ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

viernes, 26 de abril de 2019

215º años de la expedición del Dr. Balmis para erradicar la viruela, por Ramón Fernández Palmeral


215º años de la expedición del Dr. Balmis para erradicar la viruela

Por Ramón Fernández Palmeral

    El  30 de noviembre de 2018 se cumplen los 215 años de la salida desde La Coruña, en 1803, de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, dirigida  por el médico y cirujano alicantino Dr. Francisco Javier Balmis y Berenguer, y como subdirector  el  médico catalán Dr. José Salvany y Lleopart, con practicantes y enfermeros, más una mujer Isabel Zendal Gómez.

 La vacuna de la viruela
    La viruela «Variola virus» era un enfermedad infecciosa que estaba diezmando la población infantil desde que apareció, hacia 10.000 a. C., enfermedad considerada la más mortal que haya azotado a la humanidad, desde tiempos de la prehistoria. En el siglo XVIII, hubo un brote grave en Europa. En el año 1796  un médico rural inglés Edward Jenner  observó que las ordeñadoras de vacas lecheras adquirían ocasionalmente una especie de «viruela de vaca» o «viruela vacuna» «cowpox» por el contacto continuado con estos vacunos, que era, a su vez, una variante leve de la mortífera «viruela humana» contra la que las vaqueras quedaban así inmunizadas. Tomó suero de esta vacuna y consiguió inocular  al niño de 8 años James Philips. El pequeño mostró síntomas de la infección de viruela vacuna, pero mucho más leve y no murió. El resto de los niños inoculados no contrajeron la viruela.  En pocos años la vacuna pasó a España en 1800, gracias a Francesc Piguillem, médico de Puigcerdá, y posteriormente a sus territorios coloniales de ultramar, salvando millones de vidas.




Isabel Zendal Gómez (por Palmeral 2018)
   La rectora y enfermera Isabel Zendal Gómez
    Isabel Zendal fue una enfermera gallega y rectora del Orfanato de la Caridad de La Coruña que tuvo un papel primordial en la  Real Expedición Filantrópica de la  Vacuna de la viruela al cuidado de los 22 niños de la Casa de Expósitos de La Coruña con edades de entre 3 y 9 (usados como     probetas humanas)  a territorios del Imperio español de América y Filipinas. El 30 de noviembre de 1803 partió del puerto de La Coruña la corbeta militar «María Pita» (nombre en honor de la heroína gallega María Mayor Fernández de Cámara y Pita que defendió La Coruña en 1589 del ataque del corsario inglés Francis Drake, que fue fallido).
      En 1950 Isabel Zendal, fue considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la primera enfermera de la historia en misión internacional. En España, apenas hallamos su huella en La Coruña, donde existe una calle mal rotulada como Isabel López Gandalia.
       A esta mujer  se le atribuye una treintena de nombres apócrifos, nació en Santa María de Parada, Órdenes, La Coruña en 1771, hija de Jacobo Zendal y María Gómez que murió de viruela. Isabel fue madre soltera a los veinte años, su hijo Benito Vélez  formó parte de los 22 niños (llamados probetas). Falleció Isabel en Puebla de los Ángeles en México, se desconoce la fecha. No se conoce su retrato, por ello el pintor e ilustrador Ramón Palmeral ha realizado un retrato idealizado.
     Isabel fue uno de los principales pilares de la expedición. Resaltó, especialmente, en el cuidado de los 22 niños españoles huérfanos de Expósitos que partieron con la expedición desde La Coruña para inocular la vacuna, así como de los infantes americanos filipinos y chinos: A pesar de su valía, es una de las grandes desconocidas de esta epopeya histórica. Su nombre lo ha rescatado del olvido el periodista Antonio López Mariño, quien ha documentado su origen gallego, en el municipio de Órdenes; su nombre exacto, Isabel Zendal Gómez; y otros dos aspectos clave de la biografía de la rectora de la Casa de Expósitos del Hospital de Caridad coruñés (lugar de procedencia de la mayoría de los niños de la expedición, por estar cerca del mar): venía de una familia de labradores «pobres de solemnidad». Posteriormente, a partir de estos datos, el escritor Javier Moro noveló la historia en su obra A flor de piel, publicada por Seix Barral en 2015. En ella describe a Isabel de la siguiente manera: «No se parecía a nadie ni podía compararse con ninguna otra mujer. No era de la sociedad ni del pueblo, ni rica ni pobre, ni culta ni ignorante. Era gallega, española y mexicana a la vez. Era cuidadora de niños, especialista en vacunar y enfermera”.








