Menos de 4 de cada 10 familias tienen una vivienda en propiedad, un dato que se desploma casi 30 puntos en los últimos 16 años
Tener una vivienda en propiedad es mucho más que eso. España ha sido calificado siempre como un 'país de propietarios' en contraposición a sus homólogos del centro de Europa o los países nórdicos donde vivir de alquiler era una opción elegida y defendida, sobre todo, por la población más joven. Pero la subida de los precios del alquiler en España en los últimos años ha abocado a los más jóvenes a una pérdida significativa de poder adquisitivo entre quienes no han podido acceder a la propiedad de un inmueble.
Según la 'Encuesta Financiera de las Familias 2024' elaborada por el Banco de España, los hogares donde el cabeza de familia es menor a los 35 años han sufrido una pérdida notable de patrimonio desde el estallido de la crisis financiera. En concreto, en el periodo comprendido entre 2008 y 2024 su riqueza neta se ha desplomado un 72%, pasando de los 81.700 euros del año del estallido de la crisis a los 22.900 euros de hace dos años.
Los jóvenes en nuestro país se han empobrecido por dos motivos evidentes. De un lado, su renta se ha incrementado un 10% en estos 16 años. Un hogar tipo, por debajo de los 35 años, contaba con una renta mediana de 29.200 euros en 2008. Hoy ese mismo perfil percibe 32.000 euros al año. Y, aunque es más, esta subida salarial queda en nada cuando entra en juego la inflación, tan presente en España los últimos años, principalmente desde el año 2021 cuando empezó a subir a tasas de doble dígito tras la guerra desatada en Ucrania. En estos 16 años los precios se han disparado casi un 38%, según cálculos elaborados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), esto es casi cuatro veces más que lo que han mejorado los sueldos.
Pero hay otro factor clave y es la vivienda. Si en 2008 un 65,8% de los menores de 35 años eran propietarios de un inmueble, esta cifra se ha desplomado casi 30 puntos y ahora son un 36,7%. En los datos recopilados por el Banco de España ya permea la subida a máximos históricos de los precios de la vivienda en muchas capitales de provincia. Esto se nota en el valor mediano de los inmuebles en propiedad, que sube, y también del mayor porcentaje de deuda que destinan los hogares más jóvenes a pagar la hipoteca.

