ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

viernes, 10 de abril de 2020

La verdad sobre la pandemia del coronavirus Covid-19

Mi novia está manipulada y yo sé la verdad del coronavirus

Informarse sobre la gestión de la pandemia es casi tan complicado como no contagiarse

Foto: Estatua de Don Quijote se protege contra el coronavirus en Alcalá de Henares. (EFE)
Estatua de Don Quijote se protege contra el coronavirus en Alcalá de Henares. (EFE)
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“¿Tú crees que yo soy imbécil?”, me gritó mi novia después de que le expusiera mi opinión sobre la emisora de radio que suena en casa a todas horas. “¡Te hacen vivir en Disney Plus!”, fue mi conclusión sobre sus gustos informativos. Y añadí, para arreglarlo: “¡Yo sé la verdad y tú estás manipulada!” Y ella: “¿Vas a venir tú a decirme que yo estoy manipulada, tú?”
Como no podemos dejar de vernos ni un minuto, mi novia y yo nos estamos diciendo cosas que antes reservábamos para cuando nos volviéramos a ver, pero que no nos decíamos porque ya estábamos demasiado cansados para acordarnos. Ahora es imposible olvidar lo que querías decir y es imposible no decirlo porque, encerrado, uno lo dice todo. Más que en una casa hemos sido confinados en una conversación.
La gente está aprendiendo mucho acerca de las personas con las que vive a fuerza de no perderlas de vista. No nos conocíamos de seguido, a todo trapo, sonando en la vida sin desenchufar. Yo creo que confinarnos por nuestra salud va a proporcionar de rebote un montón de información a los científicos, gracias a este experimento sociológico involuntario según el cual la gente tiene que refugiarse durante semanas en lo que sea que creyera que era su casa. Muchos van a descubrir que su casa era el bar o la oficina, en realidad.
Muchos van a descubrir que su casa era el bar o la oficina, en realidad
Ayer mismo me impresionó ver echados los cerrojos de la puerta, y comprender que llevábamos muchos días sin descorrerlos. Entrar por la puerta es lo más importante para hacer familia, porque es lo que te recuerda que la tienes. A puerta cerrada, todo son territorios. Nuestro piso de alquiler es más nuestro que nunca, casi nos sale barato de lo mucho que lo estamos viviendo. No viene nadie, no sale nadie, no manda nadie y lo que hay para comer es lo que hay para comer. Esta autarquía elemental nos aboca a un momento en el que tendremos que poner orden, declarar la independencia y convocar elecciones. Al final se va a independizar antes un piso en Carabanchel que Cataluña.
Mientras llega la soberanía domiciliaria, no nos queda otra que saber por qué seguimos encerrados. Para saber por qué seguimos encerrados, hay que informarse. Y para informarse hay que elegir periódico, tuitero e hijo de puta. En casa hemos elegido hijos de puta distintos.

Dos propagandas

Por ello, una vez al día nos desacreditamos apasionadamente. Uno le cuenta al otro la noticia que se ha perdido por dejarse manipular, el bulo que creía sin embargo que era noticia y el dato comparativo que demuestra que la cosa no está tan mal o que está mucho peor de lo que pensabas. Nos hacemos rabiar de lo lindo, y esa rabia a lo mejor acaba en el Libro de Familia, con otra firma más llena de arabescos del bueno de Moisés.
Somos dos propagandas criando hijos en cautividad. Es fascinante tener delante de ti el decantado exacto de sendos alambiques de manipulación.
Mi novia vive en Disney Plus y yo vivo en HBO, el HBO que repone constantemente 'The Wire'. Mi novia es optimista y yo hago tutoriales para robar cobre. Ella educa a los niños y yo organizo peleas de almohadas y conquistas de castillos y les doy de comer en el suelo: la vida va a ser dura, hijos míos. ¡Mi novia se pone a jugar al parchís por videoconferencia! ¿Por qué? Nunca hemos jugado al parchís en esta casa y nos ponemos a jugar al parchís en medio del apocalipsis. Los juegos de mesa se suceden y, cuando nos queramos dar cuenta, habremos consentido 25 años de Encierro echando solitarios. Heil, Geyper!
Cada día parece más normal no salir de casa, comprar como si fuéramos soviéticos, acudir al aplauso de las 8 de la tarde como acudían hipnotizados a la pirámide los humanos cada vez que sonaba la sirena en la película 'La máquina del tiempo' (1960). Nadie se acuerda ya de qué estamos aplaudiendo. El aplauso se ha convertido en calistenia patriótica. Hacemos ruido y lo llamamos país.
El día que me bloqueó Antonio Maestre en Twitter hubo alegría en casa. Corrí a decírselo a mi novia para que viera que tantas horas de tuitear me habían vuelto interesante. Se tomó la noticia con el humor que yo mismo le llevaba, que era un humor excelente. Por supuesto, ella sigue a Maestre en Twitter, se fía de un tipo de izquierdas que se pasa la vida promocionando productos de Apple. Hemos llegado a un punto en el que una tuitstar bloquea a los novios de sus seguidoras. Es un punto crítico, amigos.

Enciérrate conmigo, amor

Yo le recuerdo a mi novia la suerte que tiene de estar encerrada conmigo y ella me recuerda la suerte que tengo de estar encerrado con este gobierno. No soporto a este gobierno. Si tengo que morir y decir una última palabra, quiero que sea tan larga como una comparecencia de Pedro Sánchez, y filtrando además las preguntas de todas las funerarias. Es imposible morirse escuchando a Pedro Sánchez, te tiene en vilo más allá de la vida y de los virus y de los bulos. Es como escuchar a una planta crecer en una fotografía.
El gobierno aún no se ha dado cuenta de que no es 8 de marzo y de que se le están muriendo casi mil personas al día sin más relato que morirse
En casa, sin embargo, no ponemos la televisión, salvo que poner 'Clan' sea poner la televisión. En esto estamos de acuerdo en cuanto a informarnos; y estamos de acuerdo en que la convocatoria del 8M estuvo intolerablemente avalada en contra de toda ciencia por un epidemiólogo inverosímil. Y en que habrá que salir de esta todos juntos; y en que lo estamos llevando de maravilla, peleas incluidas. Pero ya dijo Steve Jobs que los pequeños cambios se vuelven históricos en los comienzos de las revoluciones, pues desvían toda la trayectoria futura de la transformación. Vale lo mismo para las catástrofes. Ella, después del 8M, cree que las cosas se han enderezado y se están haciendo razonablemente bien; yo creo que el gobierno aún no se ha dado cuenta de que no es 8 de marzo y de que se le están muriendo casi mil personas al día sin más relato que morirse. Esas 15.000 personas ya no van a volver a votar, a tuitear o a manifestarse. Esas 15.000 personas ya no van a volver.
Pero en la radio que pone mi novia suenan canciones a la miel, la gente está feliz, recomienda libros y se habla mucho de aquellos que se han curado. Buen rollito y Let it go! Lo entiendo, pero nadie se ha curado. Todos estamos enfermos, contusionados. Nos ha pasado un double decker bus por encima, como en la canción de The Smiths. Esta luz nunca se apagará y podremos contarlo, alguien podrá contarlo, tenemos la obligación de contarlo; pero habría que preguntarle a los muertos cómo les gustaría a ellos que lo contáramo