ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

jueves, 27 de diciembre de 2018

NOSOTROS LOS LEVANTINOS. Nueva bandera para la Comunidad Levantina


(Bandera propuesta para la Comunidad Levantina (Castellón, Valencia y Alicante)





NOSOTROS LOS LEVANTINOS

Por Ramón Fernández Palmeral

Oirás a un sevillano, malagueño o granadino decir que es andaluz, o a uno de Lugo o de Orense decir que es gallego, o a un bilbaíno decir que es vasco, o uno de Barcelona decir que es catalán; pero nunca jamás oirás decir a un alicantino o a un castellonense que es valenciano. Este mal trago se debe al error del Estatuto de Autonomía al nombrar Comunidad Valenciana, denominación que no es integradora, porque la Autonomía Valenciana debió llamarse Autonomía Levantina, que es integradora de: Castellón, Valencia y Alicante.
   El territorio de la comunidad actual coincide en «su mayor parte» con el del antiguo e histórico del Reino de Valencia, reino creado dentro de la Corona de Aragón por Jaime I el Conquistador,  rey de Aragón y conde de Barcelona, que abarcó desde la reconquista de Valencia en 1238 hasta 1707 año de la derrota la batalla de Almansa, en que, con la promulgación de los Decretos de Nueva Planta para los reinos de Aragón y Valencia sus instituciones fueron abolidas. A finales del siglo XIX se conocía como Región Valenciana a partir del Estatuto de Autonomía de 1982 el término de «Comunidad Valenciana» se ha extendido y popularizado. También se usa Valencia, aunque este último puede llevar a confusión con la ciudad y la provincia homónimas.
   Las diferencias lingüísticas en Alicante no son ni casuales ni por olas de inmigraciones, sino que derivan del tratado medieval  de Almizra en 1244 entre las fronteras pactadas entre aragoneses y castellanos. El Tratado de Almizra lo firmó el rey aragonés Jaime I el Conquistador y el infante castellano Alfonso, hijo de Fernando III y posterior rey Alfonso X el Sabio que también tenía Murcia. Por ello, media provincia al sur de Biar (Alicante) habla castellano desde hace ocho siglos y la otra mitad al norte habla valenciano, que no catalán. Actualmente, por la temida «contaminación política de la izquierda» de la que tanto habla nuestro historiador Vicente Ramos, se ha impuesto el estudio y uso obligatorio del valenciano en las escuelas y universidades de Alicante, al menos oficialmente, pero contra natura histórica.
   Por eso digo que para una mejor y progresiva identidad regional y comunitaria de integración, nosotros los Levantinos (Castellón, Valencia y Alicante), deberían votar en referéndum el cambio de la denominación de nuestra Comunidad. Entre los levantinos han surgido dos corrientes político-sociales como el blaverismo y el fusterismo.
    Dos posicionamientos opuestos, porque el blaverismo es opuesto al nacionalismo valenciano o fusterismo que deriva hacia el pancatalanismo o pro-catalana e integración o reunificación independiente de los llamados países catalanes: Cataluña, Levante y Baleares. Por ello, cuando hablo de nosotros los levantinos nos entendemos mejor de que al decir valencianos. El fusterismo deriva de la tesis del escritor valenciano Juan (Joan) Fuster (escribía en catalán) la intelectualidad y de los universitarios de la década de los 60​ por su componente claramente antifranquista, que a su vez contagiará a toda la izquierda política a favor del pancatalanismo del regionalismo valenciano. Cuando Juan de la Cruz Fuster Ortells (Sueca 1922-1991) publica en 1962 su ensayo Nosaltres, els valencians argumenta las claves del nacionalismo valenciano, y encuentra en Alicante a un gran opositor, a Vicente Ramos quien siempre defendió en Unión Valenciana, a una Comunidad dentro de España y no nacionalista y tendente al secesionismo como ocurre hoy día en Cataluña.
     Por ello propongo que desde ya digamos levantinos y no valencianos.
     Por lo tanto propongo la integradora bandera para el cambio de nombre.

    Los levantinos no somos catalanes y por ello esta distinción debe quedar evidentemente explicada. No queremos vernos en una declave independetista que no lleva a ningún buen puerto. Simplemente por una razón: el mundo es global ante la revolución digital. Y ante las crisis los pequeños países desaparecen, y pervivien las coaliciones y aquellos que no son flexibles ante los cambios que se los avecinan en el mundo de la economía. El nacionalismo es inflexible y retrógrado.
      Ahora los independentistas catalanes piensan votar los presupuestos de Sánchez, porque un gobierno socialista débil puede ser mas concencenciente con ellos que un gobierno fuerte salido de las urnas. Sánchez  en su deriva de gobernar, con la moción de censura, ha puesto en peligro la unidad de España, por ello ha surgida Vox como una alternativa a la posible debacle que se está gestando en España.
Artículo de Ramón Palmeral publicado en Mundiario.