ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

jueves, 11 de junio de 2009

MIRAR UN CUADRO: MARIA JESUS RODRIGUEZ



(fotos de Palmeral y Franchi)
MIRAR UN CUADRO: MARIA JESUS RODRIGUEZ MARIN
OBRA: “PAISAJE”
Nuestra “sufridora” de hoy en este Taller, es una riojana que vino a Alicante con previsto billete de vuelta en pocos años, pero las circunstancias, la dejaron aquí los últimos veintitrés de su vida.
Natural del pintoresco pueblo riojano de Viguera, donde conoció el amor adolescente, se caso con su novio “de toda la vida” y tuvo con él “la parejita”, su vida placentera, que se había desenvuelto en las inmediaciones de su entorno riojano, se trastoca cuando por ascenso de su entonces marido, viene a residir en Alicante, con la promesa subrepticiamente incumplida de volver pronto al Norte.
Sin embargo, la brújula del rumbo de su vida, por lo visto estaba descompensada y su desviación le impidieron arrumbar de nuevo al Norte, puerto soñado por nuestra artista, y la dejo (seguramente para siempre) anclada en la bahía alicantina.
En contra de lo que es habitual, entre la mayoría de los que pintamos, María Jesús nunca tuvo predisposición ni cualidades manifiestas para el dibujo infantil, ni antecedentes de familiares artistas .Tampoco era lo que se dice “una forofa” del Arte de la Pintura, aunque había visitado alguna vez el Museo del Prado y alguna exposición que otra, pero mas como parte de una mera visita cultural que como gran aficionada.
Pero la visita con una amiga a la Asociación de Vecinos “La Voz” de la Florida, donde su amiga fue para inscribirse en los Cursos de Pintura que impartía Maite Orozco, la transforman, (por influencia de su amiga que la insta a que se inscriba con ella), en alumna de una disciplina artística, por la que nunca tuvo interés ni cualidades, según ella pensaba. Al principio lo toma como válvula de escape, para las tensiones emocionales en su matrimonio, que no eran del todo placenteras, aunque tampoco dramáticas.
Con Maite como profesora, aguanta durante dos Cursos, pero sus avances en la pintura (que inmediatamente comenzó a practicar dejando al margen el dibujo) le animan y le enganchan a la droga del aguarrás, de la que es muy difícil salir, ni falta que hace.
Pronto traslada a su domicilio la adicción y en un pequeño cuarto, (seguramente el de la ropa), instala su primer taller y con la pasión del primerizo, pinta, ensaya, retoca, borra, sufre y goza, con algo que le absorbe y le da el placer espiritual que le llena parte de una vida rutinaria .
Y nuevamente por la influencia de otra amiga, que hace de Celestina sin sospecharlo, y le dice que en el Ateneo da clases de pintura “un profesor muy bueno”, inicia una nueva singlura que trasforma su vida sentimental y artística.
El profesor “muy bueno” del Ateneo, era Rafael Llorens Ferri, que por aquel entonces se encontraba inmerso en arduos trámites de separación matrimonial, reflejados en su pintura que pasa por una etapa de desgarramiento y tenebrismo laberintico.
En esas tesituras confluyen en el Ateneo una alta presión (María Jesús) y una baja (Rafael), con lo que se dan las condiciones atmosféricas para que se desencadene una gran borrasca o un anticiclón. Y ambas cosas se dieron: la borrasca de sentimientos amorosos entre ellos se desencadeno pronto, pues ambos eran náufragos supervivientes de matrimonios más o menos a la deriva. Y también el anticiclón, que trajo para ambos la calma de un nuevo amor correspondido, que se fragua entre pincelada y pincelada de la mano maestra que guía a la alumna y de los roces “involuntarios” que el codo de la alumna da al maestro, cuando, para adiestrarla “le lleva la mano”, como antaño nos hacía a los niños para enseñarnos a escribir. Y con Cupido entre los caballetes, disparando sus flechas a diestra y siniestra, el amor surge pronto y se nutre de detalles especiales del maestro, hacia la alumna especial, que se vuelve tarumba y “lo deja todo”, como en la famosa canción, porque se lo pide Rafael.
En conclusión: que en el Ateneo y por amor al Arte, nació entre dos artistas, otro tipo de amor que se destapo cuando María Jesús accedió a los requerimientos de Rafael que una y otra vez le decía: ¿Cuándo te vas llevar la máquina de coser a mi casa? Y por fin y como símbolo de aceptación, María Jesús traslado a casa de Rafael (que ya se había divorciado) la máquina de coser que era lo único que le quedaba a ella de su matrimonio roto .Seguramente Rafael, aquel día “le regalo un costurero-grande, de raso pajizo” porque María Jesús ya no estaba casada y le era fiel…
