ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

domingo, 8 de febrero de 2009

'ANÉCDOTAS DE ORIHUELA INSÓLITA'


'ANÉCDOTAS DE ORIHUELA INSÓLITA'
Charla en el Club Forque /Por Tirso Marín. La Verdad 08-02-2009

Anécdotas de Orihuela Insólita es el título de la charla que el pasado martes dio en la asociación Forque Senior el escritor costumbrista oriolano ANTONIO COLOMINA RIQUELME, autor de dos libros que recogen la tradición y esencia de la ciudad monumental, que tan a fondo conoce. Como apasionado de todo lo que es la costumbre, la anécdota, la tradición, la intrahistoria de Orihuela, Colomina sabe recoger en sus escritos y en sus charlas el tipismo, el carácter, la idiosincrasia de los oriolanos y, sobre todo, la riqueza popular de un pueblo que lo hace diferente a los demás. Colomina recoge anécdotas, costumbres, hechos curiosos sucedidos en las décadas de los cuarenta a los sesenta del finiquitado siglo.
Fue un placer recordar cómo era, por ejemplo, la Feria de Agosto, donde no faltaba el famoso chambi helado, las anécdotas que se produjeron en el Hospital Municipal, haciendo referencia al inolvidable barítono Pedro Terol. Hizo un recorrido por los juegos callejeros que practicaban en la época los chicos, donde triunfaban el pídola, el plou, el marro, el ajo y ¡agua va! Un gesto de respeto religioso era cuando paraba momentáneamente la actividad en el mercado de los martes en pleno ajetreo al repicar la campana de la Catedral cuando en la misa se alzaba a Dios, y el respeto con que los hombres se descubrían, o cuando, en las riadas, sacaban en procesión a la Virgen de Monserrate camino del río, donde arrojaban flores para pedir que cesara la crecida del río.
Era curioso que las monjas salesianas hacían trabajos de zurcido de ropa para el público, pero rechazaban los pantalones de hombre porque les resultaba algo impuro para ellas. También repasó los milagros del Oratorio Festivo como el caso del badajo de la campana que le cayó encima a un seminarista, otro chaval que cayó desde el falso techo de la iglesia y otro que se deslizó del último piso del colegio, resultando todos milagrosamente ilesos.

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