ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

martes, 18 de febrero de 2020

Fuga de inversores en la Bolsa de Madrid por la amenaza de la ‘tasa Tobin’

Dinero

Fuga de inversores en la Bolsa de Madrid por la amenaza de la ‘tasa Tobin’: 5.000 millones al mes

Están huyendo a otros mercados donde no se gravan las transacciones financieras. El principal movimiento es la compra de ‘iberdrolas’ en Londres

photo_cameraBolsa de Madrid.
Tras varios meses planeando como una amenaza sobre la bolsa española, el nuevo Impuesto sobre las Transacciones Financieras, conocido como ‘tasa Tobin’, ha empezado a rodar. La reacción no se ha hecho esperar: los inversores comienzan a huir del parqué madrileño y están operando ya en otros mercados no sujetos al gravamen antes incluso de su implantación.
De momento, el Consejo de Ministros aprobara este martes el anteproyecto de Ley, dando inicio a una tramitación parlamentaria que está previsto que se prolongue entre tres y seis meses.
El nuevo impuesto gravará con un 0,2% las operaciones de compraventa de acciones de empresas españolas cotizadas con una capitalización bursátil de más de 1.000 millones de euros, casi la mitad de las que se negocian en el Mercado Continuo. El Gobierno pretende recaudar así 850 millones de euros al año.

Fuga de inversores en la Bolsa de Madrid

Fuentes del sector, a las que ha tenido acceso Confidencial Digital, advierten de que uno los mayores perjudicados con la nueva tasa será el operador de valores Bolsas y Mercados Españoles (BME).
Dan por hecho que el gravamen reducirá su volumen de negociación, sobre todo en la Bolsa de Madrid, ya de por sí mermado en los últimos meses. Recuerdan que la mera inseguridad jurídica que está provocando la tasa ha incentivado ya que los inversores realicen sus operaciones en otros países no afectados por el impuesto.
La implantación del gravamen llega además en un momento en el que los volúmenes de negociación de la Bolsa española se están reduciendo significativamente: al cierre de 2019 había caído un 18,1% respecto al año anterior, hasta el nivel más bajo desde 2003, según los datos proporcionados por BME.

5.000 millones al mes desde noviembre

Las fuentes consultadas por ECD cuantifican la reducción de los volúmenes de negociación de la Bolsa española en unos 5.000 millones al mes desde noviembre, cuando se consolidó la expectativa de un Gobierno del PSOE con Podemos y la implantación de la ‘tasa Tobin’ en el mercado español en el medio plazo.
Según los datos de Bolsas y Mercados Españoles, la bolsa española negoció en enero 36.279 millones de euros en renta variable, el 12,4% menos que el mismo mes del año anterior y el 10,8% por debajo del dato de diciembre.
En el mes de diciembre, la contratación había alcanzado 40.646 millones de euros, con 2,8 millones de operaciones, un 11,4% por debajo de noviembre y un 10% menos que en diciembre de 2018.
La Bolsa española negoció en renta variable 40.927 millones de euros en noviembre, un 12,8% menos que en octubre. El número de negociaciones fue de 3,15 millones, un 14,5% menos que en noviembre de 2018 y un 6,3% inferior al del mes anterior.

La huida: compra de ‘iberdrolas’ en Londres

Los grandes inversores, que mueven alrededor del 90% de la Bolsa, están explorando ya vías para eludir la tasa española porque cuentan con recursos para operar en otros mercados no sujetos al gravamen.
Desde una destacada sociedad de valores apuntan a ECD que la plaza financiera más beneficiada de la huida de la Bolsa de Madrid está siendo ahora mismo la City de Londres, donde precisan además que los inversores están apostando con fuerza por Iberdrola.
Explican que la eléctrica ha sido la gran ganadora de los últimos meses entre las grandes compañías españolas. Barclays ha incluido a Iberdrola entre sus ‘utilities’ favoritas de Europa y ha mejorado su recomendación de mantener a comprar, con lo que ya el 35% de los consejos que recibe son positivos.
Un espaldarazo que ha sido bien recibido en el parqué, donde ha cotizado con una subida del 0,32% hasta los 9,902 euros, un nivel que no alcanzaba desde diciembre de 2007.
El próximo 26 de febrero Iberdrola debe rendir cuentas ante los inversores y presentar sus resultados correspondientes al ejercicio de 2019, en el que se espera que registre un beneficio neto de más de 3.300 millones de euros, la que sería su mayor cifra histórica.

La última estocada para la Bolsa de Madrid

“Esto puede ser la última estocada para la Bolsa de Madrid”, coinciden en destacar a ECD en varios fondos de inversión. El mercado pone en cuestión además la eficacia del impuesto para recaudar los 850 millones de euros anuales que ha previsto el Ejecutivo.
Destacan que la experiencia de otros países en los que se ha aplicado una tasa similar lo deja claro. Francia, que ha servido de referencia para la ‘tasa Tobin’ y cuya Bolsa es mucho más grande que la española, obtuvo apenas 400 millones de recaudación el primer año.
Y Suecia, que puso en marcha un impuesto sobre transacciones financieras en la década de los ochenta, perdió buena parte de su mercado y se vio obligado a rectificar y eliminar el gravamen. “Pero el problema es que el inversor que se va, y se habitúa a operar en otro mercado, ya no vuelve aunque se suprima después la tasa”, destacan.

