ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

domingo, 19 de abril de 2026

La escritora anónima aprovecha la luz alicantina para escribir en su libreta.




  Domingo 19 de abril de 2026 con una días que lo rayos de Sol raya los cristales. /Foto Palmeral

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La luz de Alicante no cae: se posa.

A esa hora temprana en que el mar todavía respira despacio y las persianas se levantan con pereza, ella ya está sentada frente a su libreta. Nadie conoce su nombre. A veces ni siquiera ella misma lo recuerda con claridad. Le basta con la mano, el bolígrafo y esa claridad casi líquida que lo invade todo.

La mesa de la terraza guarda cicatrices de otros veranos. Tazas de café, anillos de agua, migas olvidadas. Pero hoy, como cada mañana, es un escenario limpio donde las palabras empiezan a suceder. No las busca: las deja venir.

Es la luz la que escribe.

Se cuela entre las hojas del ficus, dibuja sombras que parecen frases incompletas, ilumina justo el margen donde duda. Cuando la punta del bolígrafo se detiene, la claridad se intensifica, como si empujara suavemente. Continúa, parece decir.

Ella obedece.

No escribe sobre grandes historias. No hay héroes ni tragedias épicas en sus páginas. Solo instantes: el sonido de una persiana al caer, el gesto de un hombre que espera, el color imposible del agua a las ocho de la mañana. Fragmentos que, juntos, sostienen algo más grande que cualquier argumento.

A veces piensa que no es autora, sino testigo.

Levanta la vista. El mar, allá al fondo, brilla como una página en blanco que nunca se termina de escribir. Por un segundo siente vértigo. ¿Y si todo lo que anota es apenas un reflejo de algo que no le pertenece?

Sonríe.

Vuelve a la libreta.

La luz ya ha cambiado. Es más firme, más decidida. Como si supiera que el tiempo corre. Como si también ella tuviera algo urgente que decir.

Y entonces, sin darse cuenta, escribe una frase que no recuerda haber pensado:

“Hay lugares donde la vida no ocurre, se revela.”

Se detiene.

La lee.

No la corrige.

Cierra la libreta con cuidado, como quien guarda un secreto que no le corresponde del todo. La luz sigue allí, intacta, pero ya no la necesita.

Mañana volverá.

Y quizá, si la claridad es la adecuada, si el mundo se deja mirar sin resistencia, escribirá otra vez sin firmar.

Porque hay historias que no quieren dueño


Ramón Palmeral