ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

miércoles, 4 de marzo de 2009

El público ha muerto. ¡Viva el público!


("Palmeral", La gran tomatera, 2009)

El público ha muerto.
Por Palmeral

En el arte aparecen cuatro entidades: el artistas creador, el crítico que elabora su teoría a través de la palabra, el coleccionista y el público que lo contempla como un “invitado mirón”.
Sin embargo, el público es dictador y pasivo, en general, no está adaptado a los nuevos cánones arte contemporáneo, lo que algunos leguleyos llaman la “mamarrachada” o “la burla al público”, en realidad lo que opine el público no cuenta en arte, cuenta el artistas el crítico y el coleccionistas..
Ya el profesor y crítico de origen italiano Achille Bonito Oliva (creador de la Transvanguardia italiana a finales de los 70) en el nº12 de la revista “Arte” 2000, se planteó escribir sobre la muerte del público, a preguntas de la periodista Carmen de Vando, aunque no sé si lo escribió, su teoría dice “ temo que el público ha estado siempre en una posición pasiva; en tiempos pasados, como espejo de admiración de la magnitud de la obra, del mecenazgo del príncipe; actualmente, pasivizado por la telemática, por la televisión y por el espectáculo de los medios de comunicación, tiende a evaporizarse, porque ya no existe el viaje más allá del museo. E incluso, dentro del museo, al público lo distraen con los souvenis, el bar, las toilette o los video-juegos”.
En realidad, con todos mis respetos el público se deja llevar por los libros de texto, por la publicidad, por el comentario general, y no está obligado a saber qué es cubismo, dadaismo, futirismo, transvanguardia, novangaurdia, minimalismo o arte joven etc. Es difícil que el público salga de los antiguos parámetros de la estética académica del XIX y de la belleza cláica, como único valor del arte, aunque no tenga calidad, porque la calidad, es otra cosa, debe poseer el espíritu de su tiempo, identidad histórica, testimonio del tiempo en que vive.

El artista es un trador del mundo, dice Bonito Oliva que "El artista de hoy tiene una postura lateral frente al mundo, como un traidor. Este arte de la lateralidad va desde el manierismo hasta la transvanguardia".
De estas reflexiones se desprende que el artista creador no puede pintar para gustar al público, no pude tener complejo de culpa de no gustar, ha de luchar contra la dictadura del público, por el contrario sí puede gustar al coleccionista o el comprador que paga, pero no al público general, pasivo, invitado de piedra al arte, critico no fiable. Cuando al público no le gusta una obra, es barómetros es que uno va por buen camino. El públio está muerto,¡viva el público!