España estuvo a punto de sufrir otro apagón total: "Cortad todo el viento, ¡tiene que ser ya!"
Red Eléctrica activó una maniobra desesperada meses antes del cero, para evitar el disparo de la interconexión con Francia, algo que habría tumbado todo el sistema
- La CNMC atribuye a Red Eléctrica la falta más grave del apagón, castigada con hasta 60 millones, y la acusa de poner en riesgo el sistema
- "Hoy ha sido muy gordo, lo habéis visto todos": nuevos audios confirman que Red Eléctrica sabía tres meses antes del apagón que el sistema fallaba
España se salvó in extremis de otro apagón meses antes del cero eléctrico que dejó a oscuras la península ibérica el 28 de abril del año pasado. Ocurrió el 31 de enero, alrededor de las 11.00 de la mañana. Un tsunami de fotovoltaica desestabilizó por completo la red en cuestión de un minuto. Red Eléctrica, el operador del sistema, activó entonces una maniobra desesperada que evitó el desastre total, algo que no sucedió tres meses más tarde, el lunes del cero eléctrico.
Las conversaciones reveladas hasta ahora entre los centros de control de las eléctricas privadas y los técnicos del operador del sistema habían evidenciado desequilibrios persistentes en la red, anomalías derivadas de las rápidas entradas y salidas de la energía fotovoltaica, cuya instalación masiva está suponiendo un desafío para los equipos de Red Eléctrica.
Pero el incidente del 31 de enero no fue uno más: estuvo a punto de descontrolar por completo el sistema eléctrico nacional. Así lo demuestran nuevas conversaciones que han llegado recientemente al Senado y a las que ha tenido acceso en exclusiva EL MUNDO, que desmienten que el apagón del 28 de abril fuera un hecho insólito, como han defendido la presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, y el propio Gobierno.
A las 11.01, un técnico del operador llamó al centro de control de Iberdrola visiblemente preocupado. «Ha subido el programa de fotovoltaica muy rápido, necesito que cortéis el viento completamente, que me quitéis los 700 [megavatios de eólica]. Te programo lo que quieras, cuando quieras, por favor, pero tiene que ser ya», le urge.
Al otro lado del teléfono, desde la eléctrica indican que no tienen tantos megavatios de eólica funcionando. «¡Por favor, lo que puedas cortar, todo lo que puedas!», insiste el operador. «Ahora mismo», responde la eléctrica.
El siguiente contacto tiene lugar a las 11.26, menos de media hora después. El mismo técnico del operador llama de nuevo, aliviado. «Oye, que antes no te he preguntado tu nombre», arranca. Después de las presentaciones, el trabajador de Red Eléctrica comienza a dar las explicaciones en las que antes no había podido detenerse.
«El problema es que en el cambio de hora, con el cambio de programa con Francia, ha habido unos cuantos agentes que han soltado 1.600 megavatios de fotovoltaica en un minuto», le informa. «Son 1.600, es que no hay nadie que se lo coma, es que se lo ha comido la interconexión, y la interconexión ha saltado el relé de disparo de la Vic-Baixas en 20 minutos», concreta.
Es decir, la inyección de golpe de toda esa energía solar desequilibró la oferta y la demanda hasta tal nivel que España estuvo a punto de desconectarse del resto del sistema europeo. «Nos habríamos desconectado de Francia. Entonces, nada, muchas gracias porque ha sido una situación muy crítica», concreta el técnico de Red Eléctrica.
«Si es que no te he podido dar más explicaciones, necesitaba que bajaras como fuera», llega a admitir el operador antes de justificar que le ha pedido desconectar las eólicas «en escalón», es decir, de golpe y no prograsivamente, como es lo habitual, por la gravedad de la situación. «Tienes un relé de la interconexión que sabes que si te dispara, te vas fuera», zanja. «Nada, nada. Una menos, un año menos de vida», le responden en la eléctrica.
Ese mismo día 31, también los monitores de Endesa presintieron el desastre. La segunda mayor eléctrica del país llamó al centro de control de Red Eléctrica, donde se aloja la caja negra de todo el sistema eléctrico, para informar de que la central nuclear de Ascó, en Tarragona, había estado a punto de sufrir la desconexión de algún grupo y«si saltan nos quedamos a cero». El operador admitió que lo de esa mañana había sido «muy exagerado», «muy muy bestia».
En esa llamada, el técnico del operador anticipó un análisis al más alto nivel en la compañía que preside Beatriz Corredor para estudiar el episodio. «Lo tendrán que escalar. Habrá reuniones, porque hoy ha sido muy gordo, lo habéis visto todos los distribuidores, como es normal. Se hará un informe o algo», anticiparon.
Fuentes del sector confirman a este medio que desde las eléctricas privadas se solició formalmente una reunión para tratar el asunto, al ver que pasaba el tiempo y el operador no la convocaba por su cuenta. La respuesta de Red Eléctrica fue que no era necesario. Tres meses después, España y Portugal vivieron el peor apagón de su historia.

