Qué ocurriría con las bases de Rota y Morón ante un posible abandono de EE UU: cierre, relevo español o control de la OTAN
La crisis diplomática entre Washington y Madrid reabre el debate sobre el futuro de las instalaciones estratégicas tras el rechazo español a participar en la guerra contra Irán

La relación entre Estados Unidos y España atraviesa su peor momento en décadas. El rechazo del Gobierno español a apoyar la ofensiva militar contra Irán, unido a la negativa a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones aéreas, ha provocado un choque diplomático que ya tiene consecuencias visibles.
El senador republicano Lindsey Graham llegó a pedir públicamente que “todas las bases aéreas y aviones” de EE UU y sus aliados “salgan de España”, acusando al Ejecutivo español de haberse negado a participar en la batalla para “hacer caer el régimen iraní”.
En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿qué ocurriría con Rota y Morón si Estados Unidos decide abandonar ambas instalaciones?
(La Razón, 11-03-2026)
Comentario de Nuevo Impulso
La pregunta casi se responde sola: ¿dónde va a encontrar Estados Unidos un chollo parecido al que consiguió en la España de Francisco Franco en los años cincuenta? En plena Cold War, Washington necesitaba posiciones estratégicas en el Mediterráneo y el Atlántico, y Madrid necesitaba romper su aislamiento internacional. Resultado: acuerdos bilaterales y bases militares prácticamente caídas del cielo.
Ahí aparecieron Naval Base Rota y Morón Air Base: terreno cedido, posición geográfica privilegiada —puerta del Mediterráneo, cercanía al norte de África y al Atlántico— y un aliado dispuesto a firmar rápido con tal de ganar legitimidad internacional. Para el Pentágono, una ganga geopolítica.
Ahora bien, si uno se pone a imaginar alternativas, la cosa ya no parece tan sencilla.
¿Marruecos? No pertenece a la OTAN/ NATO, así que cualquier despliegue estructural sería políticamente más complejo.
¿Italy? Bases tiene, pero el país está bastante lleno de instalaciones estadounidenses y, además, su política es cambiante: hoy gobierna Giorgia Meloni, mañana puede gobernar otro. La estabilidad política siempre pesa cuando se habla de infraestructuras militares que cuestan miles de millones.
Porque ese es otro punto que suele olvidarse en el debate: trasladar una base no es mover un cuartel, es mover ciudades militares enteras. Puertos, pistas, viviendas, hospitales, logística, depósitos de combustible, defensa antiaérea… todo eso puede costar miles de millones y años de construcción. Millones y millones de dólares, que con al guerra de Irán se ha esfumado en "pólvora"
Así que muchas veces estos anuncios o rumores sobre “trasladar bases” suenan más a mensajes políticos que a planes reales: avisos diplomáticos, presiones en negociaciones o gestos hacia el público interno.
Mientras tanto, en España el debate sigue su propio guion doméstico: para algunos partidos —especialmente en la izquierda— la salida de las bases sería casi una victoria simbólica; para otros, sería perder peso estratégico dentro de la OTAN y también miles de empleos locales.
Y al final queda la ironía inicial: encontrar otro acuerdo tan cómodo como el que salió de aquellos pactos de los años cincuenta entre Washington y el régimen de Franco… no parece precisamente fácil. Además, cuando con Congreso de EEUU aprobara el trasado de las bases ya no estaría el gladiator de Donald Trump, y la guerra con Irán será una pesadilla.
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