(Begoña Gómez acusada, por presuntos delitos. Imagen creada por IA)
Madrid 20-o6-2026.-Un caso insólito.- Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se encuentra a la espera de ser juzgada por un tribunal con jurado tras la decisión del juez Juan Carlos Peinado de abrir juicio oral por presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida.
Además de la apertura de juicio, el magistrado ha impuesto medidas cautelares que incluyen la retirada de su pasaporte, la prohibición de abandonar el territorio nacional y la obligación de comparecer ante el juzgado cada quince días.
Para justificar estas medidas, el juez argumenta que los delitos investigados podrían conllevar penas de prisión significativas, que oscilarían entre dos y dieciséis años. En relación con el posible riesgo de fuga, Peinado sostiene que la condición de presidente del Gobierno de Pedro Sánchez es una circunstancia temporal. Según recoge la resolución, si Sánchez dejara el cargo desaparecería la protección y supervisión asociada a los cuerpos de seguridad del Estado, una situación que, a juicio del magistrado, podría facilitar una eventual huida.
En un auto de 84 páginas, el juez expone los indicios que sustentan la apertura de juicio oral contra Gómez, así como contra el empresario Juan Carlos Barrabés y Cristina Álvarez, exasesora de Moncloa. La acusación popular unificada, encabezada por Hazte Oír, solicita para Gómez una pena de hasta 24 años de prisión.
La decisión judicial se produce en un contexto especialmente complejo para el Gobierno, marcado por diversas investigaciones y procedimientos judiciales que afectan a personas vinculadas al entorno socialista. Entre ellos figuran actuaciones de la Unidad Central Operativa (UCO), procesos relacionados con familiares y antiguos colaboradores de Pedro Sánchez, así como otras causas que han adquirido una notable repercusión pública.
Respecto al fondo de la investigación, el magistrado considera que existen indicios de que Gómez habría aprovechado su cercanía al presidente para reforzar su proyección profesional dentro de la Universidad Complutense de Madrid. Según el auto, esa posición le habría permitido mantener una interlocución privilegiada con responsables universitarios, empresas patrocinadoras y entidades tecnológicas, obteniendo apoyo institucional y financiación para impulsar la cátedra extraordinaria de Transformación Social Competitiva y los proyectos desarrollados en su entorno.
