ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo. El periodismo consiste en decir lo que a algunos no les gustaría leer.

domingo, 20 de junio de 2021

Pedro Sánchez: ¿magnánimo o traidor?

 

Pedro Sánchez: ¿magnánimo o traidor?

Pedro Sánchez, durante su intervención en la sesión del control en el Congreso, 16-6-2021 (Fuente: Congreso de los Diputados).

Se puede y se debe ser clemente con los que se arrepienten, pero ceder ante los que dicen “lo volveremos a hacer” es traición para conservar el poder.

Que unos españoles se manifiesten para que otros españoles (los embaucadores de una parte de los que viven en Cataluña, los separatistas) no rompan España no es venganza, sino simplemente dignidad. No se puede jugar capciosamente con las palabras; no se puede llamar magnanimidad a lo que es una rendición ante los delincuentes, ante los que cometieron un grave delito y fueron condenados por el Poder Judicial tras un juicio ejemplar, televisado, abierto a todos los españoles y al mundo, un juicio y una sentencia que ya fueron magnánimos al rebajar el delito de rebelión (clara) a sedición por presiones del magnánimo Ejecutivo sociocomunista, un Gobierno de coalición que no deja dormir a los millones y millones de españoles que aman a Cataluña pero que no quieren perder a los hermanos catalanes no separatistas precisamente porque los aman.

—¿Usted cree en la magnanimidad?

Por supuesto. Se puede y se debe ser clemente con los que se arrepienten, pero ceder ante los que dicen “lo volveremos a hacer” es traición a la democracia para conservar el poder. ¿Cómo ser magnánimo con los que juran volver a proclamar la república catalana? ¿Cómo pedir que vuelva a España Puigdemont sin que responda ante la Justicia como hacen los socios podemitas del Gobierno, ahora comandados por una inexperta y provocadora joven no menos comunista que Pablo Iglesias? ¿Magnánimos con separatistas que acuden a visitar a Puigdemont en su lujoso refugio de Bélgica con una placa que reza ‘Casa de la República Catalana’?

Es de insensatos o inconscientes apoyar a Pedro Sánchez proclamando magnanimidad y poniendo cara de hipócrita santo varón sublimado. ¿Magnánimo o traidor? Eso es lo que hay que dilucidar. ¿Ha leído Pedro el Magnánimo el informe policial sobre los planes de ERC (su ‘fiel’ aliado) para destruir el Estado español? Sánchez lo sabe todo. No solo lo sabe sino que lo promueve en la inopia. Sánchez traiciona a España y su Constitución con la mesa bilateral, a la que no puede convocar hasta que se someta a ERC y conceda el indulto a los separatistas encarcelados. El Molt Honorable Pere Aragonés le exige indultos como condición ‘sine qua non’ para una primera reunión en la Moncloa. Y Sánchez, que se ríe de todos los demás presidentes autonómicos, se arruga como un cobarde, y cede (a eso le llama magnanimidad) a las presiones separatistas.

Una antigua militante socialista, Rosa Díez, escribe: “Toda sociedad democrática se hubiera rebelado contra la calificación de ‘conflicto político’ al golpe perpetrado desde Cataluña…Ningún país democrático admitiría debatir el cambio de su estatus jurídico-político en una instancia extraparlamentaria”. La socialdemócrata Díaz destapa más a Sánchez por sus amigos: “Bildu no ha crecido como consecuencia del hundimiento de Podemos en el País Vasco, sino porque el impostor que vive en la Moncloa ha alimentado al monstruo… Sánchez necesita a Bildu como coartada; él nunca ha pretendido moderar a Otegi, a Junqueras o a Torra (en el fondo a Puigdemont) de la misma manera que nunca pretendió moderar a Iglesias con la coalición,sino radicalizar al Gobierno de España”.

Díez coincide con Felipe González, Alfonso Guerra, Leguina, Redondo Terreros y otros viejos socialistas socialdemócratas: “Así se traicionan los valores democráticos; así nos roba Sánchez la democracia”. ¿Magnánimo o traidor? Ustedes tienen la palabra. 

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