ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

domingo, 8 de octubre de 2017

El discurso íntegro de Mario Vargas Llosa en la marcha de Barcelona a favor de la unidad de España

El escritor ha participado en la manifestación convocada por Societat Civil Catalana






vargas llosa
Vargas Llosa, al micrófono, durante su discurso en la manifestacion.

"Queridos amigos. Todos los pueblos modernos o atrasados viven en su historia momentos en los que la razón es barrida por la pasión. Y es verdad que la pasión puede ser generosa y altruista cuando inspira la lucha contra la pobreza y el paro. Pero la pasión puede ser también destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo.

La peor de todas, la que ha causado más estragos en la historia, es la pasión nacionalista. Religión laica, herencia lamentable del peor romanticismo. El nacionalismo ha llenado la historia de Europa y del mundo, y de España, de guerras, de sangre y de cadáveres. Desde hace algún tiempo, el nacionalismo viene causando estragos también en Cataluña.

Para eso estamos aquí, para pararlo. Para eso han salido miles y miles de catalanes de sus casas en esta mañana soleada del otoño catalán. Son catalanes democráticos, que no creen que son traidores quienes piensan distinto a ellos. Son catalanes que no consideran al adversario un enemigo, que no ensucian sus puertas, ni destruyen sus vitrinas. Catalanes que creen en la democracia, en la libertad, en el Estado de derecho, en la Constitución.
Y además de catalanes, hay aquí, esta mañana, miles de hombres y mujeres venidos de todos los rincones de España —e incluso del Perú—, a decirles a los amigos catalanes que no están solos, que estamos con ellos, que queremos dar juntos con ellos la batalla por la libertad. Estamos armados de ideas, de razones y de una convicción profunda de que la democracia española está aquí para quedarse. Y que ninguna conjura independentista la destruirá.

No queremos que los bancos y las empresas se vayan de Cataluña como si fuera una ciudad medieval acosada por la peste. No queremos que los ahorristas catalanes retiren su dinero por la desconfianza, por la inseguridad jurídica que les merece el futuro de Cataluña. Queremos, por el contrario, que los capitales y las empresas vengan a Cataluña para que vuelva a ser, como tantas veces en su historia, la capital industrial de España, la locomotora de su desarrollo y su prosperidad.

Queremos que Cataluña vuelva a ser la Cataluña capital cultural de España, como era cuando yo vine a vivir aquí, en unos años que recuerdo con enorme nostalgia. Eran los últimos años de la dictadura franquista. La dictadura se deshilachaba y hacía aguas por todas partes. Y ninguna ciudad española aprovechó tanto como Barcelona esos resquicios de libertad para volcarse al mundo y traer del mundo las mejores ideas, los mejores libros, todos los grandes logros de la vanguardia. Por eso venían los españoles a Barcelona. Porque aquí los aires eran ya los de Europa. Es decir, los de la democracia y la civilización.
Aquí, en esa Cataluña se reunieron, después de haberse dado la espalda desde la guerra civil, los escritores españoles y los escritores latinoamericanos. Aquí, yo he visto llegar a Barcelona a muchachas y muchachos de toda América Latina, con vocaciones artísticas y literarias, que venían porque aquí había que estar si uno quería triunfar en el mundo de las artes, del pensamiento, de la literatura. Venían aquí como nosotros en las generaciones anteriores íbamos a París. Queremos que Barcelona, que Cataluña, vuelvan a ser la capital de la cultura de España.

Queridos amigos. España es un país antiguo. Cataluña es un país antiguo. Hace 500 años sus historias se juntaron y se juntaron con las historias de vascos, de gallegos, de extremeños, de andaluces, etcétera. Para crear esa sociedad multicultural y multilingüística que es España. Ahora, desde hace 40 años, además de recuerdo de un pasado grandioso y a veces trágico, España es también una tierra de libertad, una tierra de legalidad. Eso el independentismo no lo va a destruir.

