ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

martes, 17 de noviembre de 2020

ESPAÑA 6 - Alemania 0 , (Sevilla, 17 de noviembre de 2020)

 


España humilla a Alemania en una noche para la historia

Actualizado

La selección barre a Alemania (6-0), con hat-trick de Ferran Torres, en lo que debe ser el despegue del proyecto de Luis Enrique.

GRAFCAT4649. SEVILLA.- El jugadores españoles lt;HIT gt;Ferrán...
Morata, Ferran y Gayá, durante el partido. José Manuel Vidal EFE

No vale decir que Alemania jugó andando, que jugó. No vale decir que la competición no ilusiona a quien ya es favorita, que no lo hace. No vale decir que cuando se vio tan abajo en el marcador, el equipo de Löw no hizo ni el amago de intentarlo. No vale decir nada de eso, pues sería quitarle mérito a un repaso histórico de la selección española, que se llevó por delante a una de las grandes, de las realmente grandes, en una noche maravillosa. El vendaval fue incontestable.

Y después de tanta medianía y suspiros, fiesta mayor de España en Sevilla, donde debería regresar cada cierto tiempo para darse una alegría, qué tendrá esa ciudad. Bueno, tener tiene de todo, es magnífica, pero es cierto que la selección, con algún sonado patinazo, mantiene un hechizo especial con esta plaza, escenario ayer de un ejercicio estupendo del equipo de Luis Enrique ante una vulgar Alemania, que se llevó un carro y puede dar gracias de que el meneo se quedó en seis. Cuando tocan piropos, hay piropos, y esta noche salió la luz en el momento más necesario, clasificada España, con tres goles de Ferran Torres, para la fase final de la Liga de las Naciones de 2021 y dando una imagen mucho más emocionante que la ofrecida en las citas previas. Porque España, sin que moleste cuando se diga, llevaba una trayectoria regulera tirando a mal y el equipo no ganaba a nadie, preocupante la estadística por mucho que el entrenador diga que mira más allá del resultado. Es justo, pues, reconocerle el mérito a la selección y tomarse ahora con cierta tranquilidad e incluso cierta esperanza unos meses de descanso hasta que en marzo vuelva el fútbol de banderas. España lo necesitaba, la alegría y este receso, aunque ahora, claro, da pena que tarde tanto en volver.

Como siempre en el fútbol, hay riesgo de incurrir en los bandazos y pasar, en menos de tres días, del pesimismo de Basilea a la euforia desmedida de Sevilla, pero hay motivos como para sonreír, puede que el mejor encuentro desde hace mucho tiempo. Hay matices en la afirmación y debería cogerse con pinzas, pues enfrente no estaba la Alemania de siempre, era más bien una caricatura de tiarrones con buena planta a los que no le dio ni por correr. Ahora bien, el nombre no cambia y el triunfo es de nivel, confirmando la máxima repetida en todos los textos anteriores: España puede perder contra cualquiera, pero también puede ganar a casi todos. Y Alemania, visto lo visto, tampoco está como para presumir. Dio pena.

Se llevó un baño desde el inicio, eléctrico despertar de una España a la que solo le valía la victoria y que, ante la presión, respondió con muy buen tono. En una velada importante, Luis Enrique se dejó de experimentos con gaseosa y rescató la figura del delantero dándole bola a Morata, que justificó el sueldo con una actuación notable. Hay veces que sí, otras que no, pero el delantero de la Juventus está ahora al alza y hay que aprovechar esa tendencia, pues cuando la vida le sonríe él se siente seguro y peligroso. Más allá de su juego de espaldas, todas las pelotas que cazaba terminaban en disparo, y eso ya es mucho. Y para prolongar su estado de felicidad, abrió el marcador en un saque de esquina que lanzó Fabián, quien poco antes había sustituido a un lesionado Canales. Doble lectura: nadie las pone como Fabián y pocos rematan como Morata, al que, todo hay que decirlo, Gnabry dejó más solo que la una, buena muestra de la indolencia germana.

La gran noche de Ferran

España, que encontró el equilibrio con Rodri y Koke en el centro del campo, revalorizados después de esta ventana de noviembre, siguió a lo suyo y encontró por la banda de Ferran una autopista hacia la portería de Neuer, lo único salvable del enemigo. Porque el portero, antes del chaparrón, salvó la dignidad de una selección maltratada y con muy poco orgullo, y eso sí llama la atención siendo ellos alemanes. A Morata se le anuló un tanto (siempre pasa, no hay noticia) y Ferran, antes de su estallido, tuvo dos ocasiones muy claras, pletórico el jugador del Manchester City. Pasada la media hora, y después de un cabezazo de Olmo al larguero, le llegó el premio al destrozar la portería de Neuer y poner a España en una situación imprevisible, más cómoda que en cualquier otra batalla del grupo. Para colmo, en el minuto 38 llegaba el tercero, cabezazo de Rodri después de un saque de esquina que volvió a ejecutar Fabián, y Luis Enrique, vestido en plan formal, por fin destensaba el ceño. Lo único negativo del primer tiempo es que también cayó en combate Sergio Ramos, que se llevó la mano a la parte posterior del muslo izquierdo.

En la reanudación, la selección completó su obra de arte. Lo mejor fue que jamás se redujo la velocidad y volaban las camisetas rojas con una energía asombrosa. Ferran Torres, en estado de gracia, marcó el cuarto en una contra lanzada por Gayà y el quinto llevó el mismo nombre, esta vez con un disparo desde la frontal impecable. Ya en plena verbena, llegó el sexto, pase de Gayà a Oyazarbal. 6-0 a Alemania, cómo suena... Y ya puestos a ser oportunistas, mejor quedarse con esta España, claro.