ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

sábado, 14 de marzo de 2026

Nos preocupa más la economía que el desastre humanitario. Guerras Ucrania, Irán, Gaza, Líbano...

 


Los nuevos jinetes del Apocalipsis: guerra, crisis y retroceso del humanismo

En estos años de 2020 parece que han vuelto a cabalgar los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Las guerras en Ucrania, Gaza y Oriente Medio, especialmente el conflicto que este 2026 enfrenta a Irán versus Israel y Estados Unidos, han reavivado tensiones internacionales que muchos pensaban superadas tras el final de la II Guerra Mundial y la Guerra Fría. En este contexto, la política internacional vuelve a estar marcada por líderes que muchos consideran incapaces de contener la escalada bélica y de apostar por el diálogo. Otros lo consideran mesiánicos con derecho a saltarse las leyes y el Derecho Internacional. Detrás siempre está el petróleo. 

Lo que más sorprende al observar la cobertura mediática es que, en muchos casos, la preocupación principal parece centrarse más en las consecuencias económicas de los conflictos (el precio del petróleo) que en la tragedia humana que provocan. La inflación, los mercados energéticos o la inestabilidad financiera ocupan titulares mientras que las víctimas civiles, los desplazados o la destrucción de comunidades enteras quedan en segundo plano. Esta inversión de prioridades transmite la sensación de que la vida humana ha perdido valor en el debate público.

Al mismo tiempo, instituciones creadas precisamente para evitar este tipo de escaladas, como la Organización de las Naciones Unidas, parecen cada vez más debilitadas. El sistema internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial confiaba en que el derecho internacional, la diplomacia y la cooperación multilateral actuarían como freno frente a los conflictos. Sin embargo, el bloqueo político entre grandes potencias y la falta de mecanismos efectivos de cumplimiento han reducido notablemente su capacidad disuasoria.

Este contexto alimenta la percepción de que estamos retrocediendo en algunos de los principios humanitarios que parecían consolidarse durante décadas: el respeto a los derechos humanos, el racionalismo político y la resolución pacífica de los conflictos. En lugar de ello, vuelven a surgir discursos marcados por rivalidades históricas, identidades religiosas enfrentadas y visiones casi apocalípticas del mundo. En esta gran península mundial como  es Europa, nos quedamos de mirones, puesto que carecemos de uñas y garras, ni para pelear ni para defendernos. 

La historia demuestra que cuando la política se deja dominar por el miedo, el nacionalismo extremo o la lógica de la confrontación absoluta, el riesgo de conflictos mayores aumenta. Por eso muchos observadores hablan ya de una especie de “tercera guerra mundial fragmentada”: no necesariamente un único enfrentamiento global entre bloques, sino una suma de guerras regionales interconectadas que involucran a grandes potencias y que afectan al equilibrio mundial.

Frente a este panorama, la pregunta fundamental sigue siendo la misma que ha acompañado a la humanidad tras cada gran conflicto: si seremos capaces de recuperar el valor del diálogo, la cooperación internacional y la dignidad de la vida humana antes de que la escalada de violencia alcance un punto sin retorno.

En estos bombardeos hay gente, personas, que se mueres de un bombazo de trinitrotolueno (explosivo de uso militar), de heridas gravísimas o en el interior de un ascensor ne medio de un bloque de viviendas destruido o invendiado, se muere de hambre en un zulo de acero. 

Ramón Palmeral