ARTICULOS DE OPINION


Revista digital de arte, cultura y opinión en Alicante. Enlace con POESIA PALMERIANA. En estas páginas no podemos estar ajenos a lo que pasa en España ni en el mundo. Dirigida por el escritor, poeta y pintor Ramón PALMERAL. Los lectores deciden si este blog es bueno, malo, o merece la pena leerlo.

domingo, 8 de marzo de 2020

8 de marzo. Día Internacional de todas las mujeres. Mis felicitaciones

Feminismo sin edad

Mónica Carrasco, Nazaret González, Irene Pomares y Candela Sendón forman parte de la llamada cuarta ola del feminismo

07.03.2020 | 20:28/Información
Josefina Bueno, Juana Serna, Concha Collado y Antonia Graells, detrás del banco de la plaza de la Montañeta, arropan a Candela Sendón, Irene Pomares, Mónica Carrasco y Nazaret González.
Esa que ha surgido en los últimos años con las masivas manifestaciones. Frente a ellas sus referentes ideológicos. Mujeres como Juana Serna, Josefina Bueno, Concha Collado o Antonia Graells, que han vivido en primera línea la batalla por conquistar los derechos más básicos.
Concha Collado (71 años) luchó de forma infatigable porque el adulterio estuviera despenalizado en España, porque el aborto fuera un derecho o porque las mujeres no necesitaran del permiso de sus maridos para trabajar. Candela Sendón (19 años) grita, bien en manifestaciones o a través de las redes sociales, para que cesen los feminicidios, se rompa el techo de cristal o desaparezca el acoso que sufren las mujeres en la calle. Cincuenta años separan a estas mujeres. Medio siglo que resume buena parte de la historia del movimiento feminista en la provincia de Alicante y que deja patente que sigue habiendo motivos para la lucha. Para seguir saliendo a la calle en este 8 de marzo.
INFORMACIÓN ha reunido a un grupo de jóvenes activistas, pertenecientes a la llamada cuarta ola del feminismo, con otro de mujeres que en los últimos años del franquismo y con el despuntar de la democracia vivieron en primera línea los momentos más efervescentes de la lucha por la igualdad de derechos.
Todas coinciden en señalar que, aunque el objetivo de sus reivindicaciones es el mismo, lograr la plena igualdad de la mujer, los matices han cambiado. «No partimos de lo básico. Ya no sólo se lucha por alcanzar derechos fundamentales, que en buena parte se han conseguido, ahora peleamos también por la libertad sexual -muy unido al movimiento LGTBI- o por la igualdad laboral, terreno en el que aún queda mucho por hacer», afirma Irene Pomares, de 23 años. Pero si hay algo que de verdad actúa como motor para las generaciones más jóvenes ese es el de rebelarse contra la violencia machista. «Aunque han nacido en democracia, las nuevas generaciones saben que queda mucho por hacer. Han asumido el problema de la violencia machista y se rebelan contra el mismo», sostiene Concha Collado, abogada y profesora jubilada de Derecho Constitucional.
Las cuatro veteranas de la lucha feminista.
Harta de ver cómo la estadística no deja de sumar a mujeres asesinadas o víctimas de agresiones sexuales, Mónica Carrasco (29 años) fundó el movimiento «Emergencia feminista» como un espacio de encuentro entre mujeres y un altavoz de denuncia ante cada nuevo caso de feminicidio, «y ya llevamos 22 este año». También la necesidad de informarse sobre el problema de la violencia machista llevó a Candela Sendón con apenas 16 años a bucear en internet en busca de documentación. Hoy, a sus 19 años, es una activista del movimiento feminista y de las redes sociales, desde las que escribe opiniones y manifiestos. Porque internet también ha contribuido a que el movimiento feminista cambie en los últimos años. Ha servido de altavoz y ha logrando unir a mujeres de todo el mundo, permitiendo que «que no sea algo sólo de mujeres blancas», señala Irene Pomares. Un ejemplo de esta globalización del feminismo es el denominado movimiento «Me too».
Otro cambio importante ha sido la incorporación de los hombres a las plataformas feministas. Ya no es raro verlos en manifestaciones, exhibiendo pancartas y llevando las reivindicaciones a voz en grito, o en silencio, pero asumiendo la causa de sus compañeras. «Los hombres son ahora conscientes de que este es un problema de todos y que ellos son incluso más felices de no tener que ir ejerciendo todo el día ese papel de machirulos», señala Concha Collado. «Yo incluso tengo amigos que son los que me informan de manifestaciones y otro tipo de actividades», afirma Nazaret González, de 23 años. Para esta estudiante de diseño de moda, aunque se van alcanzando logros, «la sociedad avanza muy lentamente» en lo relativo a la igualdad de la mujer y la reciente irrupción de la ultraderecha en el Parlamento español «no ha hecho más que empeorar las cosas».
A sus 74 años la presidenta del PSPV y ex diputada, Juana Serna, siempre ha estado ligada al movimiento feminista y recuerda con mucho orgullo el trabajo de su partido en los años de la transición. «Luchamos por convertir a las mujeres en ciudadanas de primera y que dejaran de depender de los hombres. Llevamos en ese sentido el país a la vanguardia, un hecho histórico que nos une a todas las mujeres progresistas». También Antonia Graells (67 años), enfermera jubilada e histórica del socialismo alicantino, recuerda con muy buen sabor de boca aquellos años. «Hicimos una transición estupenda. Las mujeres nos movilizamos y aunque éramos pocas y se nos marcaba, tuvimos mucha fuerza para salir a la calle».
Para Serna, una de las grandes diferencias entre las feministas de su generación y las más jóvenes, «es que hoy en día cuentan con unos referentes que nosotras no teníamos. Las grandes de la república habían desaparecido y si había mujeres destacadas, se las ocultaba».
Tienen referentes y también motivos para seguir saliendo a la calle. «Hay un debate abierto sobre hacia donde tiene que ir el movimiento feminista. La cuarta ola dice que hay una agenda aún por cerrar, con techos de cristal, brechas salariales? por eso nos piden a las mayores que no seamos tan teóricas y sigamos movilizándonos», sostiene Serna.

Un largo camino

Porque el camino sigue siendo aún largo. «Tengo muy claro que nosotras no lograremos el cambio, pero a su vez nos convertiremos en el referente de las que hoy son niñas y que a lo mejor dentro de 30 años lo consiguen», señala Mónica Carrasco. Para esta joven estudiante de Publicidad, coach en perspectiva de género y community manager se van conquistando logros con el paso de los años, pero también surgen nuevas amenazas para las mujeres, «como es el acoso on line».
Algo en lo que coinciden estas ocho mujeres es que el movimiento feminista tiene hoy en día mucha más visibilidad que hace cuatro décadas.
La senadora y catedrática de la Universidad de Alicante, Josefina Bueno, recuerda que «cuando empecé organizando el 8-M en la Universidad, éramos cuatro. Ahora las estudiantes tienen muy interiorizado que son feministas. El movimiento se ha extendido y una inmensa mayoría de la sociedad lo ve bien» . Para Bueno también siguen sobrando motivos para salir a la calle, al margen de los que han enumerado sus compañeras. «Hay una brecha digital entre hombres y mujeres, la maternidad sigue impidiendo a muchas acceder al mercado laboral y, sobre todo, nos sigue dando miedo salir a la calle solas».