ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

sábado, 20 de julio de 2019

Consejos para no perder la cabeza en un bar



Consejos para no perder la cabeza en la terraza de un bar

Únicamente hacemos lo que nos gusta y así nos va, repudiamos a los inmigrantes y luego vamos de vacaciones a sus países exóticos de donde salieron

Ramón Palmeral

Al final Pedro Sánchez se ha «bajado de la burra» y se ha dado de bruces contra la realidad del suelo duro ardiente del verano, como Sancho Panza cuando se cayó del jumento y se abrió la cabeza o se la abrieron unos pastores en Sierra Morena, apaleado acabó. Agotados los plazos  parece que su corte de asesores ha leído mi artículo (de la semana pasada) sobre el axioma de que negociar es ceder, e Iglesias, El Humilde, se ha salido con la suya, porque en España quien aguanta siempre se lleva un troco tocino a casa.

Hacemos las cosas que  nos gustan, compramos lo que nos gusta, vemos las películas de verano que nos gustan, o que nos imponen, indirectamente la televisión con su publicidad pasiva, como la mejores guerras pasivas del programa de “Aquí la Tierra”,  subliminar, como la del león que ni era rey ni sabía leer, porque  el afán de cada día y las nuevas tecnologías hemos perdido el gusto por la lectura de libros, de la lectura de la prensa impresa, que salvo la sección del caso, siempre son lo mismo, y que, antiguamente, luego servía como papel higiénico en los retretes de los cuarteles. Hay un teletipo amaestrado que se encarga de cambiar la fecha y los títulos  cada día.  Únicamente hacemos lo que nos gusta y así nos va, repudiamos a los inmigrantes y luego vamos de vacaciones a sus países exóticos de donde salieron.

Hace cincuenta años, dicen, que el hombre fue a la Luna, lunera cascabelera, y regresó con unas piedras en la capsula del Apolo XI, por cierto  con una tecnología de la edad de piedra informática aunque todo se rodó en unos estudios de Hollywood previamente. Pero eso sí, la bandera de los EE.UU., quedó tiesa en su mástil como si fuera una sábana congelada con estrellas azules, y unos astronautas flotaban como colgados de hilos invisibles, y rodado con varias cámaras en blanco y negro y el zoom de la pisada de un zapato ortopédico. Y en 1969 se vendieron más televisores que nunca, más que en el mundial de Sudáfrica,  que era el propósito final de la misión a Apolo, dios griego protector de las artes y hermano de Selene, diosa de la luna.  

Nos excusamos en que no tenemos tiempo para realizar actividades deportivas que nos ayuden a relajarnos por la noche del agobiante verano manchego, en esas noches «titánicas acariciadas» por los motores de los ventiladores, de hélices sin volar. El poco tiempo que tenemos para nosotros mismos, si, acaso, los nietos del vecino te dejan,  lo empleamos  en mirar el Smartphone o el  Facebook con selfies o autofoto de un amigo virtual gilipuertas que no hemos visto nunca para poner «me gusta» sin pensarlo,  o subir fotos en equilibrio desde alguna azotea para decir «mira dónde  estoy» y si me caigo no importa porque la foto será viral por un par de horas o un día, y saldrán hasta en el Telediario de Ana Blanco, junto a las noticias de una nueva «manada de cerdos» que ha vuelto a violar o cometer abusos sexuales en un portal, o que los ingleses ya no quieren Brexit «ni Peñón, Catalina».
Aceptamos los cookies de la pantalla del ordenador, sin leer nada del aviso (lo damos por sabido) como otra manada de borregos. Pasamos horas  actualizando cookeis de farándulas, modas o tetas de tías buenas, o ver las series de televisión «actividad pasiva visual de lavado de cerebro» y dejamos de lado el aprendizaje, las relaciones personales, el enriquecimiento «uranio cultural», nuestra salud mermará por el sedentarismo del sofá  o «de la barra fija del bar». Al salir del bar nos toparemos de frente con una bandera del arco iris en la fachada de la Diputación, de esas del Orgullo que ya no hay que decir Orgullo gay y lesbianas, sino LGTB, que parece la etiqueta de una prenda de talla grande. Estamos bajo una publicidad excesiva institucional de estos grupos sociales «antes marginales» que interesa normalizar por el PSOE por la igualdad.  ¿Qué igualdad?  A mí,  particularmente, no me gustan gays ni lesbianas, aunque los respeto y tolero, y cada cual con su cabalgata constitucional que haga lo que quiera, mirados  por un caleidoscopio que es de colores neutros. La selección de la naturaleza animal y humana se encarga de crear con normalidad hombres y mujeres de ambos sexos (y nos lo pasamos muy bien) para procrear y perpetuar la especie, lo contrario es una, llamémosle tara, o apéndice que debe vivir su vida en un estado social y democrático de estériles larvaria. Me consta que estar fuera de la corriente del pensamiento mayoritario acarrea inconvenientes, pero yo no soy ni un político, ni un funcionario ni un hombre público, sino un comentarista que hacer ver lo invisible.