Se necesita mucho más que una conjura golpista de los señores Puigdemont y Junqueras, y de la señora Forcadell, para destruir lo que han construido 500 años de historia. No lo vamos a permitir. Aquí estamos ciudadanos pacíficos, que creemos en la coexistencia, que creemos en la libertad. Vamos a demostrarles a esos independentistas minoritarios que España es ya un país moderno, un país que ha hecho suya la libertad y que no a va a renunciar a ella por una conjura que quiere retrocederlo a país tercermundista.
Esta manifestación supera todo lo que los más optimistas organizadores consideraban. Es la demostración maravillosa de que en Barcelona, de que en Cataluña, como en el resto de España, están por la democracia, por la legalidad y por la libertad.

¡Viva la libertad! ¡Visca Catalunya! ¡Viva España!"

...............................10-10-2017, entrevista.............................
 
El nobel Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) se juró a sí mismo en 1990, tras perder las elecciones contra Alberto Fujimori en su país, que jamás volvería a pisar un estrado en una manifestación política. El domingo rompió esa promesa por su cariño a Barcelona: “Es una insensatez que la capital literaria del mundo hispano se convierta en una republiqueta”, se dijo. Vargas Llosa contesta por correo electrónico a un
Pregunta. ¿Qué impresión tuvo en Barcelona de lo que más le preocupa, que es la desunión?
Respuesta. Me pareció extraordinaria la cantidad de gente que asistió a la manifestación. Todo el mundo decía que estaba sorprendido, una concurrencia tan gigantesca, fue sorprendente. Todo el mundo estaba convencido de que era algo fuera de lo común, que había salido muchísima gente que normalmente no va a manifestaciones. También me impresionó el carácter festivo, simpático, que caracterizó toda la marcha hasta la Estación de Francia. Fue realmente una movilización fuera de serie. Fue muy espectacular y muy pacífica. Clarísimamente, no es una mayoría la que quiere la independencia y esta manifestación lo ha demostrado. No hay una mayoría. Había un abanico de gentes de todos los sectores. Algo muy emocionante y una demostración de que no hay un apoyo masivo por el independentismo. Pensaban que tenían la calle y no la tienen, la comparten. También hay que decir que había gente de toda España que fue a dar su apoyo. Había en Barcelona un ambiente de fiesta con todas las banderas. Quedé muy emocionado y muy conmovido. Esa batalla se tiene que dar y se va a ganar.
P. ¿Qué sensación le produjo el discurso de Josep Borrell?
R. Borrell estuvo muy bien. Dio casi una clase académica demostrando, de una manera muy clara, que ha habido cierta responsabilidad de algunos banqueros y empresarios, un silencio culpable, y que solo ahora reaccionan huyendo. Debieron decir antes lo que esto iba a significar. Hizo una crítica muy justificada. Creo que la fuga de empresas demuestra la catástrofe que sobrevendría a Cataluña si prosperara el independentismo. Desde el punto de vista económico y empresarial esto puede servir de freno.
P. ¿Con qué estado de ánimo llegó a Barcelona y qué estado de ánimo tiene ahora?
R. Yo había jurado que nunca más, después de mi participación política en el Perú, volvería a subirme a un estrado de una manifestación política. Pero yo le tengo mucho cariño a Barcelona. Los años que viví ahí fueron muy importantes para mí, años de trabajo intelectual, de amistad. Allí vi nacer a mi hija Morgana, en la clínica Dexeus. Mi contacto con el mundo latinoamericano se lo debo a Cataluña porque era la capital literaria del mundo hispano. Es una insensatez que ese espacio se convierta en una republiqueta. Me afectó mucho esa idea.
P. Si ahora tuviera que añadir una frase a su discurso, ¿qué diría?
R. Diría: “Gracias Barcelona, gracias, españoles por haber manifestado de una manera tan pacífica y tan clara que no están por la regresión, por el retroceso, por la llamada de la tribu”.