ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

miércoles, 29 de abril de 2026

Sánchez nunca dejara el gobierno por voluntad propia, es lo único que tiene.

 

Sánchez nunca dejara el gobierno por voluntad propia, es lo único que tiene. En Moncloa se vive muy bien y todo gratis

Es un principio troncal del Estado de derecho la renuncia de cualquier demócrata cuando la democracia, esto es, el Parlamento, lo censura a través de sus proyectos. Esa convención calibra la virtud del sistema y la talla del dirigente. Sánchez no cree en ello

MADRID, 11/02/2026.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha comparecido este miércoles ante el pleno del Congreso para hablar sobre la crisis ferroviaria tras los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Barcelona, y sobre la agenda internacional, con un auricular para escuchar la intervención traducida de la portavoz de Junts, Míriam Nogueras. EFE/ Javier Lizon
Pedro SánchezJavier LizonAgencia EFE

El Gobierno sumó otra derrota en el Congreso en la votación para convalidar el decreto para prorrogar los contratos de alquiler. 

Era otra iniciativa clave del denominado escudo social que Sánchez sabía a la perfección que contaba con pocas posibilidades de salir adelante pese a sus insondables capacidades negociadoras y su extrema generosidad con los socios que entregan sus votos. Pero los separatistas de Junts y también ahora los del PNV parecen decididos a modificar el tono de su relación con Moncloa, y de esta manera acentuar más todavía su debilidad parlamentaria y su incapacidad para legislar. 

En esta ocasión, PP, Vox, UPN, Junts y la abstención de los nacionalistas vascos enmendaron en su totalidad la política de vivienda del Gobierno plasmada en un decreto intervencionista contra el mercado del alquiler. La mayoría del Parlamento se negó a refrendar los fundamentos de la izquierda que han convertido el acceso a una casa en un auténtico infierno, fulminada la oferta, demonizado al propietario y colapsado en suma un sector esencial entre topes ineficientes, sobrerregulaciones ideológicas y una inseguridad jurídica disolvente y que repele. 

Ocho años después de encadenar errores, y de crear una tormenta perfecta, la arrogancia y la soberbia políticas han hecho el resto con la incapacidad para la autocrítica y el análisis sereno sobre los errores cometidos. Nada de escuchar a los expertos y al mercado y menos de sondear y aprender de los modelos libres que han cosechado resultados.

 La otra lectura de la sesión parlamentaria, la trascendente, fue que el amargo desenlace y la angustia sanchistas no son la excepción, sino la norma para un presidente que no cuenta con la confianza de las Cortes y que en consecuencia las rehúye cuanto puede. Es un principio troncal del Estado de derecho la renuncia de cualquier demócrata cuando la democracia, esto es, el Parlamento, lo censura a través de sus proyectos. Esa convención calibra la virtud del sistema y la talla del dirigente. Sánchez no cree en ello. Ni siquiera cuando socios decisivos amagan con dar por agotada la legislatura, ahora que sus intereses particulares desaconsejan lo que aconsejaron durante ocho años.

 Nada de todo esto provocará la más mínima turbación en Moncloa, porque los riesgos de perder el blindaje del poder son infinitamente mayores que las consecuencias de conservarlo a cualquier precio. El precio no lo pagarán Sánchez ni su entorno, al menos de momento, sino el Estado de derecho y los ciudadanos. La legislatura nació muerta, pero Sánchez nunca la enterrará por voluntad propia. Es un presidente que se ha saltado la Constitución de manera reincidente y que ha cancelado de facto al Parlamento. Se ha servido de la democracia, pero a costa de la democracia. Mandará sin pasar por las Cortes y sin Presupuestos. Y no dará voz al pueblo mientras pueda evitarlo.