Algún tercero en discordia dirá que soy un facha y un homófobo, pero uno, sin insultar a nadie con «palabros graves» debe expresar su opinión con arreglo a la libertad constitucional de expresión y cátedra. Los llamados gobiernos  «progresistas» pretenden que salgan de armario cuando más personas, mejor, para sus fines, puesto que consideran que son votantes potenciales de sus programas sociales. A mí de niño me decían que no tenía que besar en la boca a otros niños porque no estaba bien, o que no jugara con  muñecas ni cocinitas de juguete, porque era cosa de niñas, o que no llorara porque los hombres no lloran, y acabé en los años setenta haciendo el servicio militar obligatorio en Infantería. En unos años en que las chicas no lo hacían el S.M., era así, y yo soy hijo de mi tiempo y no lo puedo remediar.

La lectura alternativa de los periódicos, son hoy la lectura de la prensa digital en la tablet (Tabernáculo de la lectura), los tiempos cambian. Ya, ya lo sé, no leemos en papel, sino que hojeamos (de hojas) los titulares en negritas, y puede que el columnista tenga suerte si algún despistado le lea la mitad de su artículo, el final queda siempre como un postre alternativo. Leemos que  si Pablo Iglesias ha sido vetado por el presidente en funciones, exponiendo en una entrevista  que no es democrático, y no se puede gobernar en coalición con Unidas Podemos. Pero si lees más adelante, ves que el titular era del tipo «anzuelo con carnaza», luego lees que todo ha sido como una pantomima, y que ahora ya están firmando los partes del accidente, del pequeño accidente que tuvieron la semana anterior en Moncloa. Todo ha sido un teatrillo político para entretener a la prensa y a los televidentes o «teletontos».

Así somos en este puzzler de país, antes llamado España,  donde priman los pelotazos, las recomendaciones, el venga usted mañana, porque el trabajo honrado ya no mola. Con un acostadero oportunista con un famoso/sa te puedes forrar en algunos de esos programas de telebasura de cotilleo y prensa del hígado graso de oca y, entretenimiento de chabolas, okupas, casinos de juego, o bares donde te puedes dejar olvidada la cabeza si te dejas llevar por el alcohol (droga legal) o algún canuto de hojas del moro o la raya de jabón triturado con alguna anfeta.

Empiezo el día  leyendo la tablet acostado en la cama como un enfermo de esta sociedad que camina, sin avanzar sino retrocediendo, por el sábado de mi piel, qué poético me ha salido, o por las dunas de los senos soñados de una bailarina de samba. Veinte minutos diarios es más que suficiente antes de desayunar con cuatro huevos pasados por los luceros del día, antes del curro. Esto te ayudará a crear una disciplina y tener huevos de sobra por todas partes que es lo que hace falta en este país para ir tirando del carro donde se han subido un montón de españolitos (listos) enchufados  que se subieron sin pagar peaje.  Y el miércoles o jueves tendremos investido a Pedro el de "no es no", inventor de los noes=a bolas de billar que se golpean entre ellas. Y además veremos las contrapartidas de Iglesias y de Irene Montero, los marqueses de Galapagar como escribe Antonio Burgos. He dicho: ¡salchichón!





Alicante, 21 de julio de 2019
Diario de Alicante