ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

jueves, 6 de diciembre de 2018

40 años de la Constitución española de 1978. 6 de dieiembre 2018

De las actas a boli de las reuniones confidenciales a los telegramas con las peticiones de los ciudadanos

40 años de la Constitución Española

NOTICIA


Ejemplar original de la Constitución de 1978, en el archivo del Congreso. BERNARDO DÍAZ
Las correcciones de Cela al texto; la cena en José Luis en la que se desbloquearon 25 artículos; la ayuda del electricista del Congreso, o la identidad de la única mujer que firma el primer ejemplar. Esta es la intrahistoria de la Constitución.

LAS ACTAS SECRETAS

La historia de cómo se gestó la Constitución está guardada en 18 cajas grises en el archivo del Congreso. Dentro hay un embrión primitivo del texto, las propuestas que los ciudadanos enviaron mediante telegramas, el ejemplar gemelo del que firmó el Rey pero con una errata enmendada a lápiz, ya que se menciona al presidente del Congreso como Alfonso Álvarez de Miranda, en lugar de Fernando... Hay también un manojo de cuartillas a bolígrafo, llenas de tachones, con caligrafía y gramática descuidadas y, sin embargo, con un gran valor histórico. "Se habla de la pena de muerte. Roca propone su abolición. Fraga expone su postura de negativa a la abolición y anuncia un voto particular; Solé a favor de la abolición al verse que Fraga anuncia su voto si no hay abolición. UCD. En este momento, por ahora son contrarios a la constitucionalización de la abolición", se lee en la hoja que recoge el debate sobre parte del artículo 15, que quedó así: "Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra".
En estas notas se registraron las ponencias declaradas secretas, en las que los siete padres de la Constitución discutieron los 169 artículos del texto definitivo. Son 29 sesiones que Cisneros (UCD), Herrero y Rodríguez de Miñón (UCD), Pérez-Llorca (UCD), Peces-Barba (PSOE), Solé Tura (PCE), Fraga (AP) y Roca (Minoría Catalana) mantuvieron entre agosto y diciembre de 1977 en la sala que hay encima del despacho del presidente del Congreso, en la Carrera de San Jerónimo.
En ellas queda constancia de sus tira y afloja sobre los temas más espinosos, como las relaciones entre Iglesia y Estado: "Se llega a formular una redacción sobre la no confesionalidad del Estado y la libertad religiosa, aunque los representantes de UCD subordinan su acuerdo al hallazgo de una fórmula en la que se eludan los términos confesionalidad o laicidad. También se solicitó por el representante de AP un párrafo que reconociera el hecho sociológico del catolicismo". O la regulación de las autonomías: "AP formuló sus reservas por el empleo de la palabra nacionalidades". O asuntos aparentemente poco trascendentales entonces, cuando solo había 2.000 ordenadores en el país, como si había que poner límites a la informática: "Solé, tema de la informática. Fraga se opone, Roca propone traer una redacción sobre este tema de la informática, como los informes de los ciudadanos...".

CARTAS CIUDADANAS

"Señores de la Comisión Constitucional", comienza una nota enviada desde Barcelona, "estudien detenidamente: Estado no adscrito a religión alguna. Libertad religiosa pactándose concordatos con la católica, la evangélica y Testigos de Jehová. ¡Cuidado con los obispos, que son muy sagaces! Lo que quieren es continuar influyendo sobre el Gobierno (comida con el Rey de Tarancón), para evitarlo hay que hacer lo siguiente: en los centros (todos) de enseñanza no se enseñará religión alguna, excepto los de las órdenes religiosas y otras religiones. 2) Divorcio mucho más libre que el proyecto conocido".
A M. Viladorrio le preocupaba la inclusión del término nacionalidades y sobre todo el "exceso de materias" que se transferían a las comunidades autónomas. "Lo más importante que no puede hacerse: pasar a ninguna región la Educación y Ciencia", escribía. "Se necesitarían miles de folios para demostrarles el error, el gran error que ninguna materia de Educación la dejara el Estado en poder de nadie. Es tal su importancia que solo puede quedar en unas manos: centralizadas. Medítenlo bien...". José García Cosio, cronista oficial de Ceuta, se quejaba de que Ceuta y Melilla pudieran quedar relegadas a disposiciones fuera del articulado "cediendo a presiones de partidos que no quieren, bien siendo capaces de venderlas a ambas españolísimas ciudades", escribía.

