Palomas en el barrio de la Florida-Babel el 29 de junio de 2026.
Un Bando del Ayuntamiento de Alicante prohíbe dar de comer a las palomas.
Evidentemente esta se muren de hambre pero no desaparecen por su grandes dotes de adaptación y supervivencia de las semillas silvestres que caen de los árboles. En Alicante, por su benigno clima se consideran plaga, es decir pandemia de palomas. No son las mensajeras de la paz, aunque algunas cojean o son aplastadas por los coches.
Bando de Palomas
Un bando dicta el Ayuntamiento:
"Prohibido alimentar palomas."
Lo dice el papel con tinta fría,
como si el hambre obedeciera
las órdenes colgadas en un muro.
Ellas, sin embargo,
no leen decretos
ni entienden de multas.
Aprenden la vieja ciencia
de sobrevivir.
Picotean las semillas silvestres
que los árboles dejan caer
como una discreta limosna del viento.
No desaparecen.
Se adaptan.
Resisten.
Persisten.
En Alicante,
donde el invierno apenas recuerda
que existe el frío,
las llaman plaga,
pandemia de palomas,
como si el exceso de vida
fuera delito
y no consecuencia.
Ya no son mensajeras de la paz.
Nadie espera noticias en sus alas.
Algunas caminan cojeando,
otras terminan bajo las ruedas
de un coche apresurado,
y las demás levantan el vuelo
con el sobresalto aprendido
de quien conoce demasiado bien
la condición humana.
Mientras tanto,
el bando sigue colgado,
impecable,
convencido de que prohibir el pan
es la manera más sencilla
de resolver el vuelo.
(Compuesto por IA)

