ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

domingo, 14 de abril de 2019

Semana Santa pasada por urnas de todo tipo



   

Ramón Palmeral

      Llega esta Semana Santa con campaña electoral y la tradicional subida del precio de los carburantes como un impuesto indirecto, y directo al bolsillo, como si fuéramos tontos. ¿No cree amigo lector que esta costumbre debería ser investigada por Industria, Comisión Europea u otro Organismo de papeleo burocrático de papel marca Gvarro. Y luego dicen que es que los españoles somos muy latinos y viscerales, pero es que es para cabrearse ¿o no?

     Y este asunto medieval de hacer coincidir la Semana Santa con la luna llena de abril, en una sociedad laica y constitucional debería ser, una fiesta religiosa con calendario fijo, sobre todo por aquellos trabajadores, alumnos, profesores  y maestros que, los pobres míos, no ha descansado desde las vacaciones de Reyes.  Desde esas lejanas fiestas de Melchor, Gaspar y Baltasar, existe una trecha de tres largos meses. ¿No sería mejor la Semana Santa en medio de marzo con San José en medio?, ya que los valenciano de Valencia son menos de Semana Santa y más de fallas.

       Me dice mi viejo amigo de biblioteca Algazel que el primer dato escrito sobre Hermandades y Cofradías alicantinas se remontan a primeros del siglo XVII, y que imagineros de misteriosas y hábiles manos con la gubia afilada en la piedra de agua, esculpieron, por encargo del cielo, figuras de cuerpos semidesnudos y lacerados a la imagen de la Pasión de Cristo, Dolorosas, Sepulcros y Cenas.  Esos imagineros debieron ser impostores ángeles ebanistas más que tallistas de la dulce madera de ciprés (no le ataca la carcoma).  Magos del escoplo y de la gubia como Nicolás Bussy o Salzillo autor del Cristo del Hallazgo, Lastrucci autor de la Virgen de Santa Rendición o un anónimo crucificado.

       No debemos buscar en estos días el folklore o la competitividad entre Hermandades, ni la playa con olor a incienso en el Postiguet de la culona de Margot, ni que se parezca un paso la cabalgata de Reyes o un desfile de Moroso y Cristianos. No seamos hipócritas, todos sabemos que la Semana Santa es un reclamo turístico en toda su amplitud. No debemos mezclar lo religioso con lo turístico, a los hombres de fe con los laicos, agnósticos, los que rematamos el Domingo de Ramos con el Lunes de Mona.    

       Siento cómo mi río interior se hace grande por el ruido de su alegría, a la gula la llevo a raya en la Cuaresma, penitencia sin flagelos hipócritas, oposiciones más que exámenes de conciencia me revelan que soy un pecador incorregible, en mi alma anidan los anhelos de todos los pecados capitales. Seamos sinceros con nosotros mismos y respetemos la tradición de esta santa semana a la que tanto quisieron y respetaron nuestros antepasados.

      La procesión que más atractivo tiene es la  Hermandad de la Santa Cruz: constituida en 1945, realiza su estación de penitencia con cuatro tronos: el Cautivo, la Dolorosa y el Descendimiento de la Cruz, todas obras de Antonio Castillo Lastrucci, y el Cristo de la Fe, conocido como El Gitano, que fue realizado por Luis Ortega Bru.

     Llegó la Semana Santa con una urna bajo el brazo, con dos urnas: la del santo Sepulcro (con todos mis respetos y las urnas de dos elecciones: generales y autonómicas). Pero no me censuren a mí,  amigo míos, que yo no tengo la culpa de este triplete ecléctico entre religión, política y subid de los carburante. Que yo solo soy el mensajero de esta sátira a lo Arniches, nada más, el que escribe llevado por la observación de la realidad cotidiana, urbana y rural.

Qué lejos quedaron aquellos años de su nuestro desamparo dictatorial cuando se cerraban hasta los bares y la carta de ajuste se pasaba una semana en la pantalla de la televisión única y pública,  cumpliendo duelo por la muerte de Nuestro Señor Jesucristo de hace dos mil años. Lo demás, todo lo queda al juicio inteligente del lector.

Ramón Palmeral
Domingo de Ramos, 14-04-2019