas luchas contra las cabilas del temido jefe rifeño Ahmed Rasuni. Por sus muestras de probado valor recibió la Medalla de la Campaña de Melilla, creada por Real Orden de 20 de Mayo de 1910 (después de la visita que Alfonso XIII realizó a Melilla en enero de 1910). Por ese periodo de guerra, y como premio, le fueron abonados un año, dos meses y siete días de servicio en campaña (recordemos que estos tiempos abonados servían para acumularlos a la hora del retiro). Es decir, nos encontramos ante un héroe de guerra.  El 1 de marzo de 1914 pasó a la situación administrativa de reserva activa, situación en la que permaneció un año y cinco meses.

 

 

   INGRESO EN LA GUARDIA CIVIL

 

    El 4 de marzo de 1915 se casó con Josefa Marhuenda Ruiz natural de Cox.  El 1 de agosto de 1915 ingresó como guardia 2º en el Instituto General de la Guardia Civil, después del preceptivo curso de formación estuvo destinado en Quesada (Jaén) donde nació Josefina el 2 de enero de 1916, en calle Ángel, casa-cuartel de la Guardia Civil de Quesada.  Después  fue destinado a San Miguel de las Salinas (donde nació el hijo Manuel), a Dolores (nacieron tres hembras, salió unos meses concentrado para Melilla porque se ganaba 50% más de paga) y a Orihuela en 1927 (estuvo nueve años).

       En el año 1935 llevaba veinte años de servicio, por lo que se le concedió la gratificación de efectividad del 4º quinquenio y  el uso de los tres galones de distinción, ya que con los abonos acumulados se le consideró como si llevara 25 años de servicios efectivos. Hallándose destinado en Orihuela figura en su ficha la siguiente anotación: «El día 29 de diciembre de 1935 salió para Cox con permiso urgente por enfermedad grave de su padre, y regresó el 2 de enero del año siguiente».

   El 7 de febrero de 1936 le fue otorgado por el Ministerio de la Guerra un abono de tiempo de servicio efectivo de 3 meses y 19 días el estado de guerra declarado en la provincia de Alicante desde el  6 de octubre de 1934 al 24 de enero de 1935.

     Durante los sucesos ocurridos en Elda, el día 13 de agosto de 1936 seguía destinado en Orihuela y, al parecer, fue concentrado en esta localidad. La anotación de su Hoja de Servicios lo recoge: “fue muerto este guardia como igualmente un Cabo y cinco guardias más...” . No nos dice por quién o quiénes, ya que la anotación fue escrita el 31 de diciembre de 1936 en el 15º Tercio de la Guardia Nacional Republicana (nuevo nombre dado a la Guardia Civil en la zona gubernamental o republicana), en Murcia. «En las proximidades del Cine Coliseo, cerca de la carretera de Madrid a Alicante», según anota Odón Betanzos en su tesis doctoral, bloque 3, capítulo IV: El soldado poeta, y que pertenece, según este autor, a Manuel Muñoz Hidalgo.  

    Estas muertes resultan extrañas. Otros autores aseguran que «fueron fusilados por error». Puesto que tanto la Guardia Civil de Alicante como los Carabineros y Regimientos no se sublevaron sino que estuvieron siempre al lado de la República hasta el fin de la guerra civil, incluso a las órdenes del Gobernador Civil Valdés Casas y del diputado Vicente Sol, llegando a cercar, atacar y apresar a sus propios compañeros sublevados en la provincia de Albacete en los cargueros: Jaime II y Sil,  fondeados en el puerto de Alicante, con trágico final.      

     Manuel Manresa dejó esposa y cinco hijos (cuatro hembras y un varón), entre ellos a Josefina, que tenía 20 años, y  que se casaría por lo civil con Miguel Hernández el día 9 de marzo de 1937 en Orihuela. Según Josefina, «no había forma de celebrarlo por la Iglesia», actuando como testigos dos grandes amigos del poeta: Carlos Fenoll y Jesús Poveda. La madre de Miguel hizo arroz con costra.       

