ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

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lunes, 6 de abril de 2026

El Estrecho de Ormuz bajo la Monarquía Hispánica, por Ramón Palmeral

 


 

El Estrecho de Ormuz bajo la Monarquía Hispánica: una clave olvidada del poder global

 Actualmente el Estrecho de Ormuz se halla controlado por Irán, que no permite el paso de los petroleros enemigos de Irán, en esta guerra absurda por parte de Israel y EEUU, por carecerse de datos fiables de la posesión de bombas atómicas, nos recuerda aquella frase manida de "armas de destrucción masiva de Irak" en tiempos del presidente Bush, donde España fue aliado de los yankees, recibiendo a cambio el castillo del 11-M con las bombas de trenes den Madrid. 

Como anécdota reveladora de la importancia colosal del Estrecho de Ormuz, conviene recordar un episodio histórico poco conocido —y sorprendente incluso para muchos estudiosos—: entre 1580 y 1622, la estratégica plaza de Ormuz formó parte del imperio de la Corona española. Este hecho se enmarca en la llamada Unión Ibérica, cuando las coronas de Castilla y Portugal quedaron bajo un mismo monarca, ampliando de forma extraordinaria el alcance global de la monarquía hispánica.

En aquel contexto, Ormuz no era simplemente un enclave más, sino una pieza esencial en el tablero geopolítico mundial. Situada en la entrada del Golfo Pérsico, permitía controlar el tránsito de mercancías entre Asia y Europa, actuando como una auténtica llave de las rutas comerciales más eficientes entre ambos continentes. Quien dominaba Ormuz tenía, en gran medida, la capacidad de regular —y gravar— el flujo del comercio marítimo en una de las arterias económicas más importantes del planeta.

Así, la monarquía hispánica, a través de su administración luso-española, imponía aranceles y derechos de paso a los barcos que cruzaban la zona. Estos ingresos constituían una fuente relevante para las arcas imperiales y reforzaban la presencia estratégica de España en Asia. No es casual que los navegantes de la época resumieran su valor con una metáfora tan expresiva como perdurable: “el mundo es un anillo y Ormuz su piedra preciosa”.

Sin embargo, este dominio no sería eterno. En 1622, la plaza cayó en manos de fuerzas combinadas del Imperio persa y la Compañía Inglesa de las Indias Orientales. La pérdida, además, tuvo un componente casi simbólico y premonitorio: la guarnición se vio obligada a rendirse tras sufrir un crítico desabastecimiento de agua, un factor logístico que anticipa la relevancia de los recursos básicos en los conflictos modernos. Este episodio, que marcó un punto de inflexión en el control del Índico, fue recogido con indignación por escritores de la época tal como ocurría siglos del pues tras el Desastre del 89.

Aunque esta derrota no supuso un colapso inmediato del poder económico de España, sí representó un golpe significativo a su prestigio internacional. Fue, en cierto modo, una señal de que el vasto imperio comenzaba a mostrar síntomas de sobreextensión e ingobernabilidad, fruto de su ambición por abarcar prácticamente todo el mundo conocido. Más aún, implicó una pérdida estratégica de gran calado, al debilitar la posición hispánica en el comercio asiático y abrir la puerta al ascenso de nuevas potencias marítimas.

Entre ellas destacó Inglaterra, cuya progresiva expansión en el Índico acabaría desplazando el eje del poder naval europeo. La caída de Ormuz puede interpretarse, así, como uno de los primeros indicios del tránsito hacia un nuevo equilibrio global.

Desde una perspectiva contemporánea, no resulta difícil encontrar paralelismos sugerentes. Imperios que sobreestiman su capacidad de control, conflictos cuyas consecuencias no se gestionan adecuadamente, o la importancia crítica de los recursos estratégicos son elementos que siguen presentes en la geopolítica actual. La historia no se repite de forma exacta, pero, como suele decirse, sí marca el ritmo de fondo sobre el que se desarrollan los acontecimientos.

Ramón Palmeral

Alicante, lunes de Mona, 06-04-2026