ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

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lunes, 15 de junio de 2026

EL JURISTA Y HUMANISTA RAFAEL ALTAMIRA EN MÉXICO

 

 


          
            (Rafael Altamira en México en 1908. Foto coloreada por IA Palmeral)

 


 

EL JURISTA Y HUMANISTA RAFAEL ALTAMIRA EN MÉXICO

Ramón Fernández Palmeral 

Alicante,15 de junio de 2026

 

 

1.-Rafael Altamira y su proyección americanista

En 1897, Rafael Altamira obtuvo la cátedra de Historia del Derecho Español en la Universidad de Oviedo. Poco después de la pérdida de las últimas colonias españolas en el llamado Desastre 1898 (con la pérdidas de las últimas colonias por la guerra hispano-estadounidense), inauguró el curso académico 1898-1899 con el discurso Universidad y Patriotismo. En esta intervención defendió la conveniencia de impulsar una política educativa que contribuyera a reconstruir los vínculos entre España y los países hispanoamericanos, apoyándose en el patrimonio cultural y ético compartido.

El discurso El viaje a América (1911), representa una de las primeras manifestaciones visibles del americanismo promovido desde la Universidad de Oviedo. Asimismo, constituye el punto de partida de una intensa actividad intelectual orientada a fortalecer las relaciones culturales entre España e Hispanoamérica.

La dedicación de Altamira a esta causa se reflejó tanto en su célebre viaje por América en 1909 como en una amplia producción bibliográfica. Entre sus obras más destacadas sobre esta temática figuran Cuestiones hispanoamericanas (1900), España en América (1908), Mi viaje a América (1911), España y el programa americanista (1917), La huella de España en América (1924), Cómo concibo yo la finalidad del hispanoamericanismo (1927), Últimos escritos americanos (1929) y La enseñanza de las instituciones de América (1933).

 

2. Un encuentro con los fascistas en Burgos del 36

Uno de los momentos más delicados de la vida de Rafael Altamira y Crevea (1866-1951) durante los primeros meses de la Guerra Civil española en agosto de 1936, cuando se halla en su casa vacacional de Riaza (Segovia) e intentó abandonar España para reincorporarse a su cargo en el Tribunal Permanente de Justicia Internacional de La Haya, fue interceptado por fuerzas carlistas —los requetés— en Vitoria y conducido a Burgos, capital política del bando sublevado. Allí tuvo que entrevistarse con el general Miguel Cabanellas Ferrer, figura clave del alzamiento militar de 1936.

La situación de Altamira era especialmente compleja. Aunque era conocido por sus ideas liberales, republicanas y humanistas, también gozaba de enorme prestigio internacional como jurista e intelectual. Desde 1921 ocupaba un puesto de juez en el Tribunal de La Haya, lo que le confería una dimensión diplomática que los sublevados no podían ignorar fácilmente. Su detención en Vitoria muestra, sin embargo, el clima de sospecha y arbitrariedad de aquellos primeros meses de guerra: incluso una personalidad de reconocimiento mundial podía ser considerada sospechosa por el simple hecho de intentar salir del país.

La entrevista con el general golpista Miguel Cabanellas Ferrer (1872-2938) parece haber sido decisiva para permitirle continuar viaje. Debieron empatizar en seguid por sus aspectos similares o semejantes. Oficialmente, el episodio quedó envuelto en cierta ambigüedad y apenas fue mencionado por Altamira en público. El texto sugiere que probablemente se alcanzó algún tipo de compromiso tácito: Altamira conservaría una estricta neutralidad pública respecto al conflicto español y evitaría declaraciones que pudieran interpretarse como apoyo abierto a la República. Esa actitud prudente era coherente tanto con su carácter moderado como con las exigencias de su cargo internacional, que requería apariencia de imparcialidad.

Sin embargo, documentos posteriores permiten entrever una realidad mucho más tensa. Las notas manuscritas de Altamira sobre el Comité de No Intervención y algunos testimonios de exiliados españoles en México indican que el encuentro con Cabanellas estuvo lejos de ser cordial. Altamira habría percibido un riesgo real para su integridad física. En el contexto de las ejecuciones sumarias y de la violencia política desatada en el verano de 1936, su temor no era infundado. Burgos era entonces un centro neurálgico del nuevo poder militar y las garantías jurídicas prácticamente habían desaparecido. Pienso sinceramente que Altamira se libró de un "paseo" por ser Juez Internacional de la Corte de la Haya, y su muerte  hubiera sido un importante conflicto internacional.

