ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

domingo, 1 de diciembre de 2019

DEJAR TRABAJAR AL SUBCONSCIENTE. Por Ramón Palmeral . En la revista EL Monárquico

DEJAR TRABAJAR AL SUBCONSCIENTE. Por Ramón Palmeral

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Ilustracion 17

 El subconsciente es un conjunto de procesos mentales, no percibidos conscientemente por el individuo en estado de vigilia, pero que pueden aflorar en determinadas situaciones  como un interruptor que salta automáticamente, y sí, puede influir en nuestra manera de actuar o en nuestro carácter en una situación determinada o de estrés. Pero es más, es la sede, la residencia de la creatividad, de las ideas, de la intuición y del arrebato, formas intangibles de una reacción almacenada en nuestra mente como son los recuerdos latentes en un minúsculo de nexos de neuronas. Todos los psicólogos reconocen que hay uno o varios  subconscientes, una parte de nuestro cerebro juega un papel muy importante en los procesos del pensamiento, filosofía, abstracción y sobre todo creatividad. Lo que no sabemos es cómo se pone en marcha el interruptor.
   Algunas veces cuando me hacen un encargo para pintar un tema determinado, se me queda la mente en blanco como un gato blanco, como un caballo blanco, la nada alba. Y no es hasta el momento que me siento ante el caballete y tomo el pincel de bocetar cuando sin saber cómo me fluyen ideas, acuden a la herida como la sangre, es el momento en que he conectado con mi subconsciente, sin saber cómo, por casualidad, o ¿acaso era la necesidad de cumplir con mi palabra dada y la necesidad de encontrar en mí la creatividad, o una obligación?
   Pienso y creo firmemente que las ideas nacen, surgen, manan, brotan de una necesidad y por ello cuando uno se encuentra en estado de agitación busca en su cerebro la idea que necesita para salir de una situación agobiante o de angustia.  Sí tiene que ver con la fuerza de voluntad, es como si buscaras las llaves de tu coche cuando no sabes dónde están, y tienes una cita ineludible, y te tiene que ir sí o sí, entonces en cuando conectas con el subconsciente y recuerdas el lugar olvidado donde las dejaste. Es cuando fuerzas la maquinaria de los pensamientos de los recuerdos inmediatos para buscar una idea. Es como un parto indoloro, energético y  a la vez tan satisfactorio como extraño.
    El subconsciente nunca deja de trabajar, incluso cuando hemos aparcado un problema o una situación, la mente subconsciente continúa trabajando por ti, y cuando menos te lo piensas te llega la idea que envía el subconsciente con una solución que podía ser buena o mala, pero es una idea, y es cuando tu capacidad de análisis la vuelve a analizar, es el momento de decidir, y esto solo se consigue con cierto empirismo de la vida y de los años de batirte el pecho en la sociedad en la que sobrevives. Incluso cuando estás durmiendo, el subconsciente se entromete en los sueños -descarga de ansiedad y vivencias del día- para formar parte de las soluciones que estabas buscando en vigilia y que no la hallas, y en el peor de los casos entras en el laberinto de la depresión «del sí puedes y del no puedes» y círculo del que se puede o no salir. Y esto es lo terrible. Pero ante los problemas siempre hay una salida. Nada es terrible, porque, incluso la muerte en un camino hacia lo Eterno.
    Los sueños son ese choque inconexo de neuronas que colisionan entre sí de una forma que no se puedes controlar, podría ser la incontrolable danza loca del suelo: danza del fuego; en incluso, se pueden convertir en pesadillas muy desagradables que no puedes ni imaginar, por lo general, en el sueño el subconsciente intenta arreglar lo desaguisado, la frustración o discusiones con otras personas en día anteriores. Pero esa lucha onírica pude desembocar en fiebre y en pesadillas.
      Recuerdo que cuando yo jugaba al ajedrez, soñaba con partidas que había jugado, y tanto los caballos como los alfiles estaba toda la noche buscando soluciones a los problemas ajedrecísticos. Igualmente, a los sueños las escenas de las películas que has visto o las situaciones de estrés que has sufrido o también suelo soñar con mis antepasados ya fallecidos porque fueron causas de gran dolor, pero los veo en momentos alegres de felicidad. Porque tanto el dolor como los problemas son interferencias de nuestra mente en sueños. Las fases de sueño son varias, y no las voy a analizar ahora. Descansar ocho horas seguidas a cierta edad es todo un desafío; sin embargo hemos de dormir un mínimo de cinco horas seguidas, para que los circuitos neuronales se acoplen y en términos informáticos, se reseteen.
     ¿Quién no ha soñado que formaba parte de los personajes de una película que has visto?, cuanto más dramática haya sido, más fácil es que unos cientos de miles de neuronas se hayan cargado de esas imágenes y por eso sueñas. Otras veces, me encuentro en un sueño tan estresante que yo mismo, en sueños, me digo que es un sueño, que tranquilo, o también pudiera ser placentero. Lamentablemente cuando tienes una fobia a algo, ese sueño se suele repetir debido a neuronas muy entrenadas en ello. El subconsciente proyecta las pinturas de los museos que has visto y te ayudan a la creatividad. La imágenes las olvidas, pero el negativo queda lo visto y observado. Y se retiene más lo desagradable que lo agradable, se recuerdan más las ofensas que los elogios.
     Como todos los seres humanos estamos hechos de la misma pasta medular y cerebral, en realidad todos vivimos y pasamos por las mismas situaciones mentales. Por lo tanto, no nos deben afligir demasiado con los problemas diarios, puesto que si, por la noche, antes de acostarnos, respiramos y nos relajamos con una tila, has de saber que tu mente sigue trabajando en sueños por ti, en el subconsciente para tratar de encontrar una solución a ese problema y que por la mañana lo verás todo diferente, es un sistema de autodefensa que no falla, y tus zonas de éxito se verán reforzadas.
Firmado.- Ramón Palmeral para El Monárquico