PACTOS DEL MANTEL

Se conocen así porque nacieron en una cena en el restaurante José Luis, en la calle Rafael Salgado, en Madrid, el 22 de mayo de 1978. Por entonces las discrepancias de los partidos respecto a 25 artículos tenían el proceso encallado. Eran los referentes a cuestiones controvertidas, como la legalidad del divorcio, la abolición de la pena de muerte, la inclusión del término nacionalidades, el derecho de huelga, la propiedad privada, la mayoría de edad, la enseñanza o la intención del PSOE de emitir un voto particular a favor de la República como forma de Estado.
Ocho representantes de los dos partidos mayoritarios, encabezados por Fernando Abril Martorell (UCD) y Alfonso Guerra (PSOE), se citaron en el salón privado de la primera planta de José Luis. En recuerdo de las desavenencias que limaron allí queda una placa con la siguiente inscripción: "En este comedor se reunieron largas noches hasta la madrugada para conciliar sus diferencias los que después de compartir pan y vino dieron luz a la Constitución Española de 1978. En recuerdo de aquellas históricas veladas y en homenaje a los que honraron esta casa".

EL TOQUE DE CELA

"'Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física...'. ¿Pero quiénes son todos? ¿Los mamíferos? ¿Quiénes? La persona es el señalamiento correcto y debe figurar en el texto, donde aparecía inicialmente. Si se mantiene así, según el texto del Congreso, no se sabe si vamos a tener que cerrar los mataderos municipales por respeto a la vida de las vacas...". Así manifestaba Camilo José Cela su desacuerdo con la redacción del artículo 15. Cela, entonces senador por designación real, ha pasado a la Historia como el hombre que corrigió gramaticalmente la Constitución, puesto que a este fin dirigió prácticamente la totalidad de las 41 enmiendas que él presentó al texto desde su escaño en el Senado.
De ellas, 16 fueron aprobadas, dos rechazadas y el resto las retiró. No prosperó su intención de poner que "la capital de España es Madrid" en lugar de "la villa de Madrid", ni tampoco le admitieron "en el esquema de la economía de mercado" en vez de "en el marco". Retiró sus propuestas de usar "países" en lugar de "nacionalidades" y "milicia" en lugar de "fuerzas armadas". Sí logró que el color de la bandera fuera "amarillo" y no "gualda", que en el artículo sobre la sucesión a la Corona se usara "mujer" en lugar de "hembra", o que la lengua oficial del Estado fuera "el castellano o español" y no solo "el castellano", aunque este cambio fue luego anulado en el último paso del texto por el Congreso. "La Constitución Española no es una joya literaria, pero es útil al país", concluyó Cela.

EL ELECTRICISTA


"Para Antonio, el hombre que más luz ha dado a la Constitución". Esta fue la dedicatoria de Solé Tura a Antonio Bueno, electricista y encargado de sonido del Congreso durante el proceso constitucional y que ocupó ese puesto durante 40 años. Su historia incluye su intervención en la última sesión en el Senado, cuando se cometió un error en la votación y él resolvió el entuerto rebobinando la cinta. Por ello, Federico de Carvajal, el presidente de la Comisión Constitucional, le escribió esta nota: "A mi querido amigo Antonio Bueno, con el agradecimiento de que gracias a su trabajo ha evitado que cometiera un error". Tiene también dedicatorias de Rafael Alberti o Ramón Tamames, pero su mayor tesoro es una versión de la Constitución contenida en una polvera firmada por el Rey, Adolfo Suárez, los siete ponentes, los presidentes de las Cortes y otros líderes, como Felipe González, Carrillo o Tierno Galván.

UNA MUJER

El ejemplar de la Constitución que firmó Juan Carlos I el 27 de diciembre de 1978 se guarda celosamente junto a las constituciones de 1837, 1845, 1869, 1876 y 1931 en una caja fuerte cuya ubicación no se desvela por seguridad. Son 48 páginas con cantos dorados rubricadas cada cuatro por Adolfo Suárez a modo de visto bueno. La firma del presidente del Gobierno no aparece en la página final, donde están la sanción del Rey y las rúbricas de los presidentes del Senado, el Congreso y las distintas comisiones. Un total de 17 firmas, entre las que solo hay una mujer: María Victoria Fernández-España, vicepresidenta del Congreso en las dos primeras legislaturas. De los 350 diputados de aquel Hemiciclo, 21 eran mujeres; hoy suman 140.