ARTICULOS DE OPINION


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martes, 20 de enero de 2026

El deterioro de la red acaba en tragedia. Editorialde La Razón, 20-01-2026

 

El deterioro de la red acaba en tragedia

Esperemos del Gobierno de la Nación, y muy especialmente del ministro Puente, que sus necesidades estratégicas, en vísperas de un intenso período electoral, no se antepongan al interés general de los ciudadanos, en este caso de los usuarios de un servicio que era el orgullo de España

Editorial de La Razón

No debería el ministro de Transportes, Óscar Puente (socialista), alentar sospechas de sabotajes o conspiraciones que descarguen de responsabilidad al Gobierno cuando ni siquiera ha podido establecerse una cifra completa de víctimas de la tragedia ferroviaria de Adamuz, un tramo de la línea andaluza occidental del AVE que había sido objeto de diversos avisos de advertencia por parte de los maquinistas, ante supuestas irregularidades en el estado de las vías, que aconsejaban una reducción de la velocidad. Es, pues, imperativo aguardar al resultado de la investigación, antes de utilizar la catástrofe como arma arrojadiza contra el adversario, reclamo todavía más pertinente si tenemos en cuenta la trayectoria pública del titular de Transportes, que parece gestionar en contra de la mitad de los usuarios y que no hace demasiado tiempo se permitió insultar como «paletos de derechas» a quienes ponían de manifiesto algunos de los numerosos problemas que venían produciéndose en la red ferroviaria. En cualquier caso, y a expensas del informe definitivo sobre las causas del accidente, parece evidente que al fuerte incremento del tráfico en la red de Alta Velocidad, favorecido por la liberalización del servicio y la entrada de nuevos operadores, no le ha seguido ni el mantenimiento que reclamaban las nuevas exigencias sobre las infraestructuras existentes ni proyectos de ampliación de las plataformas.

 No es que no se haya hecho nada, pero sí que los trabajos de renovación, como los llevados a cabo en la línea afectada, han presentado algunas deficiencias de ejecución, con reposición de enclavamientos recién instalados o fisuras en los carriles, algo que, sin ser extraordinario, demuestra que hay prioridades técnicas en la gestión de un servicio público como el transporte ferroviario que deben estar por encima de las batallas políticas y personales del ministro de turno. En este sentido, y tras los continuos problemas que viene registrando una red que fue modélica y ejemplo de la mejor ingeniería del mundo, cabe preguntarse si no sería conveniente afrontar una reducción de la intensidad del tráfico, al menos, hasta que se proceda a dimensionar los sistemas actuales de acuerdo a la demanda sobrevenida, porque lo sucedido en Adamuz, si se confirman las primeras sospechas de un fallo en la vía, es un aldabonazo sobre las consecuencias de unas decisiones políticas, en este caso, comerciales, que operan más desde el voluntarismo que desde la apreciación cabal de la realidad. 

Por supuesto, no se trata de volver al modelo proteccionista estatal, sino de establecer mayores garantías de seguridad. Esperemos del Gobierno de la Nación, y muy especialmente del ministro Puente, que sus necesidades estratégicas, en vísperas de un intenso período electoral, no se antepongan al interés general de los ciudadanos, en este caso de los usuarios de un servicio que era el orgullo de España.