Real Expedición Filantrópica de la Vacuna
    A tal grado de amenaza llegó la enfermedad  de la viruela a Europa y a las colonias americanas y Asía (incluso, el Rey Calos IV había perdido a su hija María Teresa de tres años de edad a causa de la viruela) que, disponiéndose ya de la vacuna se organizó una expedición humanitaria compuesta por 37 adultos y 22 niños probetas, que serían inoculados cada 9 ó 10 días para conservar la vacuna «in corpore». Fue dirigida por el Dr. Francisco Javier de Balmis y Berenguer  nacido en Alicante en 1753 médico militar español que había ejercido en La Habana y México, cirujano honorario de la corte del Rey  Carlos IV. Como subdirector estaba el  Dr. José Salvany y Llompart nació en Cervera-España, hacia 1778 – falleció en Cochabamba, Bolivia, 21-7-1810, fue un médico cirujano y militar español. Si en Colombia había perdido la visión de un ojo, las crónicas cuentan que en estas alturas del viaje sufría de malaria, difteria y tuberculosis, además de tener la muñeca derecha mal curada después de habérsela dislocado en una caída.
    Una vez nombrado director, Balmes propuso un equipo formado por el subdirector, José Salvany y Lleopart, los ayudantes Manuel Julián Grajales y Antonio Gutiérrez Robredo, los practicantes Francisco Pastor Balmis, y Rafael Lozano Pérez; los enfermeros Basilio Bolaños, Antonio Pastor y Pedro Ortega, e Isabel Zendal como encargada del cuidado de los 22 niños hasta México.
    La misión salió como se ha dicho el 30 de noviembre de 1803 de La Coruña, hasta las Santa Cruz de Tenerife, donde pasan un mes vacunando y salen el 6 de enero de 1804 dirección a Puerto Rico llegan el 9 de febrero de 1804. No se necesitó vacunar a la población de Puerto Rico ya que la vacuna fue llevada a la isla desde la colonia danesa de Saint Thomas. En Puerto Rico la expedición se divide en dos partes la del Dr. Balmis hacia La Habana y  México (Nueva España), y desde Acapulco a Filipinas y China; y Gutiérrez Robledo hacia Texas y Arizona; Francisco Pastor hacia Centro América; la otra expedición a cargo del Dr. José Salvany por  Nueva Granada que comprendía: Venezuela, Colombia, Ecuador, y Panamá. En Quito se dividieron en dos partes, la del Dr. Salvany a Perú, Bolivia; y la de  Bolaño a Santiago de Chile, Estrecho de Magallanes, y Buenos Aires.  





     El marco histórico resulta borroso y fascinante a la vez, pues Balmis, agotado, llegó en1805 a Macao (China) en un junco chino y tres niños, a Cantón con un niño chino y trató de ofrecer la vacuna a las autoridades sin conseguir aparentemente resultados por culpa de las injerencias de la «maquiavélica política de los hijos de Albión [Reino Unido]», según Gonzalo Díaz de Yraola. El propio Edward Jenner y otros notables científicos europeos fueron los primeros en reconocer la importancia de la empresa de Balmis y Salvany como una idea  médica revolucionaria. Los niños ya utilizados  fueran en ocasiones abandonados en hospicios, orfanatos y hospitales por culpa de la incomprensión de los políticos, así como de los prejuicios de los religiosos, que se oponían a la vacunación. El Dr. Balmis llegó el 14 de agosto de 1806 a Lisboa, después de haber dado la vuelta al mundo durante tres años tras sufrir múltiples penalidades y muchas incomprensiones. Fallecería en Madrid el 12 de febrero de 1819, por lo que se van a cumplir los 200 años de su fallecimiento.
     Sin embargo, la vacunación continuó en Sudamérica, puesto que el Dr. Salvany falleció a los 34 años en Cochabamba, Bolivia el 21-7-1810, muere intentando llevar la vacuna a Buenos Aires (Virreinato de la Plata).
     La expedición se llamó filantrópica porque la vacua era universal y gratis.
     Considero que la gesta de la vacunación en el bicentenario de la muerte del Dr. Balmis, es merecedora para que FNMT emita una edición oficial de, al menos tres sellos, puesto que ni el Dr. Balmis, ni José Salvany, ni Isabel Zendal, tienen un sello oficial de Correos.

Artículo publicado en Mundiario. Ramon Palmeral, investigador y periodista.