ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Debate a siete, siete en TVE1: galimatías político de segunda fila



Política o la teoría del desconcierto

Por Ramón Fernández Palmeral


La política es el galimatías del desconcierto. Nosotros, los ciudadanos libres, españoles de rentas bajas y pensionistas cercanos a la indigencia, con pie de hierro en los pasos de cebras (sin cebras) estamos hartos de promesas, y  tenemos ya, al inicio de la campaña electoral, la cabeza como un bombo a punto de estallar  de tanto mítines, elecciones, declaraciones que nos ahoga en un pantano gris del  desconcierto. Las neuronas dedicadas de la política están locas, sobre todo al ver y oír ayer  noche en TV1,  un debate a siete en el que participaron: Adriana Lastra (PSOE) con su porte de campesina,  Inés Arrimadas (CS) con aspecto de premamá,  e Irene Montero (UP) que apareció con uno de los gemelos (no bautizados),  Gabriel Rufián (ERC) de referéndums encubierto en diálogo, Iván Espinosa de los Monteros (Vox) barbudo tipo Conan,  y Aitor Esteban (PNV) los que traicionaron a Marino Rajoy, al que dejaron en calzones, y dejaron caer en la moción de censura. Estos siete banderilleros, los considero yo  como los mozos de espada de los maestros, matadores o espadas que,  se verán las caras en un plato de TV1 el lunes 4  las 22 horas.

Los políticos son amables y cercanos durante las campañas electores, después se encierran en sus caparazones y no salen al ruedo, según el argot taurino tan español, hasta que haya otra corrida, con todo su amplitud.
Cada día Pedro Sánchez, es más raíz, menos criatura, presidente en funciones por una moción de censura, y que se quiso a agarrar al poder hasta que las manos no aguantaron  más en las cornisas de la Moncloa. Ahora, el 10 N se presenta a examen, sin chanchullos ni tesis doctorales plagiadas. Todas las encuestas de la Secretaria General del CIS, le dan como favorito. Pero pienso que un Gobierno socialista no va a abocar al federalismo, cuyo intento en la I República conllevo al cantonalismo. Los Estados Federales, tiene su propia Justicia, sus propios presidentes, que en EE.UU., llaman gobernadores, y que eligen a un presidente que es la vez el Jefe del Estado como lo es el todopoderoso Donald Trump (alias el Trampas). ¿Si esto es lo que queremos para España, votad a Pedro Sánchez? Un presidente que no tiene claras las diferencias entre nación y nacionalidades, entre autonomías y federalismo. Pienso, creo totalmente cierto, que lo políticos siembran la discordia y venden promesas para ganar votos, que es lo que les sustentan, vender mercancías como las grandes superficies.
 A Sánchez y a Carmen Calvo se le acabó el NODO de la exhumación de Franco, una idiotez más de los que perdieron la Guerra Civil, en sus ideas trasnochada restablecer la República en España, porque hay que tener en cuenta que las izquierdas no son monárquicas, y en cuento cogen un poco de poder nos meten la Memoria Histórica para resucitar viejas heridas y dividir, que es la función principal de los políticos dividir a la sociedad, entresacar «esto son los míos y los contrarios son los malos». Ni socialistas, ni comunistas, ni republicanos ha asumido aún que perdieron una guerra civil cercana al millón de muertos, con medio millón de exiliados y que hubo una dictadura,  y en los años 60 y 70 «dictablanda» por eso perdimos el Sahara Español.
  
  En estas elecciones del 10 N, no hay un claro ganador, por mucho que se manipulen las encuestas.  No lo hay un claro candidato como cuando ganó las elecciones con mayoría absoluta en 1982  el andaluz Felipe González, tras el error de la dimisión de Adolfo Suárez, el error del golpe de Estado del 23 F y el Gobierno burócrata de Calvo Sotelo, sin ningún carisma.
¿Cuántas nacionalidades existen en España?
En España existen tantas nacionalidades y regiones como autonomías existen actualmente, es decir 17 nacionalidades, y esto lo dice implícitamente la Constitución en el artículo 2 de la Constitución vigente de 1978:
«La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».
 Cuando leemos el artículo 2, vemos que  dice: nacionalidades y regiones, las dos nominativos son equivalentes porque la “y” forma una oración coordinada copulativa, por lo tanto cuando los padres de la Constitución  escribieron nacionalidades y regiones, no distinguían entre una palabra y otra.
En España solo hay una nación que es España. En el preámbulo leemos: «La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:…”. Esto quiere decir que solo hay una nación y es España compuesta por sus 17 autonomías.
En esta palabra “nación”, residen el conflicto con Cataluña, que ellos, querían que en sus Estatutos figurara la palabra:  “Cataluña es una nación» recurrido por el PP, y confirmado por el  Tribunal Constitución les dio la razón el PP.  Porque este concepto de nación catalana era la punta del iceberg, para agarrarse en el futuro a una proclamación de independencia, es decir una ventilación de salida.
Y…,  a la Constitución debemos y tenemos que respetarla obligatoriamente, sí o sí, aunque cuente sangre, palabra que todos queremos evitar, pero es así el axioma que dice: «Si quieres la paz prepárate para la guerra». De lo contario, el «preámbulado» concepto sentimental de unidad de España se vendría abajo.
Solución a largo plazo de para Cataluña
El derecho a decidir de los catalanes su futuro, no cabe dentro de la Constitución. Pienso que si saliera un gobierno fuerte de estas elecciones lo primero que debían hacer sería retirarle a la Autonomía de Cataluña las competencias de Educación, para que los jóvenes tuvieran las ideas claras de sentirse catalanes y españoles, a la vez, que empezó a hacer aguas con Jordi Pujol. Luego pedirles un juramente o promesa a rectores, catedráticos, profesores y maestros de jurar la Constitución y quienes no la acaten darles el finiquito o pase a la reserva, para contratar a los educandos que sí la acaten. Pero cómo van a hacer esto, Palmeral constitucionalista, si Quim Torra no juró la Constitución y se invistió presidente, él solito y mutis… Pues de lo contrario, mi teoría del desconcierto político sería cierta.

Alicante, 03-10-2019