El propio Cabanellas representa además una figura contradictoria dentro del bando sublevado. Aunque participó en el golpe militar y presidió la Junta de Defensa Nacional, mantuvo ciertas reservas hacia Francisco Franco y mostró en ocasiones una actitud menos fanática que otros generales rebeldes. Algunas fuentes han interpretado que esa relativa moderación pudo favorecer que Altamira finalmente recibiera autorización para abandonar España y se trasladó a La Haya.

 

3. Altamira y su familia en México

Sin embargo, la invasión nazi de Holanda en 1940 le obliga a refugiarse en la ciudad de Bayona (Francia). Allí permanecerá hasta 1944, año en el que tiene que salir de Francia, de nuevo por causa del avance alemán.

Tras una breve estancia en Portugal, en la que colabora con la Universidad de Coimbra. Es invitado por la Fundación Carnegie a dar un curso en la Universidad de Columbia (Nueva York), sale en barco desde Lisboa. Un accidente fortuito durante el viaje le fuerza a cambiar de destino y se instala definitivamente en México DF, donde estaban exiliadas sus dos hijas, Pilar y Nela.

El episodio tuvo consecuencias duraderas. Tras salir de España en el 36, Altamira ya no regresaría, sin embargo y acabaría vinculándose al exilio intelectual republicano, especialmente en México DF, antes estuvo en el Hospital Roosvelt (actual Monte Sinai) de Nueva York por un traumatismo de cadera producida en el barco que le llevó a su exilio de América. Aunque mantuvo públicamente una posición muy contenida sobre la guerra, en privado manifestó preocupación por la deriva represiva del franquismo y por el fracaso de las democracias europeas ante el conflicto español.

En 1944 llega a México DF, donde estaban exiliadas sus dos hijas, Pilar y Nela. A pesar de su avanzada edad, dicta cursos en El Colegio de México y en la Universidad Nacional Autónoma de México y participa en actividades del exilio republicano. En México, completa trabajos ya iniciados años antes, como el Diccionario castellano de palabras jurídicas y técnicas tomadas de la legislación indiana y su estado y su Análisis de la recopilación de las Leyes de Indias de 1680. Allí también el Instituto Panamericano de Geografía e Historia le otorga en 1947 su I Premio de Historia de América. En 1951, es propuesto nuevamente para el Premio Nobel de la Paz, por segunda vez, la primera en 1933, honor que no llegó a alcanzar.

Fallece el 1 de junio de 1951, y es enterrado en el cementerio Panteón Español de la ciudad México. Amante de la libertad y de la democracia nunca aceptó regresa a España, a pesar de la reiteradas invitaciones de su hijo Rafael Altamira Redondo, un ingeniero industrial, técnico en iluminación del Teatro Real y del María Guerrero casado con Maria Luz García-Tapia la hija del médico otorrino Antonio García Tapia con propiedades en Riaza (Segovia). Hijo que se había quedado en España con adhesión al régimen franquista.  

4. Repatriación de sus restos mortales a El Campello

El 11 de diciembre de 2024 se realizó la repatriación de los restos de Rafael Altamira Crevea y de su esposa Pilar Redondo Tejerina, desde el Panteón Español al cementerio municipal de El Campello. Este traslado respondió al deseo expreso del propio Altamira de reposar en su tierra natal y contó con la participación de su nieta, María Luz, de varios de sus bisnietos, así como del alcalde de El Campello, Juanjo Berenguer, y otras autoridades locales. En el cementerio de El Campello, los féretros fueron depositados en el nicho familiar construido expresamente para este acto. El acto de inhumación tuvo lugar el 10 de febrero de 2025 y contó con la presencia del rey Felipe VI.

Bibliografía

-Eva Valero, “España y América. Un diálogo”, Catálogo “Rafael Altamira. De Alicante al Mundo. El Legado de un humanistas”, Generalitat Valenciana y AHPA, 2026, página 105-119.

-Rafael Asín, “Exilio y legado. Los últimos años y la memoria de Altamira”. Catálogo “Rafael Altamira. De Alicante al Mundo. El Legado de un humanistas”, Generalitat Valenciana y AHPA, 2026, página 137-156.

-Javier Ramos Altamira, en su blog sobre Rafael Altamira

Ramón Fernández Palmeral, “Altamira y el general Cabanellas” Nuevo Impulso.net

ENLACE: 

Exposición de Rafael Altamira en el mundo. Archivo Histórico Provincial de Alicante

 


     Retrato al óleo de Rafael Altamira por el pintor alicantino Ramón Palmeral, 2026

   Ramón Palmeral y José Ferrándiz Lozano en la exposición del Año Altamira 12-06-2026