     El 5 de marzo de 1937 el difunto Manuel obtuvo un ascenso póstumo al empleo de Cabo en atención a las circunstancias de su fatal desenlace, como puede leerse en su Hoja de Servicios. El sueldo mensual era de 258 pesetas más los complementos de antigüedad. La familia no cobró indemnización alguna, tan sólo les fueron pagados los meses correspondientes hasta finalizar el año 1936, es decir, un total de 1.540 pesetas con 37 céntimos. A la muerte de Manuel, su esposa y huérfanos se trasladan a Cox, donde vivían los tíos paternos que podían ayudarles, al verse obligados a abandonar la Casa- Cuartel. Por eso, cuando Miguel Hernández fue puesto en libertad en Madrid sin explicación ni cargos el 17 de septiembre de 1939, se trasladó a Cox a ver a su mujer e hijo, aunque tuvo la fatalidad de ir a ver a los padres de Ramón Sijé en Orihuela el día 29 de ese mismo mes, según me contó una tarde mi amigo Manuel- Roberto Leonís.

      En un certificado del Comisario de Guerra de Alicante firmado por Federico Montero, de 25 de octubre de 1939, aparece la siguiente nota literal: «Que de los antecedentes que obran en esta Oficina, resulta que el Guardia que fue (sic) de esta Comandancia, MANUEL MANRESA PAMIES, falleció en Elda de esta Provincia el día 13 de Agosto de mil novecientos treinta y seis, asesinado por elementos marxistas de aquella localidad y sus herederos percibieron hasta Diciembre de dicho año, únicamente, los devengos de aquel...», es decir, los devengos se refiere al salario hasta final de la partida presupuestaria de ese año. Por ello desde enero de 1937 a marzo de 1939, la viuda no cobró salario ni indemnización de la República, sino que fue dado de baja sin más trámites al final de diciembre de 1936.     

     En copia de una instancia que obra en mi poder, cedida por el Servicio Histórico de la Guardia Civil, Juan Manresa Pamies, hermano mayor del difunto Manuel, nombrado tutor de los huérfanos por la muerte de su cuñada el 22 de abril de 1937, solicitó el 10 de octubre de 1939 al Ministro de la Gobernación que le fueran abonados los devengos no percibidos en la fecha ya citada (entre enero de 1937 a marzo de 1939). Esta precariedad económica debió afectar, sin duda alguna, a la familia Manresa. Así se explicaría el lamentable suceso del fallecimiento de Manuel Ramón el 19 de octubre de 1938, primogénito de Miguel Hernández y Josefina, por falta de alimentos y medicinas.  O que en enero de 1939 naciera el segundo hijo en un ambiente familiar falto de recursos económicos, en el que recordamos las célebres «Nanas de la cebolla», que escribiera Miguel «al recibir una carta de su mujer en la que le decía que no comía más que pan y cebolla. Miguel, desde la prisión de Torrijos (Madrid), le envía en respuesta el 12 de septiembre de 1939», según la nota de Juan Cano Ballesta pág. 218, Cátedra, El hombre y su poesía, Madrid, 1991.  La primera estrofa dice así:

 

 

                                      La cebolla es escarcha

                                      cerrada y pobre:

                                      escarcha de tus días

                                      y de mis noches.

                                      Hambre y cebolla:

                                      hielo negro y escarcha

                                      grande y redonda.

                                               (Fragmento de «Nanas de la cebolla»)

      

Esta peculiar y hermosa nana ha sido considerada por Concha Zardoya, recientemente fallecida, como la más trágica canción de cuna de la historia de la poesía española.