La tasa penalizará a los pequeños ahorradores

Además, el Gobierno ha defendido que la ‘tasa Tobin’ se plantea con el objetivo de que las entidades financieras, que recibieron ayudas millonarias del Estado durante la crisis, devuelvan ahora el favor a la sociedad, contribuyendo con este impuesto a la sostenibilidad de las pensiones.
El Ministerio de Economía también ha ‘vendido’ políticamente el impuesto como una forma de hacer pagar a los grandes especuladores.
En cambio, los inversores no comparten los argumentos del Ejecutivo. Teniendo en cuenta lo que se conoce, y a falta de las enmiendas que podrían incorporarse en el trámite parlamentario, varias firmas de inversión advierten a ECD que los inversores particulares y pequeños ahorradores son los que saldrán más perjudicados con el gravamen.
Por el momento, en el anteproyecto de ley se plantea que el intermediario financiero sea el encargado de liquidar el impuesto, con independencia de si actúa por cuenta propia o de terceros.
Pero no está claro quién es el sujeto pasivo. “Si el impuesto se quedara en el intermediario financiero, sería un castigo al sistema. Si pasa al inversor, más castigo al ahorro. En ambos casos es inoportuno”, concluyen.

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¿Qué es la tasa Tobi?

El Gobierno aprobará en breve las tasas Google y Tobin, pese a sus efectos nocivos para los consumidores. La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha asegurado este miércoles que ambos impuestos “están listos” y se aprobarán “en los próximos Consejos” de Ministros.
Sin embargo, muchos ciudadanos españoles desconocen qué es la tasa Tobin. Se trata de un impuesto destinado, originalmente, a gravar las operaciones de conversión entre divisas que se producen al contado. La idea inicial de este impuesto era penalizar la especulación monetaria en el corto plazo, ya que pensaba que esta especulación provocaba movimientos masivos de fondos entre las bolsas de divisas que podían desestabilizar la divisa de una nación.
Esta tasa a las transacciones financieras ya está vigente en Francia y en Alemania lo estará en 2021. Trata de gravar con un 0,2% las operaciones de compra de acciones españolas ejecutadas por operadores del sector financiero, con independencia de la residencia de las personas o entidades que intervengan en la operación, o del lugar en que se negocien.

¿Cómo afecta la tasa?

Los cálculos del Gobierno español apuntan a una recaudación de unos 850 millones de euros. Pero, como en el caso de la “tasa Google”, los clientes son los que se exponen a salir más perjudicados. Un informe del Tribunal de Cuentas francés asegura que así ha sido en el país galo, donde este impuesto está vigente desde 2012.
La tasa planteada en España gravaría al 0,2% las compras de acciones realizadas por operadores financieros, si dichas acciones son de empresas que cotizan en bolsa con una capitalización mayor a 1.000 millones de euros (unas 65 empresas, entre ellas todas las del Ibex).
Esto significa que si un usuario compra acciones de empresas cotizadas con más de 1.000 millones de capital, cada operación de compra y venta le supondrá un carga añadida de 0,2%. Tasa que se aplicará independientemente del beneficio o perdida patrimonial que suponga.
Por lo tanto, la tasa Tobin deja fuera las operaciones con acciones de empresas no cotizadas y pymes, y las de cotizadas con una capitalización bursátil inferior a los 1.000 millones. Tampoco grava la compra de títulos de deuda (ni pública, ni privada), ni actúa sobre las operaciones con CFDs, ni otros derivados.

El origen

La tasa debe su nombre al economista estadounidense James Tobin, que fue galardonado con el Premio Nobel de Economía en 1981 por introducir este concepto en la economía mundial en 1972 con el fin de frenar la especulación con divisas a nivel mundial. Hoy los gobiernos de los países miembros desarrollan sus propias tasas tipo Tobin para sanear las arcas públicas.
Cuando enunció su impuesto, Tobin propuso que el dinero recaudado se usará como ayuda para los países en desarrollo. Desde que esta tasa se dio a conocer, la idea ha evolucionado en un impuesto sobre todas las transacciones de acciones, bonos y divisas.
En septiembre de 2011, la Comisión Europea planteó la creación de un impuesto que gravase todas las operaciones realizadas por entidades financieras, siempre que una de las partes intervinientes en la transacción (o las dos) estuviese establecida en la UE.
La tasa no se aplicaría directamente a los ahorradores y pequeñas empresas, pues dejaba fuera a hipotecas, préstamos, seguros y operaciones entre particulares. Once países, entre los que se encontraba España, aprobaron la tasa, que inicialmente proyectaba un 0,1% de gravamen para cada operación con acciones o bonos, y 0,01% para productos derivados.