ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

sábado, 2 de mayo de 2020

Carta de una enfermera de Asturias: «Muchas veces aguantamos las lágrimas bajo las gafas y la mascarilla»

Testimonios del coronavirus

Carta de una enfermera: «Muchas veces aguantamos las lágrimas bajo las gafas y la mascarilla»

«Los profesionales que estamos en primera línea de fuego nos estamos jugando la salud e incluso la vida, solo pedimos a la población que sea responsable»

Actualizado:Soy enfermera de una unidad quirúrgica, ahora convertida en planta precovid. En nuestro trabajo diario nos enfrentamos a situaciones muy duras, pero esta es devastadora y muy complicada para todos los profesionales sanitarios, así como para pacientes y familiares.

El mundo se paró. Estamos viviendo momentos muy traumáticos. Enfundarnos en trajes, gorro, mascarilla pantalla protectora y guantes para entrar y atender los pacientes, ver como muchos de ellos, muy mayores, están indefensos, lloran y nos hacen llorar, esa soledad obligada, esa incertidumbre, todo ello es muy duro, igual que ver a ancianos solos que no entienden la prohibición de visitas e intentas explicarles lo que está ocurriendo...

También enfrentarte al miedo, porque tenemos miedo, angustia, tristeza al ver cómo compañeros de repente enferman y, al enterarte, se te paraliza el cuerpo y te quedas sin aliento, porque piensas que tu serás la siguiente. Sin embargo, a pesar de esos momentos tan duros, nos apoyamos unos compañeros a otros para seguir, porque tenemos que hacerlo, no hay otra opción.

Elegimos este trabajo por vocación, y ahora es lo que nos toca, enfrentarnos a este maldito virus, que de un día para otro nos ha cambiado la vida para siempre.

Cuando sales del hospital procuras realizar una desinfección extrema de todo, porque somos extremadamente cuidadosos, y a veces lloras por la situación de pena y agotamiento, pero secamos las lágrimas y continuamos. Tenemos que estar todos a una para que, al menos, se pueda controlar esta enfermedad.

Empatizo con esos familiares que no pueden dar la mano en los últimos momentos de la vida a su familiar. Muchas veces aguantamos las lágrimas bajo las gafas y la mascarilla. Quiero decirles a esas personas que sus familiares no están solos, que ahí estamos los profesionales de enfermería para hablar, cogerles la mano, tranquilizarlos y aportarles esa paz y sosiego que necesitan, para que se vayan sin sufrimiento. Imagino el dolor de esa familia cuando recibe la llamada para decirle que su familiar ha fallecido, algo inexplicable y desgarrador.

Me duele ver que desde el pasado domingo, que se permite salir a los niños, algunas calles están llenas de gente. Así no podemos. Los profesionales que estamos en primera línea de fuego nos estamos jugando la salud e incluso la vida, solo pedimos a la población que sea responsable, que sigan las normas básicas. Hay una minoría que incumple, esa gente tendría que ver un hospital actualmente, cómo se encuentran las personas enfermas de Covid-19, quizá entonces lo entendería. Esto no es un catarro, la gente se está muriendo y solo pedimos civismo, respeto, educación y solidaridad.

Cada día a las 20 nos aplauden, nos consideran héroes y no lo somos, pues realizamos el mismo trabajo los 365 días del año. Hace años, cuando hicieron recortes, nos bajaron el sueldo, nos quitaron la paga extra, nos aumentaron jornada laboral y desaparecieron los días de antigüedad nos manifestamos porque era una medida excesiva. Mucha gente de esa, que hoy sale a aplaudir, nos decía que ganábamos lo suficiente. ¿Dónde están ahora?

La sanidad debería ser intocable. Estamos en plena guerra y ya están insinuando recortes, lo cual es lamentable cuando estamos los sanitarios dejándonos la piel en luchar por los demás, en atender, en curar. ¿A nosotros quién nos cuida?
Quiero también dar las gracias a gente anónima que nos envía comida, café, para que no nos falte de nada. Y dar ánimo para todos mis compañeros, porque vamos a salir y espero que de esta barbarie nos quede el estar más unidos y ser mejores personas que nunca.

* Ma. Pilar González es enfermera en un hospital de Langreo, Asturias.