 

         Gertrudis Manresa Pamies se hizo cargo de la tutoría de los cinco huérfanos a la muerte de Juan Manresa. El 7 de mayo de 1941 se expidió certificado por el jefe del Detall de Murcia para documentar instancia destinada al ingreso de los huérfanos menores en el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil. Narra Carmen Manresa, según entrevista de Nuria Illescas en El Eco Hernandiano  (nº6, septiembre 2003): «Cuando Miguel murió estábamos nosotras [se refiere la otra hermana, no a Josefina] en Valdemoro en un colegio que tenían allí» [la Guardia Civil, debe añadirse al artículo]. También cuenta  Carmen que a la muerte de Miguel Hernández salieron del colegio de Valdemoro y marcharon a vivir a Elda. Al año siguiente, 13 de mayo de 1942, se extiende un certificado para documentar las Clases Pasivas del Estado, es decir, una pensión de orfandad.     

     Esta nueva situación económica, sin duda alguna, mínima y precaria de la tutora Gertrudis y de Josefina, que ganaba algún dinero cosiendo de día y de noche, debió influir en el ánimo de esta última para negar la afiliación de su marido al Partido Comunista y la destrucción del carné, como dejó escrito Ramón Pérez Álvarez: «Miguel era un activo comunista. Josefina Manresa lo ha negado y ello, según creía, había motivado la enemistad que me profesaba (...) ordené sus papeles entre los cuales estaba El torero más valiente cuya existencia negó durante años Josefina (...) de ahí la insistencia de Josefina en negar la militancia de Miguel» (Hacia Miguel Hernández, cit.,  pp.25-26).

    Llego a la conclusión de que resulta razonable el hecho de que si la familia Manresa cobraba en 1942 una pensión de orfandad concedida por el nuevo régimen franquista y, además, tenía a unas hermanas en el Colegio de Huérfanos, Josefina negara la pertenencia de Miguel al Partido Comunista por temor a que le retiraran o denegaran la pensión por esa peligrosa circunstancia en el nuevo régimen franquista. Quizá la actitud pasiva de Josefina durante los primeros años de la prisión de Miguel se debiera a presiones de su tía Gertrudis, sobreponiendo la protección de los hermanos huérfanos y el hijo pequeño que tenían que mantener. 

    Josefina fue una mujer fiel a la memoria de su padre y a la de su esposo. Dentro de su corazón debía de existir un conflicto interno por ser hija de un asesinado por milicianos, milicianos como su esposo y padre de su hijo. Aitor L. Larrabide recoge en su tesis doctoral (Miguel Hernández y la crítica, Universidad de León, 1999, p.294) lo siguiente: «pregunta cómo se haría perdonar MH aquel hecho [él no tuvo nada que ver, los responsables fueron unos milicianos exaltados, afirmamos nosotros]».

 

 

 

    CONCLUSIÓN:

 

    Me quedan algunas preguntas en el tintero: ¿quería Manuel Manresa a Miguel como yerno, un hombre de dudoso porvenir que no aseguraba el bienestar de su hija casadera y además había sido detenido en enero de 1936 en San Fernando del Jarama cuando contemplaba los toros con Maruja Mallo?. Como guardia civil debió tener constancia de este hecho porque todos los hechos delictivos de un individuo se participaban a la ficha policial obrante en el pueblo de nacimiento. Los novios se casaron a la muerte del padre. Durante el noviazgo hubo entre ellos épocas de distanciamiento o desamor, era «de una castidad pueblerina», según apunta José Luis Ferris. Yo creo que era una mujer recatada como la mayoría en aquellos años. Y me pregunto: ¿se dejaba llevar Josefina por el desfavorable parecer del padre?, ¿qué relación tenía Miguel con el padre de su novia?, ¿se lamentó de su muerte? Durante el mes de agosto de 1936 Miguel Hernández estaba en Orihuela, ¿asistió al entierro?

 

Nota.- Este artículo fue publicado en dos partes en la revista El Eco Hernandiano de Orihuela papel, en el nº 3, primavera y verano 2004; y en nº 4 invierno 2005. 

Expediente descubierto por Ramón Fernández Palmeral en la Dirección General de la Guardia Civil en el año 2003

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