Y como ya está bien de bonitas historias de amor con final feliz, sigamos con la vida artística de un aprendizaje. María Jesús, ni sabía ni quería aprender a dibujar. Ella quería pintar y, ante su negativa, el maestro Rafael, por el temor de perder una alumna tan aventajada en encantos para él, la puso a pintar. Y a fe, que María Jesús también salió aventajada en pintura, pues enseguida comenzó a exponer en colectivas con obras, en las que si bien se veía la “la mano maestra”, no eran radicalmente influenciadas por el maestro que, ya entonces, como hoy, se quejaba de que María Jesús no hacía mucho caso a sus directrices. Quizás esa rebeldía, propia del carácter independiente y libre de excesivas ataduras, de nuestra María Jesús, la salvaron entonces y la siguen salvando hoy, del abrazo de oso del gran artista, que vive con ella y pinta a su lado.
María Jesús, tiene estilo propio, algo que es difícil de lograr y más si se permanece excesivo tiempo al lado de un mismo maestro. Sus cuadros se identifican a la legua. Y de hecho, alguna vez ha expuesto alguno sin firmar y todos hemos reconocido su autoría.
Su temática no es muy variada, como nos ocurre a los que no tenemos dominio del dibujo (aunque alguno si hay que tener) y se circunscribe al paisaje rustico-campestre, con pequeños núcleos de poblaciones, al florero-bodegón y alguna marina costera en la que el mar no es el protagonista pero si actor secundario. Ella es consciente de sus carencias, y muy inteligentemente, se aplica a lo que más domina. Y a fe, que en mi criterio, no necesita nada más para hacer Arte, con mayúscula. Desconfío de los pintores que ensayan una y otra vez, con temas, técnicas y procedimientos, porque nunca encontraran “su sitio” en el difícil Mundo de la Pintura, donde, como en casi todo, se impone la especialización.
Ella lo ha entendido así y ha encontrado “su sitio” con sus temas y su técnica, con las que con el oleo como medio y la espátula como herramienta, viene realizando una obra bien estructurada en su composición, donde la materia se aplica con generosidad y se funde en ricas manchas de color, sin que el fundido llegue a enturbiar ni a agrisar el color ni a quitarle fuerza al contraste, que consigue con un par de simples dúos, en los que el rojo-verde, amarillo-azul predominan. Con esos pocos colores, bien quebrados y dosificados en la superficie del cuadro, Ticiano fue considerado como un gran colorista. María Jesús, sigue sus pasos y, salvando las distancias, también la podemos considerar como una buena colorista, que sabe o intuye que la riqueza del colorido emana del contracte de color y del tono, más que de la cantidad de los que se usen.
El curriculum de María Jesús, ya pesa en el papel y aunque se dice que el papel lo aguanta todo (hasta lo que yo escribo que ya es aguantar), lo cierto es que el figuran once exposiciones individuales, dos conjuntas y muchasciento colectivas, por lo que podemos considerarlo como bueno y experimentado. Sin embargo el mejor y el más fiel de los curriculum, es el que se muestra cuando se abre al público una exposición, o se destapa el cuadro que hay tras esa humilde tela que lo cubre, y que con el titulo que prácticamente define su obra: “PAISAJE” hoy nos trae María Jesús para que lo juzguemos con benevolencia, aunque creo que lo aprobaremos con justicia.
Se dice que tras un gran hombre, siempre hay una gran mujer. En este caso tras el “gran hombre” y gran artista Rafael Llorens, hay también una gran artista y una gran mujer de fuerte carácter, criterios propios bien arraigados, y con la valentía suficiente para en un momento trascendental de su vida social y amorosa, “quemar sus naves” y lanzarse a la aventura de una nueva vida, sin la posibilidad de retroceder a la segura, aunque insustancial nave, de la que partía. Su vitalidad y simpatía son contagiosas. Su inteligencia corre pareja, pues situada a la sombra del gran artista (que por estatura física no será mucha, digo yo) contribuye con la suya propia a cubrir a ambos en mundo del arte, donde forman un dúo pictórico, en el que además ella canta y el interpreta. En fin, un par de artistas, en el amplio sentido de la palabra, y que además tenemos la suerte de que sean nuestros amigos y colegas de Asociación.
Muchas gracias y hasta después del verano en que volverá este Taller.
Carlos Bermejo
Alicante, 11 de Junio de 2009